El fenómeno denominado “espanto de los espacios siderales” consiste en una serie de reacciones químicas internas que se desencadenan en acciones cuyo nivel máximo de expresión aún se desconoce. Existe la creencia (comprobada más no aprobada) de que pueden darse sucesos a escala universal. Los seguidores de ésta creencia dan descripciones tales como “Se observa en el agua la existencia de más agua. La clásica fórmula de los estados líquido-sólido-gasesoso en el planeta, queda excedida por una suerte de vibración que recibimos de un lago o de un cubito de hielo dentro de su cubetera” o “El acto cotidiano de cortarse las uñas se vuelve una tarea increíblemente difícil, tal vez imposible” o, un fragmento del famoso Postulado del Pozo que explica, “un pozo sin barandal no es igual que un pozo con barandal, la profundidad varía según el miedo que le rodea”.
En un conocido experimento bautizado informalmente “El Amparo 2” (en referencia a su predecesor fallido llamado simplemente “El Amparo”) se le entregó a un sujeto una serie de objetos seleccionados con un criterio ambivalente (de piedad y de atropello) entre los que se encontraban: un cesto de basura mediano, un pañuelo de algodón, un arma de fuego automática, un termo irrompible, un portaplanos, y otros de índole más irrelevante. El fin de los objetos era ser utilizados de alguna manera (directa, descartando telepatía, telequinesis, sólo intención de uso) para defenderse de El Espanto. La consigna era esperar hasta el último momento, hasta el instante antes al quiebre, antes del cambio absoluto y rotundo de circunstancias, justo antes del sin retorno.
El sujeto es abandonado a su propia suerte, armado con los objetos mencionados (la presencia del investigador alteraría el devenir al punto tal de hacer inservible la experiencia).
El siguiente fue el testimonio del individuo que se expuso a “El Amparo 2”:
“Algo me roza la piel y los huesos, disparo una vez pero es inexplicable: como el proyectil es inútil el tiempo vacío mata la salva y el estallido. Todo el incidente es olvidado para siempre hasta dejar de existir. Nunca nadie disparó.”
El espanto de los espacios siderales se mantiene en el terreno de las cosas que suceden, pero que no podemos explicar.