domingo, 5 de septiembre de 2010

Bar El Milagro

En el bar El Milagro el cantinero se despachaba en fiebre etílica con los clientes mientras las familiares figuras sombrías desfilaban puerta abajo y puerta arriba. A la hora que el piano empieza con sus quejas chillonas, ella vuelve a entrar.

Raída, descolorida, cubierto de ominosas lentejuelas su vestido azul, trae una nueva presa. Ésta vez, a diferencia de las otras, el muchachito parece entender lo que está sucediendo. Ésta vez La Victoria casi no puede tenerse en pie. Saluda a todos los hombres y les muestra su nuevo trofeo, tiene 22 años y no se acuerda de dónde lo sacó. En una risotada ebria (¡a ver el pajarito!) le manotea el pantalón, intenta desabrocharlo y el muchacho, ¡Mamá por favor, ya vámosnos mierda!

4 comentarios:

Lu dijo...

me gusta.
entre este y la pedofilia, estás explotando tu faceta perversa.
seguí así, no cambies nunca

Mateo dijo...

muy bueno, enfermita

Mateo dijo...

"le manotea el pantalón" es un eufemismo de "le manotea el ganso"?

quelindalluvia dijo...

se llamará filifilia esto? o es imposible?

te diste cuenta, mat, cuanto se parece la palabra manotea a tu nombre? por ahi VOS sos un eufemismo para "le manotea el ganso"... pensalo...