Imaginé árboles gigantes y el espacio alterado. Ramilletes de agujas de pino del tamaño de una silla, y un espacio lleno de botones que lo sujetan y lo hunden por zonas, como el tapizado verde de tu viejo sillón. Todo componiéndose en una suerte de collage que a nadie llama la atención. Estamos acostumbrados aparentemente a vivir de esta forma; y estamos acostumbrados a tantas cosas. Costumbre es la clave y la ruina. Simplemente no podés vivir sin ella.
Aquí es donde entrás vos y donde entro yo.
Cómo sobrevivir a este devenir fraccionado sin acostumbrarse, pensás. Y por devenir te referís simplemente a cómo pasa el tiempo, y por relación matemática lógica lo que querés decir finalmente es espacio. Es la fragmentación en botones de luz de todo lo que ves con tus ojos, de esta superficie que llamás realidad, aunque te pese usar esa palabra, lo que te vuelve loco. Es el momento en que decidís terminar con todo este escándalo de cuerinas y pino y volver a la normalidad.
Para ser mas concretos acá es donde entro yo. Que te sugiero que mejor tirar de nuevo y cambiar hacia adelante, ya que vamos a hacer todo el esfuerzo ¿no?. Me imagino volver a la realidad chata, a ver todo como lo veía antes, así tan en tres dimensiones que, predecibles hasta el cansancio, van para arriba, para abajo, para el fondo. Perspectivas y cosas que no se alteran como el lienzo. Aires y cielos vacíos de ramas inmensas, nada hay que te pinche al caminar. Todo es tan correcto que te puede atropellar un camión y así morir. El horror. Ya me imagino volver al hastío de lo que llamás normalidad.
¿Y qué si de repente salen pequeñas flores de jazmín en lugar de oxígeno? Mejor, ¿y qué si descubrimos que podemos respirar jazmines y no morimos? Agua y jazmines, H2J o algo así. Y qué si intentando salir de esta pesadilla punzante y botonante nuestros ojos comienzan a ver todo como un óleo hermoso de Van Gogh. Tan solo pensá en que estos pinches verdeseco sean reemplazados por bocados de jugoso melón que podés ir mordiendo cuando se te antoja ser un poco más feliz. Y que el espacio sea blando como la plastilina azul y puedas malearlo a tu placer, o al mío. Podrías estirar el cielo de un país, o hasta de una isla para sentir otro calor. Quizás si seguimos por este camino puedas tranquilamente alargar por ejemplo un pedacito de cielo cubano, un ratito, para descansar bajo sus estrellas y su hermoso olor. ¿No es suficiente toda esta utopía para que quieras seguir conmigo este loco plan? de cambiar todo esto que atañe a los sentidos, que no somos piedras porque esta realidad, aunque me pese a mi también usar esta palabra, depende de nosotros. Que sea, por favor, sin perder la cabeza pensando en las bases de nuestra incidencia directa, nuestro ser incidente e incidido y su alrededor, la metafísica y los orígenes. Lamento evadir un hilo de razón tan interesante, pero es sumamente complicado y propongo la acción amigo querido. No se achicharre por este contexto cortante y desparejo, del presente. Ni por los intentos fallidos que nos sabemos de oído, del pasado. Es que todavía hay gente en la que se puede confiar.
Sin ir más lejos un maestro, que lo es por no intentar serlo (la humildad, otro tema del que nos gusta tanto hablar querido amigo), me regaló leer esto, de un tal señor Brecht, que según él “parece que algo entendía”. Escuchá.
I (uno)
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?
Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. Es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.
Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
II (dos)
Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
III (tres)
Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.
Decime ahora si no te es difícil quedarte sentado en esa hiriente hoja de pino gigante observando como se sueltan los botones tensos y siguen dejando destrucción; en mi, en ellos, y en los que ya nacen preparados para bajar los brazos y dejarse romper.
No, no entristezcas, no. Levantate. Vení, preparate, tomá eso fuerte en tus manos… vamos hacia allá.
martes, 24 de octubre de 2006
lunes, 2 de octubre de 2006
La vie foncée du Chio et Polain
Polo:
(encendiéndose un cigarrillo)
Gracias bonita.
(le devuelve el encendedor a Chio)
Ahora soy yo el que va a explicar. ¿Sabes lo que pasa? Me revuelven las mujeres que se entregan así de fácil. Me da pena que lo hagan, pena, vergüenza. No mía, de ella. Ella me quiso besar muchas veces hasta que yo accedí porque estaba ya pasado de copas para ser sincero. Creo que ella piensa que me ama. Dime si eso no es triste. Debe creer que yo soy algo más. Yo no lo se, solo se que no la quiero. No la quiero cerca de mí, me divertía antes. Ahora ya no, solo la quiero lejos. La besé para ver si así se terminaba el asunto.
Chio:
Ahora ella debe querer volver el tiempo atrás. Ahora se debe haber dado cuenta que a ti no te gustaba lo que ella pensaba. No seas necio, sabes que das la imagen del hombre de la noche. Tus playeras hip y tus camperas de cuero. Tus camisas y tus botas. Tu seguridad hombre. Ella debió pensar que tú querías niñas divertidas. Ella es una niña. Y ahora debe querer volver el tiempo atrás. Porque hizo todo para impresionarte. Jugó a la fiesta frente a ti, bebió alcohol y consumió drogas cabrón. Besó chicas y besó chicos. Todo para ti. Tú te reías, ¿Cómo podía ella imaginar que a ti te daba asco?
Polo:
Detesto el asco.
Chio:
Yo la conozco Polain. Ahora debe estar revolcándose en su inocencia perdida. Debe estar intentando construir un capullo hermético a su alrededor para volver a generar una capa blanda y rosada de vida dulce.
Polo:
Ella no era el asunto que nos interesaba.
Chio:
Lo lamento Polain, ahora lo es.
(encendiéndose un cigarrillo)
Gracias bonita.
(le devuelve el encendedor a Chio)
Ahora soy yo el que va a explicar. ¿Sabes lo que pasa? Me revuelven las mujeres que se entregan así de fácil. Me da pena que lo hagan, pena, vergüenza. No mía, de ella. Ella me quiso besar muchas veces hasta que yo accedí porque estaba ya pasado de copas para ser sincero. Creo que ella piensa que me ama. Dime si eso no es triste. Debe creer que yo soy algo más. Yo no lo se, solo se que no la quiero. No la quiero cerca de mí, me divertía antes. Ahora ya no, solo la quiero lejos. La besé para ver si así se terminaba el asunto.
Chio:
Ahora ella debe querer volver el tiempo atrás. Ahora se debe haber dado cuenta que a ti no te gustaba lo que ella pensaba. No seas necio, sabes que das la imagen del hombre de la noche. Tus playeras hip y tus camperas de cuero. Tus camisas y tus botas. Tu seguridad hombre. Ella debió pensar que tú querías niñas divertidas. Ella es una niña. Y ahora debe querer volver el tiempo atrás. Porque hizo todo para impresionarte. Jugó a la fiesta frente a ti, bebió alcohol y consumió drogas cabrón. Besó chicas y besó chicos. Todo para ti. Tú te reías, ¿Cómo podía ella imaginar que a ti te daba asco?
Polo:
Detesto el asco.
Chio:
Yo la conozco Polain. Ahora debe estar revolcándose en su inocencia perdida. Debe estar intentando construir un capullo hermético a su alrededor para volver a generar una capa blanda y rosada de vida dulce.
Polo:
Ella no era el asunto que nos interesaba.
Chio:
Lo lamento Polain, ahora lo es.
Het donkere leven van Chio en Polain
Chio (VO):
Y si pudiera cambiarle el nombre a todo esto lo haría, porque me recuerda a…
Claro, en definitiva siempre todo se trata de él.
Chio: - Me resulta desagradable el cigarrillo por las mañanas. Y la anciana del departamento de junto comienza siempre a fumar a las 8 AM. Yo me despierto asqueada y ya no me puedo volver a dormir. El horrendo desvelo.
Un día planeé matarla. Pero luego dilucidé la posibilidad de que ella muera pronto y por fin dormí tranquila. Que asco, ya no me despiertan sus cigarrillos, sin embargo el insomnio me mata por las noches y fumo sin parar.
Polo: - Óyeme Chio bonita, mañana te invito a la trasnoche del cine de las Barracas. ¿Recuerdas? Siempre te quedabas dormida durante la proyección.
Chio (sonriendo ajena): Claro, hace mucho quería pedirte que me lleves contigo.
Polo: Te llevo pequeña.
Chio: Me haces sentir tan mal.
Y si pudiera cambiarle el nombre a todo esto lo haría, porque me recuerda a…
Claro, en definitiva siempre todo se trata de él.
Chio: - Me resulta desagradable el cigarrillo por las mañanas. Y la anciana del departamento de junto comienza siempre a fumar a las 8 AM. Yo me despierto asqueada y ya no me puedo volver a dormir. El horrendo desvelo.
Un día planeé matarla. Pero luego dilucidé la posibilidad de que ella muera pronto y por fin dormí tranquila. Que asco, ya no me despiertan sus cigarrillos, sin embargo el insomnio me mata por las noches y fumo sin parar.
Polo: - Óyeme Chio bonita, mañana te invito a la trasnoche del cine de las Barracas. ¿Recuerdas? Siempre te quedabas dormida durante la proyección.
Chio (sonriendo ajena): Claro, hace mucho quería pedirte que me lleves contigo.
Polo: Te llevo pequeña.
Chio: Me haces sentir tan mal.
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