miércoles, 4 de abril de 2007

Yo conozco un juego que se juega así:

Cuando yo digo monstruo, ustedes dicen: ¡madre! Cuando yo digo madre, ustedes dicen: ¡monstruo!
Este juego va a empezar, ¡no se vayan a equivocar!


- Doctor, le ruego me sepa entender. Yo no quiero que nuestra relación se vea afectada de ningún modo, pero me veo en la obligación de comentarle lo que acaba de sucederme.
- Lo escucho, Licenciado.
- Estaba preparándome para salir hace pocos minutos en mi habitación, y me apena mucho informarle que… su madre está debajo de mi cama.
- ¿Mi madre?
- Exacto.
- ¿está seguro Licenciado?
- Segurísimo. Con solo decirle que me preguntó por usted.
- ¿Por mi? Lo dudo…
- No sea tan duro consigo mismo.
- Es que mi relación con mi madre no es la mejor ¿sabe?
- Pero le aseguro que me preguntó, ¿cómo está Horacio? me dijo.
- ¿Ve? Ni mi nombre se acuerda, de mis hermanos sí. El mío nunca.
- ¿Usted insinúa que siempre lo quiso menos que a sus hermanos?
- ¡De ningún modo! ¿Cómo se atreve a decir eso de mi santa madre?
- Lo siento, no quise…
- No, está bien. Creo que después de la muerte de mi padre todo se volvió más complicado.
- Oh… usted, quizás… ¿no querría venir a verla, y hablar con ella? Quizás logremos que salga de debajo de mi ca//
- Mis hermanos trabajaban todo el día y yo Licenciado, me quedaba en casa haciéndole compañía. Hasta que un día comenzó a llamarme Horacio.
- Como su padre.
- Exacto.
- Que vil.
- Apabullante. Ella me tejía pulóveres con enormes letras hache al frente, sánguches con letras hache de mayonesa, tortas en forma de hache, y escribía corazones que decían M y H por doquier.
- Doctor, yo lo lamento, pero he de retirarme y necesitaría que recupere a su madre. Le paso con ella.
- ¿Mabel? ¿Está ahí? Soy yo, Horacio. ¿Me está engañando otra vez Mabel? Le ordeno que salga de debajo del somier del Licenciado. Ya no voy a tolerar ni una infidelidad más. Yo la amo Mabel, pero así no tiene sentido ser su esposo. A partir de ahora me llamo de nuevo Maraldo, como en los viejos tiempo. Yo también soy M, mamá, Mabel, ¡salga ya mismo de allí abajo!
- ¿Hola? ¿Doctor?
- …
- …
- ¿Licenciado?
- Es que su madre ya se fue se ve, hará unos minutos. Vine a darle el teléfono y no la encontré.
- Oh, ¿Qué escuchó?
- ¿Yo? Nada, Doctor, nada.
- Bueno, en ese caso. Hasta el martes Licenciado.
- Si, desde luego. Hasta el martes Doctor.

6 comentarios:

quelindalluvia dijo...

Leonor, que dudo que veas esto, pero la vida, ya sabemos, nos lleva por caminos inextrincables: no creo que seas un monstruo mama mamita, solo que ante la idea "monstruo bajo la cama" a duo, cada una de nos (a y a), por su lado, tiró inmediatamente a mami al piso.

por lo menos curioso...

Mateo dijo...

Curiosisimo. Veo que Uds. ya vienen jugando a lo que le propuse a Ariela. "Que vil".

quelindalluvia dijo...

Algo asi parece, pero lo invitamos con extremo gusto...
o aceptamos la invitación, o ariela seguro y yo sí porque todos parece que ahora me dicen fea.
y a mi el masoquismo me cabe, me cabe bocha man.

Mikel dijo...

fea

ariela dijo...

Yo te hubiese llamado fea de haber escrito “qué fea linda lluvia”, pero así como lo escribí yo, no, no era. Princesa internacional de los nombres y reina nacional del collage, copropietaria de nuestra casa en la isla, brazo que me cruza con su brindis, cuando todo esto se esté cayendo a pedazos, y nos tengamos que hacer respiratorianas para no precisar del agua, volverás a llamarme Maralda?
Sólo una expresión de deseo.
Himén.

Mateo dijo...

No saben lo asquero que está mi único par de zapatillas. Les pongo desodorante para pies y la mezcla entre mi olor a pata y polvo veritas es igual de terrible a el olor a pata solo. Me tengo que comprar un par nuevo.