lunes, 9 de septiembre de 2013

Brillar, la muerte o el golpe letal

Tratar de convencerse de:
Que la muerte es parte de la vida, que el tiempo que nos toca es un milagro del que tenemos que estar eternamente agradecidos. Que la eternidad es un concepto que no podemos entender, pero que vale la pena intentarlo. Que cuando nos morimos algo perdura, pero que eventualmente vamos a ser olvidados y ya no vamos a existir. Pero que ese hilo que movimos mientras éramos, va a tener consecuencias por siempre jamás, para bien y para mal. Personas van a nacer gracias a nosotros, hay que pensar.

Personas van a morir gracias a nosotros, hay que pensar.

Tratar de convencerse de :
Que nos perdemos casi toda la historia que no tiene principio ni tiene fin, y eso es digno de querer morir. Uno puede decir, si me van a dar tan poco quiero que esto se termine, cuanto más tiempo pase, más me voy a enamorar, y después dejarlo va a ser más duro. Ahora está bien, ya estuvo bien, amo a la vida con ese amor de los adolescentes. Prefiero quedarme con este recuerdo y apagar. Irme a dormir y despertarme en la siguiente vida sin ningún recuerdo de ésta. Sabemos tan poco como funciona lo de morir que no podemos comprobar científicamente que la reencarnación no existe. Tenemos que convencernos de que la re encarnación no existe. De que es ahora o nunca. Y como nunca es lo mismo que siempre, no lo entendemos tampoco, entonces hay que convencerse de que hay que elegir ahora.

Y después saber qué hacer con eso.

Tratar de convencerse de:
Que morir no es entrar en la eternidad porque en vida ya estábamos adentro. Que somos ese ciempiés de la cuarta dimensión cuyo cuerpo empieza en la nada, sigue bebé, después joven, después viejo y termina en la nada otra vez. Que el momento de morir va a llegar, y no vamos a entender nada, y vamos a pensar todavía no, pero va a estar mal. Que si encontramos nombrar la muerte con la palabra correcta, no vamos a tener mas preguntas, no nos va a aterrar su llegada, nos vamos a deslizar a través de eso que ya no se llama muerte porque tiene otra forma, o que tiene otra forma porque ya no se llama muerte. Tiene que dejar de existir la palabra muerte, o tal vez tenemos que adjudicársela únicamente a objetos inertes. Para todo lo que tiene vida debería llamarse de otra forma. Sugiero por ejemplo brillar o golpe letal. Me quiero brillar; cuando llega el momento de brillar. O, 50 personas sufrieron golpe letal al volcar un micro en la ladera del Cerro de la Gloria, el chofer salió ileso pero se brilló de un tiro en la sien.

Cambiar la palabra es la solución.

Tratar de convencerse de:
Que no hay que pensar mucho en eso, pero que igual es gracioso. Ayer salí a comprar leche y alguien se murió. Hoy fui a Barracas y alguien se murió. La semana pasada baldeé por fin el patio y alguien se murió. Fui a buscar unos videos de hace 20 años y alguien se murió. Qué suertuda. Está pasando todo el tiempo, somos como las células del planeta, células que a su vez tienen células que también se van muriendo todo el tiempo. Células (el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo) que nacen de otras células, una célula crece y se divide, formando dos células, en una célula idéntica a la célula origianl.
Las células a veces se pudren y matan a las personas. Les llamamos enfermedades y también les tenemos mucho miedo. Nuestro ejército hizo grandes avances, pero todavía no sabemos cómo derrotar a las peores. Si enfermás, tratar de convencerte de que no vas a morir. O... decir ya estuvo bien, ahora tengo amor adolescente.

Para poder pensar “ya estuvo bien”, habría que amar a la vida con amor adolescente siempre.

Tratar de convencerse de:
Que se puede amar la vida con amor adolescente siempre. Que mi abuela se está por morir y a ella le encanta Borges. Borges te hace pensar en la muerte con alegorías, pero te hace pensar en la muerte. No sé si hay que leerlo o no. Tratar de convencerse de que hay que leer a Borges. Se murió un bicho en mi vaso de vino y no pienso en la muerte porque es un bicho. Pienso en cómo sacarlo sin que manche mi vino. Pero de repente sí, pienso si yo alguna vez voy a manchar el vino. Pienso en cómo va a ser el momento que me toque brillar, qué voy a estar pensando cuando llegue el golpe letal.

Tratar de convencerse de que voy a pensar “ya estuvo bien”. 

Tratar de convencerse de todo eso y no lograrlo,
y no lograrlo,
y no lograrlo,
y no lograrlo,
y no lograrlo,

y no lograrlo.

4 comentarios:

Mikel dijo...

muerde, agus.

ponelo en ficción.

te queremos!

Lu dijo...

ah guachi

tan bien! tan bien sacado para afuera todo eso quemejornipensar, tan bien!

guachi guacha, que don

no te brilles nunca

te queremos!

bretón dijo...

Muy bueno.

Cambiar la palabra es además genial porque invita al lector a sumarse al juego, es un gran disparador para la imaginación.

A: De chico tenía un perro llamado Bronco y fue mi mejor amigo hasta eso de los 12, fue entonces cuando se “convirtió en el príncipe del espacio”.
B: Para muchos es un momento bisagra cuando su perro se “convierte en el príncipe del espacio”, no tenemos mucha conciencia de “convertirse en el príncipe del espacio” hasta que le sucede a un ser querido. Es ahí cuando nos damos cuenta que todos algún día nos “convertiremos en el príncipe del espacio”.
A: Sí un garrón.
B: ¿Cómo se “convirtió en el príncipe del espacio”?
A: Lo pisó un fitito.

Y así uno podría pasar toda la tarde, incluso inventando palabras “la abuela se bartulio” “¿Cómo puede ser que se bartulio si la vi hace un par de días y estaba re bien, ni ahí cerca de bartuliarse?” “bueno viste como es a esa edad”.

quelindalluvia dijo...

Vos te reís, pero creo que si cambiáramos el verbo morir a "convertirse en el príncipe del espacio" todo sería distinto.
me encanta.

lu, algún día me voy a convertir en la princesa del espacio, es un hecho, deseame algo menos improbable.