martes, 22 de agosto de 2006
lunes, 21 de agosto de 2006
U S F (texte sans terminer, ni nadá)
U s F que diferentes hombres me besan. Siempre me encuentro acostada y ellos me besan y se van. Indiferentes hombres me besan y se van. Yo me quedo acostada esperando que vuelvan. Y ellos vuelven. Y sucede que ya me olvidaron. Y yo les sigo la corriente mientras pienso cuánto me quiero morir. Realmente morir, en los sueños no hay recatos ¿vió? Sinceramente deseo morir, pero acá y allá logro montar un hermoso teatrito de vida exterior. Hasta sonrío, les sonrío.
Ninguno es usted, cada día es otro el que me besa, y ninguno de ellos es usted. Ahora que ya se sobre esto, siempre me voy a dormir esperando que hoy llegue, Fernández. El día que eso suceda voy a dejar el teatro y voy a morir mientras sueño. Y no me voy a despertar nunca más.
¿Sabe? Sigue haciéndome infeliz Fernández. Pero deje, no. No se haga mala sangre, es solo una pequeña debilidad. Es un talón de Aquiles, un vientre de Tetis, un grito de Casandra, una duda de Clitemnestra, y quién sabe qué más. Es solo si yo encontrara la forma de llenarlo a úd con cosas, vasos, o flores, o lanas gruesas, o vestidos brillantes, o formularios de la DGI, o pólvora. No. Sigo sintiendo por momentos que baja la música y usted hace su aparición. Que suenan una o dos cuerdas de guitarra y usted entra por la puerta como si nada, medio perdido, medio buenmozo. Y yo estaba ahí sentada pintando unos zapatos y de repente se me cae el pincel y me quedo mirándolo completamente apincélica. Y usted atina una sonrisa tosca pero la reprime y se queda mirándome así tan buenmozo. Y los dos sacamos la mirada rápido, porque si hay algo que compartimos es esta timidez galopante. Pero imaginesé Fernández que ¿A dónde vamos a mirar en una habitación como esa donde no hay nada más que color rosa, mi zapato medio verde y medio rojo, mi zapato verde y mi pincel? Yo intentaría retener la mirada en alguno de los muebles y usted miraría al piso. Pero no hay nada de esto, estamos usted y yo Fernandez. ¡y por favor haga el favor de mirarme, no sea chiquilín! Ahí estamos, mucho mejor. Nos estamos mirando de nuevo usted y yo. Usted y yo. Y yo no puedo contener una risa como un estertor de esos aguditos y usted pega un pequeño brinco. Y yo que me río de los nervios y de puro disimular el dolor. Me río y de mi rodete se suelta un rulo. Y usted se ríe de mi rulo y de los nervios, y de su traje, porque se le suelta un rastrillo y suerte que no le pega en la cara. Bueno… mi estimada Rosamontes, dice usted, la voy a ir dejando… será hasta la próxima… Vaya. Vaya dejándome… digo yo. Espero que podamos charlar largo y tendido la próxima ocasión, dice usted. Claro que sí, podemos mantener conversaciones larguísimas usted y yo, digo yo… ¿no? Y usted, si claro, pero no quiero más besarla mientras charlamos, ya no la amo Rosamontes. Ya lo se, me causa una pena severa y profunda Fernández, porque usted sabe, yo sigo firme en mi tesitura de amarlo perdidamente. Si, lo siento tanto. Si.
¿Por qué está aún ahí parado Fernández? Retiresé. Haga el favor de retirarse. Disculpe querida, sólo quería verla pintar ese zapato un ratito más. ¡Es que lo hace con tanto esmero que es admirable! Le agradezco la observación ¿sería posible que lo admire tanto que quiera besarme? No Rosamontes, eso no es posible, notará que no está sucediendo. Si, lo noté; no estoy sintiendo ninguna boca sobre mis labios. Claro.
Yo por mi parte no estaba llorando ni lo estaba matando. Pero eso no significa que no estuviera envuelta en pena ni que no quisiera que usted cesase o cesara de existir. Usted por su lado seguía bamboleando sus ojos por la inmensidad rosa del lugar y por mi. Sin significar que usted no tuviera unas ganas locas de estar enamorado de mí en algún punto de todos los del infinito. Significando aún sí, timidez y su poco acierto para la elección de acciones en situaciones complejas. Entiéndase por situaciones complejas, Fernández, aquellas que involucran a dos o más personas que se miden en unidades de tiempo diferentes o distintas. Como usted y yo. Usted punto. Yo punto.
¡Ja! ¿Recuerda aquella vez que hicimos esa salida al cine? Habíamos ido a ver un filme muy bonito, que si mal no recuerdo se intitulaba “El sombrero de copa”. ¿Era ese o uno con Jean Paul Belmondo? No, era “El sombrero de copa”, lo recuerdo bien porque quería usted ir a ver otro filme que estaba proyectándose. “Muerte por explosión” se llamaba, y a mi me pareció tan ridículo que me provocó una ternura de pollito pastel.
Íbamos eso sí, los dos vestidos de verde. De correcto verde para el cinematógrafo. Casi todo era verde esa tarde y nos sentaba sumamente bien. Finalmente terminaron proyectando “Muerte por explosión” sobre mi ataché verde, ¡como nos habíamos reído! No porque la catástrofe fuera graciosa, en lo absoluto, sino por lo paradójico de la situación. Y porque usted y yo sabíamos bien de mi rechazo por las muertes no-naturales y por Jean Paul Belmondo. Terminamos perdiéndonos El sombrero de copa porque para esa había que vestir de azul, y ser bastante gordo porque estaba en cinemascope.
Pobre Jean Paul Belmondo, él no tenía nada que ver. Yo solo estaba proyectando en él mi miedo a que usted me abandone Fernández. El señor Belmondo nunca me hizo nada malo después de todo. Mucho más al contrario. ¡Oh Pierrot Pierrot! Entristecí diciendo…¡oh Pierrot!
Fernández, vuelvo a rogarle que se retire. ¿o me va a obligar a echarlo como a Lassie por los montes? A echarlo a piedrazos mientras lloro expresando claramente que lo único que quiero es que se quede conmigo para siempre pero que prefiero que se vaya porque sé que es lo mejor para usted porque tanto usted como Lassie están mejor lejos de mí usted por el tema de la no correspondencia y Lassie porque seguramente estará mejor con su familia canina. Al fin y al cabo las dos razones son la misma, la razón es que es mejor bien acompañado que mal acompañado. Sin embargo tengo algo que decir Hernández, digo, Fernández: Yo no creo que usted pueda nunca estar mejor que estando a mi lado. ¿Vió como me confundí su nombre? Fue a propósito.
No me mire así Fernández. Me hace pensar que quizás tengo chances. Con usted, de quererlo un poquito. Si ahora mismo me dejara yo le podría acariciar el pelo. Además me compré unos peines de hombre que claramente no son para mí. ¿Querría probarlos? Ah, ¿no? Bueno. ¿Y por qué no se va de una vez que tengo cosas que hacer? Tengo como 7 u 8 cosas para hacer hoy.
¡Odio que me digan que sueno a folletín! Asique ni piense en decirlo.
Si, sé que puedo parecer ruda cuando digo esas cosas Micielo, digo Fernández, pero es que tengo la necesidad de perfumar todas las cosas, los libros, mi ropa, su ropa. Y el perfume es muy del folletín. Y no soy ruda, pensé que se olía a primera vista que era como esos bichitos que parecen una hoja. Es pura supervivencia y su desamor Fernández, que me dejó algo cínica, un poco agresiva, cocorita y muy muy de dar pena. Mire lo que llegué a pensar el otro día, ¡que barbaridad! Pensé que ya no quería cambiarme las medias.
jueves, 3 de agosto de 2006
Der Himmel über Berlin
Tiene que ser en serio de una vez por todas. He estado sola a menudo, pero nunca he vivido sola. Cuando estaba con alguien, casi siempre era feliz. Pero a la vez lo consideraba todo un azar. Aquellas personas eran mis padres, pero hubieran podido se r otras. ¿Por qué mi hermano era el chico de los ojos castaños y no el chico de los ojos verdes del andén de enfrente? La hija del taxista era amiga mía, pero también hubiera podido rodear con mi brazo la cabeza de un caballo. Estaba enamorada de un hombre, y lo hubiera podido dejar para irme con el primer extraño que se cruzara con nosotros en la calle. Mírame, o no me mires. Dame la mano, o no me la des. No. No me des la mano. Y mira hacia otro lado. Creo que hoy hay luna nueva. La noche no podría ser más tranquila. En toda la ciudad no correrá la sangre. Nunca he jugado con nadie. Y sin embargo, nunca he abierto los ojos y he pensado: ahora va en serio. Por fin irá en serio. Así he envejecido. ¿Era la única que no iba en serio? ¿los tiempos que corren son poco serios? Nunca he estado sola. Ni estando con los demás, ni conmigo misma. Pero me hubiera gustado estar por fin sola. La soledad significa ser por fin enteramente uno mismo. Ahora puedo decirlo: esta noche al fin estoy sola. Se acabó el azar. ¡La luna nueva de la decisión! No se si existe el destino, pero las decisiones sí existen. Decídete. Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, sino el mundo entero participa en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que únicamente nosotros. Encarnamos algo. Nos sentamos en la plaza del pueblo, y la plaza está llena a rebosar de personas que desean lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego de todos. Estoy dispuesta. Ahora… es tu turno. Tienes las cartas en la mano. Ahora… o nunca.
Me necesitas. (él asiente)
Me necesitarás. (él asiente)
No hay ninguna historia más importante que la de nosotros dos. La del hombre y la mujer. Será una historia de gigantes. Invisible, trasladable. La historia de unos nuevos ancestros. Mira. Mis ojos. Son la imagen de la necesidad, del futuro de todos los que están en la plaza.
La noche pasada soñé con un extraño, con mi hombre. Sólo con él podía estar sola. Abrirme a él. Abrirme totalmente. Para él totalmente. Recibirlo totalmente en mí como algo completo. Encerrarlo en el laberinto de la felicidad compartida. Se… que eres tu.
sábado, 29 de julio de 2006
Un paso más allá

Convicción de que el descubrimiento de las galletitas es mucho más fuerte para la raza humana que el de las armas, al cual se le da exagerada relevancia.
A explicar:
Convengamos que no es muy difícil ver una piedra, imaginársela con un poco mas de punta y atada a un palo para ser manipulada.
Pero pasar de un coso de maíz (que si mal no conecto son esos como un choclo), a sacarle los granitos, picarlos, hacer un polvo que después se mezcla con agua y se hace una masa, y no conforme con eso descubrir que también se le puede poner cosas como huevos (salidos de adentro de un animal, destinados a dar vida, no a ser batidos a nieve (he aquí otro descubrimiento notable)), leche, azúcar. Es realmente sorprendente, cuánta perspicacia dirá uno, y uno mismo se contestará: si.
Los alimentos procesados son, quizás no el más útil (o por ahí si) pero sí el más sorprendente descubrimiento de la humanidad.
Sintamos orgullo (ahí puse a snoopy y al cookie monster para reforzar la idea). Y a la querida señorita Patsy que siempre se sorprende.
¡Chot Blogo!
NO ENTIENDO EL BLOG! no se como poner una foto, no se como cambiar los "links". Le pongo las comillas porque de donde yo vengo esos se llaman favoritos! FAVORITOS!
no se... no se hacer nada... recién traté de cambiar los "links" (no, no la paro con las comillas) y me mandó a una página de plantilla que parecían los comandos de D.O.S. !!! me indigné levemente y clickié la crucecita para cerrarlo, ¡le hice la cruz! ¿?=¿?¿?¿?
me voy a ver la tele, que se cambia con el control remoto. ¡Hasta un adulto tonto puede hacerlo!
¡Tom Hanks es tan bien parecido! siempre luce igual de joven y radiante...
(cosas que uno descubre cuando decide enojarse con el Blog, y mirar la tele un sábado a la noche (en vez de salir como la juventud mayoritaria)). Me voy a comer la vaquita Mu.Mu que me regalaron.
¡Blog choto!
domingo, 23 de julio de 2006
en este teclado no están las teclas para este título
Estoy solo, pequeño, sensible y mágico.
Sensitivo.
Muchísimas luces microscópicas forman una sensación llamada felicidad.
Conexión. Los eléctricos.
Quien hubiera sabido que un ser humano podía parecerse a la noche.
¿Qué dios hubiera sabido que oscuridad más estrellas más planetas iba a resultar en algo que huele de esa manera? Y lo llamamos la noche. Y dormimos. Cerramos los ojos y dejamos ir. La conciencia.
Y así me despierto como desafiando y descubro… un gusto distinto en el aire. Un sabor distinto a los ojos. Todo es más levedad que cuando veíamos el sol. Y ahora nunca.
¿Si apago? Es todo más absoluto. Y esto no tiene que ver con antes o después. Uno puede darse cuenta, puede darse cuenta de que no existe tal cosa. Antes son más lucecitas. Y después es ahora, ahora, ahora, ahora.
Crujidos hay. Tintineos hay. Silencio hay. Todo se va desentrañando pero ahora pienso apagar las luces. Desconexión. Siento si es posible la sensación pura de la sensitividad. Que tocar no se llame tocar, que solo sea. Y en la noche se pierden las palabras y con las palabras la sensación de que se pierde todo. Pensar los siguientes puntos: eternidad, infinito, espacio exterior, planetas, universo, creación. ¿lo ves? Si se pierden las palabras y queda la oscuridad ya no puedo pensar. Pero estoy pensándolo. La inconciencia. Contradicción radical.
Hay que mantenerse despierto. Quiero.
Maldición. Soy tan ínfimo. ¿quién creó mis sensaciones? Me desespera.
Todo cristaliza en prismas largos acanalados y traslúcidos.
Ofrece la particularidad de emitir en la oscuridad una luz a la cual se deben los bellos fenómenos de fosforescencia que a veces se observan en las setas y en la carne (y a la cual se atribuye también la luz que emiten los animales fosforescentes). Nocturnino. La noche de mis penas, sentencia de muerte. Personificación de las tinieblas, la más antigua de las divinidades. Hija del caos, hermana de Erebo, de quien tuvo al Éter y a la Aurora. Madre también del destino, de la muerte, del sueño, de la aflicción, de las Hespérides, las parcas, el fraude, la amistad, la vejez, la discordia. Asteroide Nocherna.
Soy el mozo o peón nocherniego. Noctovisión y cuerpos que de noche emiten luz. Noctiluco. Mi cuerpo es de forma esferoidal, de hasta un milímetro de diámetro y está formado de una masa protoplásmica y contráctil. Un tentáculo, una boca, los cistoflagelados.
Cosas sucediendo al mismo tiempo, igual de ínfimas que yo mismo. Ergo: soy sucediendo al mismo tiempo. Hay que prestar atención para percibirme, poner atención para percibir un bajo constante intrigante que vibra, abrir el tacto y ser oido y ser vista y ser y no saber. Si respiro todo entra. Si hay alguien a mi lado yo soy puertas abiertas. Soy puertas que no puedo cerrar, puertas que no puedo dejar de respirar, ni de latir, ni de circular por mis venas, ni de volar por mis pulmones. ¿Y si no existe tal cosa como un centro? Eso tiene más sentido.
Y procrearse tiene que ver con el placer. Y el placer tiene que ver con uniones. Diría infinitas pero ya no se que quiere decir. Que quiero decir. Sacrificio.
El cuento incompleto, la bailarina sin su bailarín, el teatro oscuro lleno de humo, la distancia, la noche de todos los mares, la noche de todos los escudos y de todos los perros sin techo.
El fluir de la oscuridad y la falta de ella. Eso debe ser al final el flujo de la noche que nos toca sentir. Y si no es noche será otra cosa, si no es planeta o universo o caos, será otra cosa y nunca nunca cierro. Abro.
martes, 4 de julio de 2006
Crónicas Neptunianas
Pero después pasó que los planetas chocaron y tuvimos que huir de la tierra en naves espaciales a alta velocidad. Pasó que estalló el cielo y casi toda la humanidad se volvió una masa pluriforme de ojos y manos. En mi casa aparecieron un montón de adivinadoras del futuro que me revelaban el horror de lo que pasaría en los siguientes 5 segundos. Alguien colgaba gente de los cables que van por las calles de poste a poste, los colgaban de las manos o de los pies. A mi no me colgaron y a vos tampoco, pero habían 10 o 15 inquietos colgantes por cuadra. Los canales de TV dejaron de transmitir en colores para volver al blanco y negro, pero no pasaban noticias de la invasión. Ahora transmitían 24 horas por día de momentos memorables del ballet ruso de las épocas de Igor Stravinski. Las adivinadoras me prevenían a cada momento del próximo degagé, rond de Jambe en l´air o fondu relevé que ejecutaría el señor bailarín en la televisión. ¡Cuidado, ahí viene! me decían ellas, fofas y temerosas, y yo les rogaba que me dejaran en paz o que, por lo menos, ejecutaran una pirueta ellas mismas.
Afuera, equipos enteros de balonpié corrían por las calles, por las autopistas, por las avenidas, pateando todos los tachos y los gatos. Mientras, caían del cielo círculos de una extraña malla fibrosa que hacían estornudar incesantemente a todos los que quedábamos vivos, a los futbolistas y a los periodistas. La noche se apagaba repentina cada 3 horas y media, como las luces del cine. Y volvía a prenderse después de otras 3 horas y media, para amanecer con fuegos artificiales extraterrestres. Se hacía difícil dormir, ya nadie lo intentaba.
Nosotros dos sobrevivimos en el medio de la gran revuelta, logramos huir de todas las amenazas, no nos colgaron, no nos patearon, no bailamos ni morimos de aburrimiento, sí estornudamos hasta desnarizarnos y desnarizados huimos raudos en nuestra nave espacial.
En algún momento de todo este baile vos dejaste de pensar que yo era linda. Y así fue como terminaron esas épocas doradas.
domingo, 2 de julio de 2006
Prueba01 canción nueva
y jugando al cadaver exquisito...
Tantas veces insistí, que esta vez elegí pensar que ya no me importaba deshacerme del horror de despertarme asfixiada sin poder ladrar ni callar.
Callar ahora y para siempre, pienso, esa es la mejor forma de no doler. Pero después me doy cuenta que no callar me hacer tan feliz. Feliz de soñar con el día en que cruzo la frontera y mi mundo exterior coincide con mi mundo interior.
Interior-mente, interiormente. A veces pienso que mejor ser verdadero, visceral, perverso, eterno y fugaz… un grito que nace desde mis entrañas con sed de verdad.
Verdad, sí. Dije no existe “la verdad”. Yo tengo esto que siento, vos tenés eso que vos pensás.
¿Pensás que te olvido? No, solo descanso de tu compañía.
(A+C)
o ésta...
¿Por qué las mariposas ya no duermen en su espalda? ¿Por qué? Si con solo cerrar los ojos yo la veo aun floreciendo, aun siendo un montón de nubes pluriformes que penetran en mi mirada sin significación, mientras pensaba en ¡nada de cocoliches por favor! Y yo… totalmente te introduciría por las cañerías. Bajan sin parar, bajan las flores por los tubos porque todos tiraron sus ramos al inodoro, pero transportando una gama interminable de colores que nunca brillarán igual que un cenicero lleno de tortugas con un par de copas demás. Una, dos, tres, cuatro, cinco veces y más. Y vos te vas a ir y más. Y todos saben. Todos saben que te voy a estar esperando y mintiéndome sobre mis ausencias del gato Dios. Pero cuando pasó, Dios se murió. Estamos re fumanchas. El nivel no me deja abordarlo. El nivel alto, claro. Entonces bueno, me voy a sentar por acá eh? Me siento y te espero… volvé, ¿si?
(C+A+A)
sábado, 24 de junio de 2006
no se el título, pero me sucede que la sola existencia de los monos me resulta hilarante
Sucede que tuve que visitar el templo de Hanuman allá por el continente Asiático, más precisamente La India.
Las ruinas del templo del Dios Hanuman eran celestialmente hermosas. Muy destruidas claro, pero invadidas por un bosque abundante y húmedo. Un paisaje más que interesante.
Esa mañana antes de dejar el hotel me vestí para la ocasión. Bermudas caqui, camisa caqui, mis zapatillas de trekking color marrón, medias blancas, una gorra caqui para protegerme del sol, el valioso morral de cuero y hebilla enchapada en oro, mis anteojos tornasolados con su respectiva tirita para tenerlos cómodamente colgados, y por supuesto, mis aros.
Subí a la van que nos transportaría al tour correspondiente a ese día. Ya estaba plagado de alemanes, porque era la van de las 9:30. Sin embargo, el viaje fue ameno y logramos divisar varios de esos chanchos hindúes que tan simpáticos me resultan. Fotografié a tres de ellos y una pintoresca casita de barro con un cerdito en el interior.
Al llegar al templo quedé pasmada de lo imponente. El polvoroso guía nos llevó por un camino de tierra que se adentraba entre la flora mientras nos explicaba los orígenes del templo. Éste había sido invadido por los monos poco tiempo después de haber sido construido y sus habitantes lo abandonaron creyendo que si así había ocurrido sería porque Hanuman así lo quería. El bosque y los monos se apoderaron del templo. ¡Qué simpático!
Antes de ingresar en la parte tupida, frenamos ante la presencia de un peculiar hombrecito que vendía bananas a los turistas para que podamos alimentárselas a los habitantes del bosque. Yo por supuesto le compré un plátano por un dólar (el precio no era muy justo, pero todo sea por la experiencia de contactarme con uno de estos simpáticos animalitos) y lo llevé bien a mano para estar lista.
Continuamos camino siguiendo a nuestro amable guía zonal. El gran interés que me despertaba todo el asunto y mi espíritu aventurero me llevaron a desviarme levemente del camino para apreciar más de cerca un altar en ruinas cubierto de plantas. Ese fue el momento en que el mico se apareció frente a mí. Yo le ofrecí en un gesto amable el plátano que tenía para él. El animal me miró a los ojos y con un grito agudo comenzó a saltar tirándome del cabello. Intenté recordar el nombre del guía para gritarlo pero la urgencia me hizo gritar Maricarlos. Llamé al guía con el nombre de Maricarlos y nadie vino a mi ayuda. No me oían, nadie se llamaba Maricarlos y los gritos del simio superaban los míos. Dificultades. En ese momento el muy maldito mono comenzó a reirse y zas!, de un manotazo del “pie” derecho me arrebató el arete izquierdo y acto seguido colgándose de mi valioso morral con la mano del otro “pie” me sacó de un mordisco el aro derecho dejándome (ah, que vergüenza me da) algo de banana masticada en la oreja. Humillante. No contento con el acto de felonía que acababa de cometer depositó algo de excremento en mi valioso morral y en mi gorro caqui, me despeinó en un movimiento rápido de alguna de todas sus manos y salió corriendo en posesión de mis aros hasta perderse entre la vegetación.
Comencé a correr buscando a mi grupo de alemanes, no podía parar de gritar que había sido asaltada por un mono. Yo sólo quería que me devuelvan mis aros. Encontré al guía, que finalmente se llamaba Vinshú, sin poder frenar mi situación nerviosa. Él decía cosas que yo simplemente no comprendía, allí me solté a llorar en los brazos de Vinshú. Le rogaba que consiguiera mis aros, le rogaba que ajusticiaran a ese simio. Me indignaba la sola idea que pudiera seguir delinquiendo a costas de turistas nobles y de alma aventurera como una.
Tanto le rogué desesperada, que Vinshú esto, que Maricarlos por favor, que el polvoriento muchacho se compadeció de mí y me condujo por otro camino. Uno diferente, “only employees”. Por el tono de los sonidos que emitía creo que me estaba explicando algo, pero yo no podía comprender los inconsistentes vocablos de ese idioma que manejan. Le pregunté si no manejaba el castellano, o a lo mejor el inglés, que yo algo me arreglo con ese también. Pero Vinshú era muy autóctono.
Al final del sendero llegamos a unas ruinas que cumplían la función de una suerte de oficina. Vinshú se sacudió el polvo y abrió la puerta indicándome que pase. Atravesé la nube polvorienta que flotaba alrededor del muchacho y entré. El espacio estaba delimitado por telas al fondo y a los costados y en una mesa estaba sentado el peculiar hombre de las bananas. Estaba usando mis aros con una actitud muy solemne y estremecedora. Claramente no atiné a sacárselos (oh por dios, mis pobres aros, en ese hombre tan… peculiar). Miré desconcertada a Vinshú esperando indicaciones cuando un sonido me estremeció. Era un leve chillido simial proveniente de atrás de una tela. Aterrada retrocedí chocando a Maricarlos y cayendo al piso. Suerte que mi vestimenta caqui no hacía notar las varias manchas de tierra que contaba mi atuendo. Un mico más pequeño que mi atacante ingresó. Con sus graciosos movimientos le quitó mis aretes al serio y estático bananero y los depositó sobre la mesa. Simio retiróse ofreciéndome antes un elegante ademán. Yo, tiesa y aterrada en el piso, respondí al ademán porque al protocolo lo respeto bajo cualquier circunstancia.
Luego de unos segundos de silencio, me levanté lentamente y caminé hacia la mesa con la intención de tomar mis aros y retirarme de allí. Alargué la mano hacia ellos, finalmente iba a recuperar mis adorados aretes, pero Bananas los tapó con su mano en un movimiento rápido, me miró poniendo su dedo en su boca indicándome que me quede callada. Y luego me entregó los aros. Yo los tomé y corrí, corrí desesperada, pero muy rápido y sin tropezones gracias a mis zapatillas de trekking.
Llegué hasta la entrada del templo y me subí a la primera van que partía. No voy a decir que no se me cruzó por la cabeza denunciar esta mafia inter eslabones evolutivos. Pero no, no lo hice. La imagen de Bananas con mis aretes y ordenándome silencio fue suficiente. Yo sólo quería volver al hotel, darme una ducha, vestirme para la cena con mi elegante vestido miniflada, mi bleizer de hombreras (porque por la noche refresca allí en La India), y por supuesto, mis aros.
Pero aquí me ven, sin ellos. Efectivamente regresé al hotel, dejé mis aros sobre el finísimo secretaire y procedí a bañarme y vestirme. Entonces el horror, imágenes moniles no dejaban de aparecer como flashes frente a mis ojos, monos robándome, monos saltando y orinando hacia todos lados, monos en situaciones obscenas, entre ellos, conmigo, monos vestidos como personas trabajando en mi oficina, comiendo en mi cocina, hasta creí ver ese famoso mono en el inodoro en el baño de aquel hotel cinco estrellas de La India.
Salí tropezando del baño, descalza, claro, y desquiciada. Tomé mis aros del fino secretaire y los arrojé con todas mis fuerzas lo más lejos que pude a través de la ventana. El frenesí de apariciones simias cesó al instante. Sin embargo, a sabiendas de que el sacrificio de mis aros en pos de mi salud mental era correcto, me entregué al llanto desenfrenado durante toda la noche.
Había perdido mis aros, y aquí me ven. Distinta, incorrecta, lo se. No es fácil para nadie acostumbrarse a esto. Soy una mujer con familia, con amigos. Pero todos aquellos que me quieran, que sientan algo de afecto por mi, van a tener que hacerse a la idea de que ya no voy a tener nunca más mis aros.
lunes, 12 de junio de 2006
Exercise 1: listen and repeat
2- lea la siguiente frase:
"la música es un invento humano"
3- repita esta frase en su cabeza durante 30 segundos.
4- piénsela y reflexiónela durante 30 segundos más.
5- vea si puede parar.
martes, 6 de junio de 2006
Bueno, basta.
Como siempre, las palabras son otro nivel de la realidad. Y la realidad trae efectos y causas y efectos que son imposibles de predecir. Yo quiero crear las situaciones que me imagino, pero claro, me olvidaba señoras, que las personas por lo general hacen lo que quieren, que no incluye lo que yo quiero. El libre albedrío y toda esa chárchara. Entonces los hechos me sorprenden. Es así. Y aunque me enseñaron a improvisar como un jugador en un partido de futbol, la vida simplemente no es igual al escenario. Por suerte, porque qué aburrido ir al teatro. Me sorprendió que me invitaras, me sorprendió el argumento, me sorprendió mi reacción y ahora me gustaría que hubiese sido otra. ¿¡como me vas a decir eso!? Si supieras con qué te estabas metiendo. ¿¡como me vas a decir eso?! Una vez que me tocaste, ya no hubo vuelva atrás.
Lás fálicas aventuras de la Sra. Caniche M. M. Toy
Gracias.
Una producción de la SEÑORA CANICHE M. TOY.
EL NACIMIENTO DE UN CINEASTA
Muchacho va caminando por Parque Centenario con Muchacha francesa. All the sudden, el Parque se torna oscuro y tenebroso, cual cuento de Edgar Allan Pów!. De la nada aparece Gitana. Gitana adivina canturrea: Leo su futuro en el cayo del ano!! Por solo 10 pesitos, señora, señor ayude a esta gitana por favor!. Muchacho piensa que es buena idea y dice ¿por qué no?. Agáchase Muchacho y y Gitana hace tacto ano-rectal. Mientras tanto, en la mente de Muchacha: Ayer me cogí a Cher! Que buen chiste se me ocurrió. Escrito no, pero dicho es perfecto, suena igual! Lo voy a contar a Muchacho cuando termine su sesión de proctoadivinología y seguro que.... Pensamiento que abruptamente se ve interrumpido por tragedia! Gitana es absorbida violentamente por hoyo de Muchacho. Algo la está ingresando de cuerpo entero! Algo la está incretando! Sin embargo, Gitana, fortalecida por una vida dura y que exigió lucha, logra devolver casi todo su cuerpo al mundo extra-Muchacho donde todos vivimos. Y digo casi todo porque su brazo derecho entero todavía está adentro, sujetando algo con fervor. A Muchacha espantada le crece pelo de Patsy mientras grita: sacaselón sacaselón, Muchacho empuje Muchacho! Gitana tira y logra exteriorizar su brazo y algo vivo, algo más. Gitana grita: Es Emir Kusturica!!! Muchacho toma orgulloso Kusturica, sosteniéndolo por los pies, igual que lo hacía Gitana. Gitana con temor de que la policía la detenga por creación de cineasta en una de sus sesiones, huye hasta perderse como un punto a lo lejos. Muchacha, la más perjudicada de todos, nunca mas va a poder sacarse pelo de Patsy de la cabeza. Muchacho, hoy día, es el representante de Emir. Le Fine.
1
McCartney my dear, a mi me atrajo irrevocablemente el interés. Quería ser la novia de ese renombrado artista. Quería ser la señora de. Sí, yo, tan feminista, tan independiente, tan creyente en mi propio potencial creativo. Yo, quería ser tu señora, y acompañarte a todos los lugares que quisieras. Pero una vez ahí, y lo que nadie entendería, es que yo no cumpliría la simple función de ser “tu señora”, sino que iríamos juntos para reírnos de todo y de todos. Y la pasaríamos increíblemente bien juntos, aunque en apariencia seamos el reconocido artista y su elegante señora. Tu tomarías unas copas de más y yo no me quejaría. Aprovecharía tu leve y tierna embriaguez para tocarnos a escondidas. Quizás fumaría un cigarrillo de marihuana antes de salir de casa, de esa manera a ninguno de los dos nos importaría nada de nada de lo que dicen los demás. Además tu dirías que cuando estoy drogada tengo una belleza especial. Y yo te diría que yo haría lo que sea por ti.
continuará...
martes, 16 de mayo de 2006
¿sueño? ¿plasmado? ¿un? ¿segundo? ¿después? ¿del? ¿final?
De repente estoy caminando de nuevo por Rivadavia, y entramos en la casa de lisandro y agustín Donde viven con diego (que es una escalera hacia arriba tipo Artes y Oficios, pero todo de colores primarios). Lisandro tiene un hermano que me confundo con él mismo por un momento, pero su hermano es un nene chico (10 años?). Los hermanos se están acomodando para irse, y pasan hacia una mesa y se agarran un regalito cada uno de un contenedor de regalos tipo tacho. Sath y yo pasamos (ahora estoy con Sath) y nos sentamos como en una cama-sillón.
Antes yo me estaba guardando no se que torta o algo asi en la mochila, pero se me rompía todo, entonces me comía unos pedazos. Lisandro me decía, querés esto? El tenía como lo mismo pero era mas un brownie. Yo le decía, no gracias, aunque en el fondo quería., él insistía y yo le decía, no gracias, cuando accedía a que me de el justo se lo comía y estaba diego atrás y yo le sacaba su pedazo, que él no me había ofrecido abiertamente pero era como si. Después lo de los regalos y después sentadas en esa cama con sath, esperando algo... algo para irnos, al cumpleaños de diego? (que era el mismo que teníamos ahí, pero otro en otro lado). Y sath agarraba un cuaderno colorido de la pared (porque acá también era todo colorido como de colores primarios), un cuaderno que estaba colgado en la pared sobre una placa como de plástico un poco más grande que él. Y decía, "le podemos llevar esto de regalo seguro le va a gustar". Y yo miraba alrededor como diciendo, pero uno no puede agarrar cualquier cosa y llevársela, pero nadie parecía oponer resistencia. Ahí en la calle había un montón de jugadores de fútbol de la selección argentina como del 80 festejando abrazados en el medio de la avenida. De repente el partido de fútbol era entre latitas de gaseosas. Y el chiste era que no se abran, pero las de 7up estaban muy agitadas y el gas las apretaba, eventualmente tuvieron que abrirse, y ahí el partido se puso mas desparejo.
Antes, al principio, yo estaba en el bosque, un bosque de noche tenebroso. Y había que ir a lo de Berta. Y yo pedía un taxi para llegar a las 11 de la noche, pero al final no iba porque se hacia tarde. Después el bosque era una parte aparte de un pueblo donde estabamos vacacionando con mi mama y mi hermano y mi abuela (esto era de día, el bosque de noche).
lunes, 15 de mayo de 2006
para que tú te lo veas
Lo más grave es qué vas a hacer con el perro teme-estornudos ese tuyo que tenés, queridísima bola de lanas, vos, a vos me refiero, marxofalsa, bolchentirosa. Y andá a comprarte un Ipod comunista!Después, no entendí: tu casa está hecha de lana? Por qué el entonces de tantos calentadores y caros sistemas de calefacción? ¡Por qué? No es retórica, quiero una respuesta y que pongas una foto de Yakko, tres kilos de palta, galletitas con coco y dulce de leche, asado rosa por dentro, una mamá que se viste de duende para una ocasión que lo amerita. En fin: quiero siempre un poquito más de esas, nuestras vidas.
7:37 PM
quelindalluvia dijo...
OK si, el ipod me genera conflictos, así como mis pulóveres todos hechos de lana, algunas medias tambien, y ese saco que intenta disimularlo pero, a mi no me engañan, eso es lana. El ipod a un nivel más anacrónico mientras que la lana se juega por la diacronía. Lo de la lana ya fue, pero es como eso del que se quema con fuego ve la vaca y toga.El ipod bueno, es que no puedo evitarlo, el consumismo está inyectado en toda mi materia gris. A veces, cuando me doy cuenta que comprar cosas no es lo importante, soy un poco más feliz. ¿ahí es donde reside mi fe en que el comunismo es mejor? quien sabe.Por otro lado, esta frase... "Por qué el entonces de tantos calentadores y caros sistemas de calefacción? ¡Por qué?"yo la hubiera escrito así..."Entonces el por qué de tantos calentadores y caros sistemas de calefacción? ¡Entonces?" Aunque creo que el último ¡Por qué? está correcto.Lo bueno es darnos cuenta de esas cosas, pero por si yo no me daba cuenta de lo simpático que era que mi mamá se vista de duende para esa ocasión que lo ameritaba ABSOLUTAMENTE, estabas vos para decírmelo y ahí las risas. Risas de ¡¡claro!!, esto es asi.
6:29 AM
Ah, por cierto, de tu no-retórica... me río a carcajadas muaaaja jajaja jajakkkkbuoooja!
domingo, 14 de mayo de 2006
desconcierto
Que vergüenza, ahora no se que hacer con mis pulóveres y con mi casa.
sábado, 13 de mayo de 2006
martes, 2 de mayo de 2006
capítulo 2: neurologíaX
Pero pero pero, pero si sos mi hermano, cómo. Ah así, así de simple.
Al final terminé por asumirlo, y mi cerebro se enorgulleció de mi. Vaya a saber de quién reencarnó mi cerebro que ya no se sorprende de nada. Seguro de una vieja o un viejo, y seguro eran de esos que vieron todo en la vida y murieron cuando vieron eso que habian dicho "voy a morir tranquilo el día que vea X cosa" y ahí vieron X cosa, porque el tiempo pasa, el mundo evoluciona y todas las cosas terminan por verse, y cayeron redondos. Esa es la historia de mi cerebro. Acá puedo cerrar tranquila el capítulo 2.
sábado, 29 de abril de 2006
una chica que vamos a llamar inés
Bueno, ahí vino toda la bola de bueeeno, entonces, bueeno, y... Inés tiene muchísimas cosas para decir al respecto, pero no dice nada. shhhh... Mirando un poco una luz amarilla de la calle y un poco a Osvaldo, alternando a uno y a otro. Y tac y tac.
Midiendo por el reloj biológico de Inés no sabemos si esta situación duró tres minutos o milochocientostreintaidosmilcuatrocomatresperiodico. Inés pensaba a cien por hora, pero mientras tanto en otro hemisferio de su cabeza (no en el palacio de la justicia, aunque volviendo a la disociación cerebro corporal, su cerebro le hacia mucha mas justicia a la situación que su cuerpo que la dejaba inmóvil como una vacota) bueno, en otro hemisferio de su cerebro sonaba en ripít un constante "...ahora-me-voy-a-dar-vuelta-y-me-voy-a-ir/ ahora-me-voy-a-dar-vuelta-y-me-voy-a-ir/ahora-me-voy-a-dar-vuelta-y...", hasta que dándole el gusto al hemisferio noroeste la boca dice "ahora me voy a dar vuelta y me voy a ir". Y ella lo hace. Antes de Ita efectuar el pibot y retirada en la posición más erguida que esta muchacha pudiera lograr, Osvaldo la abraza, y ella a diferencia del primer abrazo (el de la puerta de su casa, el de antes de la humillación, ese al que quisiera volver en este instante, tomarse el DeLorean en la parada de la esquina, para volver atrás y no repetir lo que acababa de hacer) no lo corresponde. Se queda parada envuelta en los brazos de Osvaldo y para qué seguir el relato si ya pasó el clímax. Osvaldo le dijo que no, corte! Zak! Wow! Inesperado (o casi) y ella se va caminando debajo de la nieve y jugando a tirar las llaves para adelante y agarrarlas del piso, como para medir el tiempo en alguna otra unidad que no sea tiempo.