Después él me dijo ya no te quiero más. ¿viste cuantas cosas pasan en esta vida muñequita? me comentó mi cerebro parlanchín, en vez de consolarme, porque yo lloraba y lloraba y lo mismo, lloraba.
Pero pero pero, pero si sos mi hermano, cómo. Ah así, así de simple.
Al final terminé por asumirlo, y mi cerebro se enorgulleció de mi. Vaya a saber de quién reencarnó mi cerebro que ya no se sorprende de nada. Seguro de una vieja o un viejo, y seguro eran de esos que vieron todo en la vida y murieron cuando vieron eso que habian dicho "voy a morir tranquilo el día que vea X cosa" y ahí vieron X cosa, porque el tiempo pasa, el mundo evoluciona y todas las cosas terminan por verse, y cayeron redondos. Esa es la historia de mi cerebro. Acá puedo cerrar tranquila el capítulo 2.
1 comentario:
uuyy.... acabé por hacerme uno también!!!!!! Son lo más!
Publicar un comentario