Paradigma Cientrífico: el más mejor amigo del alma
En aquellos días en que los cientríficos nos levantamos poéticos, profundos y de cabecitas ligeras (y continuamos de tal modo toda la jornada), la cientrífica (o cientrificencia) aprovecha este estado del alma, se nutre de él, se retroalimenta, no lo niega ni lo reprime, muy por el contrario formulamos informes como el siguiente, al puro sol, con nuestras batas blancas puestas en la cabeza y un mechero de Bunsen calentando el agua para el mate:
Observaciones matutinas:
En la ventana de aquel edificio esa señora se levantó, se vistió y prende el fuego para poner el agua. Son las 8. En otra parte el horizonte.
Desayunan junto a la ventana y cierran la cortinita "para que no entre el sol". En otra parte El Sol; en otra parte el cielo, el horizonte.
Y al "mismo tiempo" dos barcos se cruzan, otro arremete, un pájaro pasa, alguien va a la escuela.
Claridad ipso facto:
Únicamente yo percibo este sistema infinito y único en este momento y lugar únicos, entiendo ahora así todo lo que no veo...
que al mismo tiempo pasa (¿) el universo (?)
Señores, Señoras, nos estamos moviendo (yogur) en el sólido terreno de la verdad.