sábado, 28 de abril de 2007

y por esto mis razones son, a saber: Iba Marfi caminando por la calle cuando dudó de la distancia lunar. Sus rodillas se aflojaron, compró para compensar la malasangre una birome como un fémur y un palito luminoso, tan centelleante. Moviendo algunas vértebras, mas bien de arriba, inclinó la cabeza a estribor dejando sus ojos al cielo, “panza arriba la cabeza” como quien diría. Observó el satélite aunque era de día, o el cielo es celeste, o las nubes andan chistosas y se hacen la luna, la estrella, el sol, el paloma, el plato volador. Miraba Marfi, miraba y dudaba, miraba y dudaba, miraba una vez, dudaba una vez, miraba el redondel selenita, dudaba la sélene ésfera. ¿Por qué tengo que creer en la distancia de la luna? En otras épocas bien creían que la tierra era plana, o que nos había creado un Dios. En algunas aldeas, donde viven los filósofos, creen que nada es real. ¿por qué, entonces, me pregunto, tengo que creer que la luna está ahí donde me dice la maqueta?, unida a la tierra como un alfiler con cabecita. Eso dijo Marfi en voz alta y para si mismo, mientras miraba a un lugar donde nunca estaría el horizonte. Jugueteó con el palillo de luz para calmar lo posible ese dolor, ese como vacío que le provocaba la incertidumbre, cuando se hacía presente en las formas mas crueles de la razón humana, esa que te permite dudar de tus propias manos y hasta temerle a la muerte. Se apuró en volver a caminar, porque este temor hace que uno se empeñe en la literalmente ridícula idea de ganar tiempo, verbo que claramente no coincide con el sustantivo, a nivel significado, ya que al nivel signo poco le importan estos asuntos. A saber, iba Marfi a pasito apretado por la calle Vilardebó, cuando frenó y anotó con su fémur en la palma de su mano lo siguiente: rescate, cinturón, alabados los que dicen que no saben que decir, por qué los ojos, por qué la conciencia, ¿es todo eléctrico? Desconocimientos de toda clase, a considerar sección 1 sección 2 y sección 3, se le informa al público que el local va a estar cerrado por mantenimiento espiritual, pueden sin embargo depositar el dinero que iban a gastar aquí en la urna que dejamos a su disposición en mesa de entrada. Pregunta esencial ¿por qué no me compro un cohete? ¿En que clase de economía vivimos que teniendo las posibilidades científicas y tecnológicas, el saber, para construir cohetes no invertimos los recursos necesarios en eso? Porque es caro, pero todos deberíamos tener un cohete. Recordar!! Averiguar precios de insumos para naves espaciales. Así anotó Marfi en la izquierda corrompiendo la linea de la vida con tinta azul birome bic, dejándonos la enseñanza por fin de que no hay que quedarse en el molde, como quien dice, sino construirse un cohete en caso de dudas lunares. ¿Si no consentimos a las dudas a quien vamos a consentir? Comprale un chupetín a tu duda, llevala al Ital Park, dale un finísimo masaje de pies. Construyóle a su duda Marfi con una botella y cinco más ingredientes un cohete infalible, por si alguien se lo preguntaba aún, señor ministro. No se sorprendan, los alcances de la plastilina son insondables, señores de la junta.
Así es que espero que mi decisión sea comprendida, aunque conociéndolos, no me cabe la menor duda que así será.
Fuertes Cariños.
Escribano Lisandro Alcaucil.

3 comentarios:

Mikel dijo...

una ronda para el escribano y sus amigos que se animaron! cuánta emoción.

che es verdad que seguís viva?? a ver si correo

ariela dijo...

Para que te vayas olvidando de la utopía de la plastilina y entres en el mundo real tal como se da: Resulta ser que (true true true fact) uno de los ingredientes principales a la hora de construir cohetes, es la tela de araña.
Dicen que si le sacás los retículos interhílicos y la hacés bolita , es más fuerte que Mr. Hulk, y resiste como mula.
La tela de araña, tal como se da, está al alcance de cualquier persona que tenga a mano una araña.
Enton, ya no bucólicas cazas de mariposas, más bellas serán las futuras cazas de arañas.
Por un choete para cada cual...
Ay luna, lunita lunera, quien te ve y quién te viera.

Mateo dijo...

Es tan bueno que no tiene titulo