domingo, 15 de junio de 2008

La teoría conspirativa que hoy nos compete: LAS MONEDAS

(¡¡No incluye extraterrestres!!)

Para empezar yo diría que las macroempresas de telefonía celular son de las que mandan dos tipos muy bien vestidos y peinados, con anteojos negros para sol brillantes y armas con silenciador. Como para elegir un prototipo de matón a enviar en caso de inconvenientes. Por otro lado, en el caso de las empresas de transporte colectivo yo me arriesgaría a pensar en varios señores (de tres a seis), un poco excedidos de peso (uno de ellos demasiado flaco, como para contrastar), con la barba un poco crecida y vestidos sin ningún tipo de criterio y con algún tipo de suciedad, con olor a hombre y armados con cadenas, palos, puños pinchudos de plata oxidada, facas y navajitas.
De todas maneras estas figuras solamente son requeridas si falla la principal e infalible arma de defensa de dichas empresas: los intereses económicos que manejan.
¿No resulta acaso sospechoso que todos los días, después de acaparar monedas llegando a veces a métodos prácticamente desleales, una las ponga en la maquinita del colectivo para no verlas nunca más? Si todos estamos poniendo nuestras monedas en esas máquinas infames ¿por qué no vuelven? ¿por qué la escasez de monedas si las monedas están ahí?
Acá entra en juego la teoría:
1. Si yo voy por la calle y tengo las monedas justas que pude recaudar (A. comprándome algo que no necesitaba para obtener a cambio las benditas. B. sacando de la cartera de mi mamá que anda en auto C. mintiéndole a todo aquel que cuando le pagás dos con veinte te pregunta ¿veinte centavos no tenés? Y vos: No, nada.) y quiero hablar por teléfono a la casa de Brenda. ¿Acaso voy a poner mis monedas en un teléfono público? ¿acaso voy a entrar a un locutorio para intentar pagarle 25 centavos con un billete de dos para que me mire mal, me escupa y me pida que me reitre sin chistar? Yo no lo creo. Voy a usar mi exclusivo teléfono celular que a cambio de la ventaja de llamar desde la comodidad de la calle me cobrará un 300% más de que lo me saldrían las opciones anteriores. ¿Casualidad? Difícilmente. ¿Sospechoso? Ni que lo digas.
Acá entramos en la segunda parte del sistema:
2. ¿A quien le pueden pedir amablemente las empresas monopólicas de telefonía celular que restrinjan la circulación de monedas? .................................. ................................................................
.............................................................. ¿Ya está? Si, claro, porque ya lo dije antes ¡¡a las empresas matoneras de colectivos!! Los tipos acaparan todas las monedas y ¿Quién les va a decir algo? ¿el presidente? Todos juntos a coro ahora: yo… nolo… ¡creo!
Acá cierra todo el asunto, estas dos grandes redes de empresas se unieron para lograr un fin en común, trabajo en equipo para vencer a fuerzas más débiles (eso seguro se lo enseñaron a los empresarios en el colegio contable y en la facultad de economía y en la universidad de la vida), que vendríamos siendo nosotros.
Podríamos también pensar qué incidencia tienen las macroempresas internacionales golosineras a las que les compramos cualquier cosa para obtener metálico (empresas que compraron todas las de acá y ahora son tipo 3 multinacionales ¡¡¡Villa del Sur y Villavicencio son las dos de la misma dueña me vengo a enterar!!! ¿A donde hemos llegado?).
Pero como aparenta delirio paranoide no me voy a extender en esto, no porque piense que es mentira, sino porque probablemente le baje la credibilidad a mi firme teoría ya presentada, llegando a involucrar a los “mendigos” que piden monedas. ¿Quién los pone ahí?
¿No mencioné ya la palabra mafia? Será en la próxima ocasión.

miércoles, 4 de junio de 2008

Aca en Namibia ni se nos ocurre pararla de pensar

"TODAS PODEMOS OPINAR SIEMPRE Y CUANDO TENGAMOS CON QUE. "
E.A.Poe

Acostumbrada ya a la crónica infidelidad de mi mascota, amigo de lo ajeno y de las medias, me resigno. Permito, dejo sin rencor que festeje al otro. Había un animal que eyectaba pis de la alegría por la llegada de mi acompañante, hasta el momento un olor desconocido para su hocico (dato: los elefantes huelen por la boca porque su exceso de nariz es contraproducente a fines prácticos).

Yo huelo por la nariz y los delfines por la cabeza (dato: antes de tener la nariz en la cabeza, los delfines tenían la nariz en la nariz, pero después nacieron. En un punto intermedio entre lo primero y lo segundo la nariz se les trasladó para atrás). Yo huelo por la nariz y también se digerir. Algunos me dirán, sos una bolsa de órganos, y yo lo reconozco. No soy mas que un paquete de intestinos que se trasladan, que vienen en distintos tamaños y colores, mas pulmones, riñones y tantas otras bolsas y bolsitas de carnaza y fluidos, y ya lo se, todo esto no debe oler nada bien por mas calvin klein que le tiremos (yo, elijo el Eternity). Hablando de comerciales está este otro que me afecta sobremanera (cambio, cambio de canal cuando lo veo), el de la señora que mientras lava la ropa se le aparece algún cantante, el mas barato que encontraron, porque si era ricky martin todavía… (no que me guste pero tiene un poco mas de nivel (bueno, admito que fuego de noche y nieve de día me gusta un poco, y hay otra mas nueva que también, (y bueno))), se le aparece un cantante romántico de cuestionable facha (billetera mata galán, Ricardo Montaner igual ha de estar forrado en cheques sin fondos) bueno, dejo de hacer paréntesis… la cosa es que a la tipa mientras lava la ropa se le aparece un cantante atraído o traído por el jabón, eso no queda muy claro, si es causa o consecuencia. Acto seguido su lavadero se transforma en una bella pradera donde el ama de casa y su galán harán alguna cosa que no sabemos que es porque el comercial nos regala con un final abierto. Lo que sí se es que él la abraza de una forma medio libidinosa, ¿será que estos dos fetos sangrientos crecidos, limpiados y maquillados para la cámara irán a tener relaciones carnales? ¿hasta donde quedará satisfecha la primera expectativa de la mujer al comprobar que un galán está solo con ella en su casa mientras papa y los nenes trabajan y van al cole?

Pero quiero detenerme en la condición de ex bebe lleno de placenta que son la mamá, el cantante axel y todos nosotros. ¿Cómo se ha llegado, partiendo de esta condición, a idear una forma de medir un cocodrilo en base a una persona en posición horizontal y una computadora, por dar un ejemplo? ¿Quién fue el bife de lomo que inventó a las computadoras, o a los cocodrilos? Y mas aún, en unos siglos, cuando se pierda el rastro de dicho corte de carne con un cerebro multifunción autoprocreativo llamado genio, ¿dirán que a las compus las inventó el mismo que a los cocodrilos? ¿Dirán que fue dios? ¿O aceptarán al fin y al cabo de que Dios es también una pelota de durezas con blandezas y pelos? ¿O aceptarán al fin y al cabo que no existe y dejarán de mentirle a las masas para sacarles información para hacer mas computadoras? ¿o entenderán que las masas tampoco existen y ellos como parte de la masa, sorry, pero tampoco? ¿Ahí desaparecerá toda esta locura de una vez? Quedaremos encerrados en el cerebro de Henry, la masa de aire y energía que pensó todo esto. Todo se imaginó, a mi con mi costillar por dentro, a mi mascota traicionera, a los fashion emergency, a todos los pantalones y las pelucas, al jabón en barra y en polvo, a Máikol Jackson y a mi ortodoncista, que piensa que los chinos van a conquistar el mundo el día que se harten de comer arroz (siempre arroz dice, cuando se cansen van a salir a conquistar países para comer otras cosas, carne, cosas mas ricas). Teoría cierta, y por que no, válida, pero eso es un tema para mas adelante.

lunes, 2 de junio de 2008

La vuelta del cualquieblog-descontractú

el problema real acá, si no mequivoco, es que la leche se corte en un punto del tiempo. Y el problema real dentro de ese problema de índole bastante real es el siguiente: que ese momento no está definido por una, y mas aun, que las nefastas consecuencias sorprendan a una con el pseudoyogur ya todo paládeo y glandulasensitido, vomitivo. mejor sería que sorprendan a una en la ducha, con un chorrito de liquido blanco denso con durezas (los famosos pedacitos) pero sobre el brazo, o sobre la cabeza (vease el comercial en el que una señora, como una, desea profundamente que el mundo esté hecho de leche para que ella pueda bañarse en su millonaria pileta blanca. La quiero ver cuando la pileta caduca, a donde va a parar toda esa leche putrienta. Esa señora no está considerando que el mundo vencería en un par de día de estar hecho de leche (a no ser que haya un ciclo natural como el del agua, pero con la leche. No, no puede ser... porque la leche podrida a algun lado tiene que ir a parar. ¿Donde era que poníamos nosotras toda la caca? podría ser ese mismo lugar...(revisar esto))).
Entonces una sospecha que la vida es quizás todos esos momentos en que una olvida problemas de base tales como la autonomía de la leche. Y llega a su casa para descubrir por segunda vez en el mes que la puerta de entrada estaba abierta, que había estado abierta por horas en un sumum de desprotección. Una lamenta no vivir en la selva, porque para qué tanta casa tanta pared si la puerta va a estar abierta. He aquí el vacío existencial, el vacío de significado de algo tan certero como una pared. Un helado un almohadón un oso de peluche otro helado mas pero esta vez no está. Concluimos ¿un helado que no está es como una pared con la puerta abierta o como la infame autonomía de la leche que nos juega broma tras broma tras broma? La contradicción de la conclusión interrogátil, multiple choice, hermética.
Si Chaplin era un dictador y un cualunque, pero decia m.m.m. (medio mudo masomenos) que la voz era como un alien que nos tomaba desde h.h.h. (hadentro hacia hafuera). Entonces ¿de que nos reimos chicas?
De la otra variante, de cuando decido que "¡esta leche se corta ¡ya!", y la leche se corta, y a la puerta la desenchufo con mis propias manos para que deje de des y activarse, y a las falsas dos opciones le agrego una mas, la C, y la miro y me rio, y hago ta te ti y me sale la B y me da lo mismo de nuevo y ya ni ganas de hacer ta te ti tengo, porque gasté las últimas zucaritas en un chorrazo espeso de leche cortada.