lunes, 4 de diciembre de 2006

El terrible caso del atransparentamiento gastadito en el bólido de acero que es masomenos así.

Hola. Hoy finalmente soñé con usted. Soñé que me acariciaba la mano y perfume dulce. Y usted me preguntaba ¿me está oliendo? Y yo sacaba mi nariz de su codo y le decía que no. Pero usted continuaba acariciándome la mano en un acto casi obsceno y yo derretía de a poco. Esa situación comenzaba, terminaba y volvía a empezar. Derretía y desderretía. Una y otra vez. Hasta que algo sucedía con una tarta de verduras y ahí usted ya salía de la escena onírica. Aunque en algún punto creo estaba usted implícito en la tarta.
Pero bueno basta, cambio de tema.

Es que a mi me gusta charlarle Fernández, me gusta la comunicación con usted y todo lo que eso implica. Entonces saco temas y tengo la sensación de que usted ya se dio cuenta y que ya se cansó de lo que tengo para decirle no le hablo más listo.

No. No puedo. Quiero hablarle y su perfume dulzón que me invade Fernández y siento que no voy a poder continuar sin él y ¡NO! ¡por la trinidad que la botellita sola no me sirve, quedeselá! Quedeselá… imaginesé que una mujer adulta como yo oliendo una botellita por la calle, o en la soledad de mi hogar. Guardelá de una vez. ¿Qué pensaría la gente? Que consumo alguna substancia, o que me volví loca, por usted… o por cualquier otra cosa ¿eh? Podría ser. Mire que si me vuelvo loca no va a ser exclusivamente por usted, podría ser también por… ¡De todas formas acá nadie se va a volver loca! No entremos en pánico y salgamos todos corriendo diciendo cualquier cosa. Mejor tomarse las cosas con calma, ¿no piensa usted así? Además, cualquier cosa no es volverse loco no… cualquier cosa es un sapo.
El papel está en el secretaire. No Fernández, no se avergüence. Todos usamos papel higiénico. Incluso la hija del cónsul, que para todo usa pétalos de flores. ¿Se acuerda que nos lo contó aquella vez su cuñada? Cuando fuimos a cenar a su casa y usted se había puesto esos zapatos de charol que atraían toda mi atención. Es que, no vaya a creer que le estoy dorando la píldora ¿eh? pero usted tiene percha Fernández. ¡Ah si!
¡Ahh, usted con perchas y yo estoy tan sola sin mi placard! No que las perchas sean buena compañía, pero me hacen acordar a usted. Las saqué todas. Hasta el placard saqué, se lo di a la Rita.
Acá en casa leo libros y me acuerdo siempre de usted con el personaje del muchacho. Aunque casi nunca logro concentrarme en el libro en sí mismo. Más que nada empiezo y una vez que aparece el muchacho agarro le pongo su cara y ahí nomás me invento toda la historia como si usted fuera el héroe y me viniera a rescatar. Después no me extraña, Rosamontes, que ande soñando conmigo, creo que siento mi privacidad de fantasía un poco invadida, digo, ¿me explico? Si usted me pone de muchacho principal en tantas novelitas y cuentos después cuando me quiero usar yo mismo ya estoy todo gastado ¿me comprende? No del todo querido, no quisiera ocasionarle problemas de todos modos… Óigame óigame esto, sin ir mas lejos, el domingo este pasado empecé a imaginarme que corría una carrera de autos en uno de esos bólidos que hay ahora que corren a la velocidad del rayo ¿vio? ¿sabe de cuales le hablo? Si creo que si, esos que son plateados y como así. Exacto, el meollo de todo esto está en que cuando puse tercera en el bólido de acero ya me noté cansado, como gastadito, medio atransparentado, y no supe qué me estaba sucediendo. Oh, comprendo. Y ahora me lo explico Rosamontes, me gastó todo el yo de fantasía en romanzas breves y narraciones amorosas. Fernández, lo siento tanto. Tampoco se me apene así Rosamontes. No, si, ¿sabe lo que pasa Fernández? yo le puedo prometer que voy a intentar dejar de incluirlo en estos asuntos, pero ahora ya hasta sueño con usted. ¡le dije! Usted estaba implícito en la tarta de verduras ¿entiende? Es muy fuerte eso si hiciéramos una análisis froidiano exhaustivo del símbolo tarta, por ejemplo. Pero no nos compliquemos, el intríngulis acá es que aparentemente cada vez me agarra más este amor por usted. Es que mire sino: yo lo atransparento en sus propias fantasías y usted es tan amable ahora conmigo, en vez de venir y exigirme con firmeza que deje de incluirlo en las mías. Nunca habría de usar la firmeza con usted Rosamontes, sabe que la aprecio y que…
¿Me qué?
¿Mequé?
Si, me a… ¿que?
La a-precio.
Ah…
¿Pensó que había dicho otra cosa?
No, escuché mal.

Fernández cántese una que usted canta tan bonito y yo escucho tan bien. Estuve practicando la escucha musical con unos discos de “el ojos celestes”. Puse unos al wincofón y bailé por el lugar a lunares con mi pollera a rayas, los dedos tecleando y la música toda lisita preciosa. Bailo como un violonchelo para que usted cante como un bailarín. Vamos animesé.
Aaah si… así…
Cán-te mi ruiseño or,
pártame el corazó ón,
ya-llé ga la prima vera
y con tígo el do lór.
Taco puntita taco
Y pongo el ta lón
Hombro manito frén te
Balilando a tu son.
Taco puntita taco
Y giro el,`^
¿Fernández? ¿Fernández? ¿Por qué se detuvo? ¿Por qué se detuvo Fernández si la estábamos pasando de jolgorio? Oh, se siente mal… pobrecito.
le trái go
ahora mís mo
un vasito deá gua
oun té
Disculpe se me pegó la coplita pero ¿Qué prefiere? Yo ya le alcanzo de una corridita a la cocina usted sientesé y no se preocupé. ¡Ouh!
Ya volví ya volví. Acá, tómese el tecito. ¿Qué le duele? Dígame. ¿El flex? Ummm, creo que… tengo un… medicamento para eso… especial para… dolores agudos de… flex si… Sino al hospital y le ponemos la pichocata y acá no pasó nada y el flex como nuevo y todos felices. O casi. Buen, le voy a buscar un terroncito mas de azúcar, no se me mueva ¿estamos de acuerdo?
¿Que voy a hacer, que voy a hacer? Lo tengo allí, Fernández, enfermito en mi sillón mullidito, justo en el mullidito, que le queda casi tam bien como el charol, Frank Sinatra o ese rastrillo que qué se yo. Y yo acá, sin saber qué zoquetes es el flex, y no lo puedo dejar ir así enfermo, lo perdería para siempre y después de andar transparentándolo ¿ni siquiera curarlo? no, es demasiado, y a la vez está tan bonito que no puedo pensar no puedo pensar. ¡Estóp! Ya basta Rosamontes, usted es una mujer coherente y puede manejar esta situación tan delicada y a la vez amarlo perdidamente ¿o no? si, y le voy a llevar esta pastillita celeste y que sea lo que dios quiera.
Tome buenhombre, Flexodrómm…il, Flexodromil trescientos. ¿Mil trescientos no será mucho buenamujer? Nono, trescientos, el mil es parte del nombre… que bochorno, ¡nada! Tomeselá.
Nonononuuuu, no se vaya, que se tome la pastillita Fernandez que le va a hacer bien.
No, no me agradezca, es lo mínimo que puedo hacer por úd, que es tan amable y tan así.


¿Será pues mortal una falla en el flex?
Si le salvo la vida quizás se enamore de mi.
Y sino siempre tendremos Estocolmo…
síndrome de los síndromes.

jueves, 16 de noviembre de 2006

los canguros feliz

van a volar canguros por todo el cielo.
no vamos a saber que hacer.
van a venir desde australia a volar buenos aires.
la mayoría de nosotros
no vamos a saber que hacer.
algunos intentarán cazarlos
pero no lo conseguirán
otros sacaremos fotos
con nuestras nuevas camaritas digitales
y pensaremos quizas en hacer películas.
(sacaremos al cielo parcialmente cangurado y oh sorpresa al revelarlas. ¡la foto será uno mismo lleno de corazones!)
otros seguirán su vida e irán a la oficina
de traje y canguro.
por otro lado
1 o 2 personas se van a dar cuenta de todo
van a decir, ¡oh! ¡hay canguros alados!
la gente se está queriendo.
¡y se besarán de alegría!


(para arieli, que hace crecer alas en canguros, aunque a veces entirstezca a algún pequeño niño africano. y para moni, ¡que te animes a aflojarte la corbata y mires para el cielito mujer!)


limitless undying love which shines around me like a million suns it calls me on and on across the universe

jueves, 9 de noviembre de 2006

lo borré

"viajes: como desaparecer completamente parte primera"
6 comentarios -

Mostrar entrada original

Ocultar comentarios

Arielle dijo...
Cómo pasó todo esto? fición, ficción, le ruego a la ficción que se haga cargo de todo esto. Me alivio, sabemoso (o creemos fervientemente, que es igual) que la poesía es como cuando fotografiamos lágrimas sí? Fotografiamos lágrimas para verlas ajenas y bonitas, siempre bonitas agustina bonita.
9:51 AM

jaqueca comunal dijo...
hay algo con las lágrimas....... los puntos........ son lágrimas
5:17 PM

jaqueca comunal dijo...
deben ser los guiones------habré querido------ decir los guiones
5:19 PM

MoNi dijo...
dos deseos: que sea pura ficcion de colectivos: que los guiones no sean lágrimas. un chascarrillo que me hace ser más yo: "Hermoso. Lascivo. ---- --- Pacifico, cruel. --------------- Turbio". No quedan dudas de que ese párrafo fue para la bola beige. Ninguna.
7:53 PM

quelindalluvia dijo...
jaaaa moni!!! jaaa! que risasss!no puede ser mas para yakko eh??ay, este post del colectivo es una bosta! lo borro?
7:36 PM

MoNi dijo...
No, no lo borres. Hay un voto a que no. Además, hay parte de la pelusa expresada.. y no se lo merece.Definitivamente eras una de mis Agustinas también. Y por último, recordá que el concepto a explotar es el de "objetos que se agachan". Te dejo como tarea pensar en eso.
8:06 PM

martes, 24 de octubre de 2006

Imaginé árboles gigantes y el espacio alterado

Imaginé árboles gigantes y el espacio alterado. Ramilletes de agujas de pino del tamaño de una silla, y un espacio lleno de botones que lo sujetan y lo hunden por zonas, como el tapizado verde de tu viejo sillón. Todo componiéndose en una suerte de collage que a nadie llama la atención. Estamos acostumbrados aparentemente a vivir de esta forma; y estamos acostumbrados a tantas cosas. Costumbre es la clave y la ruina. Simplemente no podés vivir sin ella.
Aquí es donde entrás vos y donde entro yo.
Cómo sobrevivir a este devenir fraccionado sin acostumbrarse, pensás. Y por devenir te referís simplemente a cómo pasa el tiempo, y por relación matemática lógica lo que querés decir finalmente es espacio. Es la fragmentación en botones de luz de todo lo que ves con tus ojos, de esta superficie que llamás realidad, aunque te pese usar esa palabra, lo que te vuelve loco. Es el momento en que decidís terminar con todo este escándalo de cuerinas y pino y volver a la normalidad.
Para ser mas concretos acá es donde entro yo. Que te sugiero que mejor tirar de nuevo y cambiar hacia adelante, ya que vamos a hacer todo el esfuerzo ¿no?. Me imagino volver a la realidad chata, a ver todo como lo veía antes, así tan en tres dimensiones que, predecibles hasta el cansancio, van para arriba, para abajo, para el fondo. Perspectivas y cosas que no se alteran como el lienzo. Aires y cielos vacíos de ramas inmensas, nada hay que te pinche al caminar. Todo es tan correcto que te puede atropellar un camión y así morir. El horror. Ya me imagino volver al hastío de lo que llamás normalidad.
¿Y qué si de repente salen pequeñas flores de jazmín en lugar de oxígeno? Mejor, ¿y qué si descubrimos que podemos respirar jazmines y no morimos? Agua y jazmines, H2J o algo así. Y qué si intentando salir de esta pesadilla punzante y botonante nuestros ojos comienzan a ver todo como un óleo hermoso de Van Gogh. Tan solo pensá en que estos pinches verdeseco sean reemplazados por bocados de jugoso melón que podés ir mordiendo cuando se te antoja ser un poco más feliz. Y que el espacio sea blando como la plastilina azul y puedas malearlo a tu placer, o al mío. Podrías estirar el cielo de un país, o hasta de una isla para sentir otro calor. Quizás si seguimos por este camino puedas tranquilamente alargar por ejemplo un pedacito de cielo cubano, un ratito, para descansar bajo sus estrellas y su hermoso olor. ¿No es suficiente toda esta utopía para que quieras seguir conmigo este loco plan? de cambiar todo esto que atañe a los sentidos, que no somos piedras porque esta realidad, aunque me pese a mi también usar esta palabra, depende de nosotros. Que sea, por favor, sin perder la cabeza pensando en las bases de nuestra incidencia directa, nuestro ser incidente e incidido y su alrededor, la metafísica y los orígenes. Lamento evadir un hilo de razón tan interesante, pero es sumamente complicado y propongo la acción amigo querido. No se achicharre por este contexto cortante y desparejo, del presente. Ni por los intentos fallidos que nos sabemos de oído, del pasado. Es que todavía hay gente en la que se puede confiar.
Sin ir más lejos un maestro, que lo es por no intentar serlo (la humildad, otro tema del que nos gusta tanto hablar querido amigo), me regaló leer esto, de un tal señor Brecht, que según él “parece que algo entendía”. Escuchá.

I (uno)
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. Es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

II (dos)

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III (tres)

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.



Decime ahora si no te es difícil quedarte sentado en esa hiriente hoja de pino gigante observando como se sueltan los botones tensos y siguen dejando destrucción; en mi, en ellos, y en los que ya nacen preparados para bajar los brazos y dejarse romper.
No, no entristezcas, no. Levantate. Vení, preparate, tomá eso fuerte en tus manos… vamos hacia allá.

lunes, 2 de octubre de 2006

La vie foncée du Chio et Polain

Polo:
(encendiéndose un cigarrillo)
Gracias bonita.
(le devuelve el encendedor a Chio)
Ahora soy yo el que va a explicar. ¿Sabes lo que pasa? Me revuelven las mujeres que se entregan así de fácil. Me da pena que lo hagan, pena, vergüenza. No mía, de ella. Ella me quiso besar muchas veces hasta que yo accedí porque estaba ya pasado de copas para ser sincero. Creo que ella piensa que me ama. Dime si eso no es triste. Debe creer que yo soy algo más. Yo no lo se, solo se que no la quiero. No la quiero cerca de mí, me divertía antes. Ahora ya no, solo la quiero lejos. La besé para ver si así se terminaba el asunto.

Chio:
Ahora ella debe querer volver el tiempo atrás. Ahora se debe haber dado cuenta que a ti no te gustaba lo que ella pensaba. No seas necio, sabes que das la imagen del hombre de la noche. Tus playeras hip y tus camperas de cuero. Tus camisas y tus botas. Tu seguridad hombre. Ella debió pensar que tú querías niñas divertidas. Ella es una niña. Y ahora debe querer volver el tiempo atrás. Porque hizo todo para impresionarte. Jugó a la fiesta frente a ti, bebió alcohol y consumió drogas cabrón. Besó chicas y besó chicos. Todo para ti. Tú te reías, ¿Cómo podía ella imaginar que a ti te daba asco?

Polo:
Detesto el asco.

Chio:
Yo la conozco Polain. Ahora debe estar revolcándose en su inocencia perdida. Debe estar intentando construir un capullo hermético a su alrededor para volver a generar una capa blanda y rosada de vida dulce.

Polo:
Ella no era el asunto que nos interesaba.

Chio:
Lo lamento Polain, ahora lo es.

Het donkere leven van Chio en Polain

Chio (VO):
Y si pudiera cambiarle el nombre a todo esto lo haría, porque me recuerda a…
Claro, en definitiva siempre todo se trata de él.


Chio: - Me resulta desagradable el cigarrillo por las mañanas. Y la anciana del departamento de junto comienza siempre a fumar a las 8 AM. Yo me despierto asqueada y ya no me puedo volver a dormir. El horrendo desvelo.
Un día planeé matarla. Pero luego dilucidé la posibilidad de que ella muera pronto y por fin dormí tranquila. Que asco, ya no me despiertan sus cigarrillos, sin embargo el insomnio me mata por las noches y fumo sin parar.

Polo: - Óyeme Chio bonita, mañana te invito a la trasnoche del cine de las Barracas. ¿Recuerdas? Siempre te quedabas dormida durante la proyección.

Chio (sonriendo ajena): Claro, hace mucho quería pedirte que me lleves contigo.

Polo: Te llevo pequeña.

Chio: Me haces sentir tan mal.

lunes, 25 de septiembre de 2006

The dark life of Chio and Polain

(...)

Polo: - Y dime, entonces ¿él te amaba?

Chio: - No tengo idea qué es el amor.
Sí se en cambio qué es la conveniencia y el hambre de poder. Sé cómo es la envidia, la envidia áspera. A su vez entiendo muy bien de qué la va el complejo de inferioridad. Soy peor que todos ellos, soy mejor que todos ellos. Vivir comparando, vivir sin realmente detenerse en un segundo pleno. Cada fracción de tiempo es una posta de la carrera, es un escalón que hay que subir, el elemento necesario para llevar adelante la tarea correcta. Esa y no otra. Imposible equivocarse, cada error es una oportunidad que se deja pasar y que ya no vuelve. Cada oportunidad se da una sola vez, solo una, única e irrepetible. Esta vida es como el juego serpientes y escaleras. Es casi imposible frenar. Es siempre encontrarse pensando involuntariamente en los próximos 5 movimientos a hacer, las próximas frases a decir, las siguientes posiciones del cuerpo a tomar, la cara que viene, y el tono que se utilizará para hablar. Todo con un objetivo, a veces más concreto y a veces menos. Cuando menos, siempre está en claro como base que lo que buscamos es beneficiarnos. De lo que sea. Haz el bien mirando siempre a quien. Hoy por mi mañana por mi. Los “mi”, sin embargo, se disfrazan meticulosamente de “ti”. Así el prójimo se queda contento.
Quiero que ellos sean mis amigos. Ese es el grupo en el que tengo que estar. Estoy haciendo todo lo necesario para conseguirlo. Me muevo, sigilosamente, me muevo, nunca estoy en reposo. Siempre alerta, siempre recuerdo, nunca nunca olvido. Doy mucho perdón, pero jamás se olvida. Lo que te hacen los demás, los errores que cometen para con tu persona jamás deben olvidarse. Conviene a veces es cierto, seguir en buenos términos con personas convenientes. Se les perdona, se les trata bien, se sigue generando crédito a futuro en ellos. Pero nunca se olvidan los errores ajenos.
Pero eso si, hay un nunca se olvida más importante. Si alguien genera un obstáculo insuperable que no me deja llegar a mi objetivo de manera definitiva. En el caso hipotético de que una persona no ceda a mis planes ocultos, fuertes y sutiles, y no satisfecha, se aleje de mi antes que yo me aleje… en caso de que esto llegara a suceder, esa persona no saldrá de mi vista en toda su vida. La acecharé eternamente. Sabré de su vida, de sus amores, de su sexo, de sus actos y palabras. Sabré como se encuentra, en donde y con quién. Nunca más sabrá de mi, ¿será porque no le interesa averiguar? Quizás… pero es porque yo no lo deseo. Si no le interesaba, entonces peor será mi rencor hacia su existencia y más lo acecharé hasta que me sienta. Que me sienta como una horrible presencia ominosa que oscurece sus días, los hace asfixiantes y desconcertantes. Sin verme, nunca más podrás vivir en paz.
Así es que piénsalo dos veces antes de rechazarme.
Quiero tener la belleza. Quiero ser la más bella en todo lugar. Espacio que entro, espacio en que deseo que todas las miradas libidinosas se dirijan solo a mi. Las envidiosas y las admirantes también. Todas, todas. Como sucede que el mundo está en tiempos desquiciados, donde la gente cada vez entiende menos de todo, donde los cerebros están perdidos en las obviedades más adormecedoras que se pueden generar desde una máquina perversa. Como sucede que estamos en estos tiempos nefastos, consecuentemente sucede que en la realidad esto no suele cumplirse. Las miradas no se dirijen a mi, la mayoría (medida boba y burocrática) no cree que yo soy la más bella de todos los presentes, ni de espectros más amplios tampoco. Quizás voltean una o dos personas, presumo que admirando mi belleza, pero que ni siquiera están cerca de ser las que me interesaban. Esas personas que realmente quiero que me miren y se den cuenta que soy mucho más bella que ellos mismos y que sus acompañantes. Y que me deseen. Ser la más bella y que me deseen.
Que se conformen al menos con llegar a ser mis amigos, o al menos con hablarme. Algo, que necesiten un mínimo contacto con mi ser pleno de belleza y buen gusto estético.

Polo: - Oh Chio, suficiente. Sabes bien que tu y yo somos lo mismo.

(...)

domingo, 10 de septiembre de 2006

Now here...

Here in the train. Metal walls, scratched paint, black graffitis. It´s 8 o´clock, almost dark, almost cold, almost filthy. I´m alone and my cigarette. I´m a mess, i´m tired. In the middle of two wagons, the ugliest part in this ugly train. The orange coal in the dark hole. A man appears, i´m afraid. He keeps walking. I´m still a little frightened though he´s gone. An other man, and an other. Everytime a man goes by i get deeply scared. He might hurt me, he might rape me, nobody would know, no one knows. Never mind. It´s almost dark, this filthy old train, i´m alone and a wreck. Now, here, would you like me like this? Do you see me? Do you like me?

Walking on the street, my colorful dress, my red nails, my funny hair. It´s 3 o´clock, almost hot, almost happy, i do smell like a cute baby. I´m about to cross the street, a man behind me, i can feel him but i don´t care. I´m above every presence, i´m alone and independent. A man talks to me, he says something beautiful to me, i ignore him. I think what i would do if you said those lovely words to me. I blush and stammer a laugh. Now, here, would you like me like this? Do you see me? Do you like me?

I melt at home. 10 matches spread, 2 cigarettes smoked, 1 beautiful sad song starting again and again. It´s 5:55 in the afternoon, i´ve been playing that same song in my piano before. I cried a little then, because the song is so sadly beautiful. Almost sleepy, almost sad, almost peaceful. My jeans and my old shirt. Finished my book yesterday, what to read, what to do? Don´t want to go out, but have to. I´m fine here at home. No one goes by, no one frightens me, and no chance for you to appear. You wouldn´t come to me. You are at home, and home for you is also alone. Home for you is without me. Home for me would be just perfect with you. I might be cute now, i might be perfect for you now and i wonder... Now, here, would you like me like this? Do you see me? Do you like me?

I´ll just keep trying.

lunes, 4 de septiembre de 2006

LA PALOMITA Chronicles




HOY:
Tonya y Nancy: la batalla entre el bien y el mal

La malísima de Tonya (que como en las películas es la mas fea) agarra un fierro (más que nada agarra al ultra malo de su ex - marido y lo invita con un fierro, o sea, manda a su ex a hacer sus fechorías) y le da directo a la rodilla izquierda de su amiga y compañera de la infancia, Nancy. Se la hizo bolsa. La pobre de Nancy, linda pero con un poco de cara de “soy aburrida” tiene que hacerse a un lado de nada menos que la competencia O LIM PI CA. Al final, entre pito y flauta, Nancy llega a competir porque se cura rápido y termina ganando la medalla de plata. La muy apestosa no fue capaz de ganar la de oro sabiendo que por el escándalo mediático que se había armado allá en norteamérica, tenía un público ya satisfecho de sangre pero sediento de OROOO. No, la de oro la ganó (por un pelito) una tal Oksana Baiul, una ucraniana que patina divino, yo la vi.
Nancy Kerrigan no se que hizo después, siguió patinando un poco seguro, pero después se ponen viejas y chongas. La cosa es que Nancy siempre quedó como la buena y pobrecita y Tonya Harding como satanás de los hielos, abucheada para siempre por la opinión pública.

Básicamente eso.
Ahhh, la gente pensaba que el patín artístico eran simples Axels triples o Doble Salchows combinados con triple Mets, trompos paloma con externos-adelante o atrás? (cosas que a mi nunca me salieron porque era bastante mala y cuando salí primera fue solo porque competía contra tres realmente muy malas, que se caían y todo)
Nooo, el castillo de hielo se derrumbó, la pasión de cristal se quebró y tiene doble filo: la tragedia, el odio, la intriga y la doblez siempre presentes en La Palomita Chronicles (reinvindicando el arte del patinaje).

Data: ¿qué pasó con el ex se preguntarán? Ha! Jeff Gillooly sí fue bastante a la cárcel. Y bueno, eso le pasa por malo.
Más data: la película que se hizo para TV parece que es bastante horrible, bah, en imdb tiene 4.2, y yo confío porque no voy a perder mi preciado tiempo en verla.
Mas mas data: la figura de patín NO se llama “palomita”, se llama paloma. El termino es tomado de un pequeño director de teatro que decía “hacé la palomita o algo así” (mientras seguro pensaba, ¡perra sucia asquerosa, ponete el cerebro y hacé lo que yo quiero de una vez!).

Trivia: Tonya se parece ominosamente a Garth Algar (Wayne´s World – 1992)

lunes, 21 de agosto de 2006

U S F (texte sans terminer, ni nadá)

U s F que diferentes hombres me besan. Siempre me encuentro acostada y ellos me besan y se van. Indiferentes hombres me besan y se van. Yo me quedo acostada esperando que vuelvan. Y ellos vuelven. Y sucede que ya me olvidaron. Y yo les sigo la corriente mientras pienso cuánto me quiero morir. Realmente morir, en los sueños no hay recatos ¿vió? Sinceramente deseo morir, pero acá y allá logro montar un hermoso teatrito de vida exterior. Hasta sonrío, les sonrío.
Ninguno es usted, cada día es otro el que me besa, y ninguno de ellos es usted. Ahora que ya se sobre esto, siempre me voy a dormir esperando que hoy llegue, Fernández. El día que eso suceda voy a dejar el teatro y voy a morir mientras sueño. Y no me voy a despertar nunca más.

¿Sabe? Sigue haciéndome infeliz Fernández. Pero deje, no. No se haga mala sangre, es solo una pequeña debilidad. Es un talón de Aquiles, un vientre de Tetis, un grito de Casandra, una duda de Clitemnestra, y quién sabe qué más. Es solo si yo encontrara la forma de llenarlo a úd con cosas, vasos, o flores, o lanas gruesas, o vestidos brillantes, o formularios de la DGI, o pólvora. No. Sigo sintiendo por momentos que baja la música y usted hace su aparición. Que suenan una o dos cuerdas de guitarra y usted entra por la puerta como si nada, medio perdido, medio buenmozo. Y yo estaba ahí sentada pintando unos zapatos y de repente se me cae el pincel y me quedo mirándolo completamente apincélica. Y usted atina una sonrisa tosca pero la reprime y se queda mirándome así tan buenmozo. Y los dos sacamos la mirada rápido, porque si hay algo que compartimos es esta timidez galopante. Pero imaginesé Fernández que ¿A dónde vamos a mirar en una habitación como esa donde no hay nada más que color rosa, mi zapato medio verde y medio rojo, mi zapato verde y mi pincel? Yo intentaría retener la mirada en alguno de los muebles y usted miraría al piso. Pero no hay nada de esto, estamos usted y yo Fernandez. ¡y por favor haga el favor de mirarme, no sea chiquilín! Ahí estamos, mucho mejor. Nos estamos mirando de nuevo usted y yo. Usted y yo. Y yo no puedo contener una risa como un estertor de esos aguditos y usted pega un pequeño brinco. Y yo que me río de los nervios y de puro disimular el dolor. Me río y de mi rodete se suelta un rulo. Y usted se ríe de mi rulo y de los nervios, y de su traje, porque se le suelta un rastrillo y suerte que no le pega en la cara. Bueno… mi estimada Rosamontes, dice usted, la voy a ir dejando… será hasta la próxima… Vaya. Vaya dejándome… digo yo. Espero que podamos charlar largo y tendido la próxima ocasión, dice usted. Claro que sí, podemos mantener conversaciones larguísimas usted y yo, digo yo… ¿no? Y usted, si claro, pero no quiero más besarla mientras charlamos, ya no la amo Rosamontes. Ya lo se, me causa una pena severa y profunda Fernández, porque usted sabe, yo sigo firme en mi tesitura de amarlo perdidamente. Si, lo siento tanto. Si.




¿Por qué está aún ahí parado Fernández? Retiresé. Haga el favor de retirarse. Disculpe querida, sólo quería verla pintar ese zapato un ratito más. ¡Es que lo hace con tanto esmero que es admirable! Le agradezco la observación ¿sería posible que lo admire tanto que quiera besarme? No Rosamontes, eso no es posible, notará que no está sucediendo. Si, lo noté; no estoy sintiendo ninguna boca sobre mis labios. Claro.
Yo por mi parte no estaba llorando ni lo estaba matando. Pero eso no significa que no estuviera envuelta en pena ni que no quisiera que usted cesase o cesara de existir. Usted por su lado seguía bamboleando sus ojos por la inmensidad rosa del lugar y por mi. Sin significar que usted no tuviera unas ganas locas de estar enamorado de mí en algún punto de todos los del infinito. Significando aún sí, timidez y su poco acierto para la elección de acciones en situaciones complejas. Entiéndase por situaciones complejas, Fernández, aquellas que involucran a dos o más personas que se miden en unidades de tiempo diferentes o distintas. Como usted y yo. Usted punto. Yo punto.

¡Ja! ¿Recuerda aquella vez que hicimos esa salida al cine? Habíamos ido a ver un filme muy bonito, que si mal no recuerdo se intitulaba “El sombrero de copa”. ¿Era ese o uno con Jean Paul Belmondo? No, era “El sombrero de copa”, lo recuerdo bien porque quería usted ir a ver otro filme que estaba proyectándose. “Muerte por explosión” se llamaba, y a mi me pareció tan ridículo que me provocó una ternura de pollito pastel.
Íbamos eso sí, los dos vestidos de verde. De correcto verde para el cinematógrafo. Casi todo era verde esa tarde y nos sentaba sumamente bien. Finalmente terminaron proyectando “Muerte por explosión” sobre mi ataché verde, ¡como nos habíamos reído! No porque la catástrofe fuera graciosa, en lo absoluto, sino por lo paradójico de la situación. Y porque usted y yo sabíamos bien de mi rechazo por las muertes no-naturales y por Jean Paul Belmondo. Terminamos perdiéndonos El sombrero de copa porque para esa había que vestir de azul, y ser bastante gordo porque estaba en cinemascope.
Pobre Jean Paul Belmondo, él no tenía nada que ver. Yo solo estaba proyectando en él mi miedo a que usted me abandone Fernández. El señor Belmondo nunca me hizo nada malo después de todo. Mucho más al contrario. ¡Oh Pierrot Pierrot! Entristecí diciendo…¡oh Pierrot!
Fernández, vuelvo a rogarle que se retire. ¿o me va a obligar a echarlo como a Lassie por los montes? A echarlo a piedrazos mientras lloro expresando claramente que lo único que quiero es que se quede conmigo para siempre pero que prefiero que se vaya porque sé que es lo mejor para usted porque tanto usted como Lassie están mejor lejos de mí usted por el tema de la no correspondencia y Lassie porque seguramente estará mejor con su familia canina. Al fin y al cabo las dos razones son la misma, la razón es que es mejor bien acompañado que mal acompañado. Sin embargo tengo algo que decir Hernández, digo, Fernández: Yo no creo que usted pueda nunca estar mejor que estando a mi lado. ¿Vió como me confundí su nombre? Fue a propósito.

No me mire así Fernández. Me hace pensar que quizás tengo chances. Con usted, de quererlo un poquito. Si ahora mismo me dejara yo le podría acariciar el pelo. Además me compré unos peines de hombre que claramente no son para mí. ¿Querría probarlos? Ah, ¿no? Bueno. ¿Y por qué no se va de una vez que tengo cosas que hacer? Tengo como 7 u 8 cosas para hacer hoy.
¡Odio que me digan que sueno a folletín! Asique ni piense en decirlo.
Si, sé que puedo parecer ruda cuando digo esas cosas Micielo, digo Fernández, pero es que tengo la necesidad de perfumar todas las cosas, los libros, mi ropa, su ropa. Y el perfume es muy del folletín. Y no soy ruda, pensé que se olía a primera vista que era como esos bichitos que parecen una hoja. Es pura supervivencia y su desamor Fernández, que me dejó algo cínica, un poco agresiva, cocorita y muy muy de dar pena. Mire lo que llegué a pensar el otro día, ¡que barbaridad! Pensé que ya no quería cambiarme las medias.

jueves, 3 de agosto de 2006

Der Himmel über Berlin

Marion (a Damiel, frente a ella):
Tiene que ser en serio de una vez por todas. He estado sola a menudo, pero nunca he vivido sola. Cuando estaba con alguien, casi siempre era feliz. Pero a la vez lo consideraba todo un azar. Aquellas personas eran mis padres, pero hubieran podido se r otras. ¿Por qué mi hermano era el chico de los ojos castaños y no el chico de los ojos verdes del andén de enfrente? La hija del taxista era amiga mía, pero también hubiera podido rodear con mi brazo la cabeza de un caballo. Estaba enamorada de un hombre, y lo hubiera podido dejar para irme con el primer extraño que se cruzara con nosotros en la calle. Mírame, o no me mires. Dame la mano, o no me la des. No. No me des la mano. Y mira hacia otro lado. Creo que hoy hay luna nueva. La noche no podría ser más tranquila. En toda la ciudad no correrá la sangre. Nunca he jugado con nadie. Y sin embargo, nunca he abierto los ojos y he pensado: ahora va en serio. Por fin irá en serio. Así he envejecido. ¿Era la única que no iba en serio? ¿los tiempos que corren son poco serios? Nunca he estado sola. Ni estando con los demás, ni conmigo misma. Pero me hubiera gustado estar por fin sola. La soledad significa ser por fin enteramente uno mismo. Ahora puedo decirlo: esta noche al fin estoy sola. Se acabó el azar. ¡La luna nueva de la decisión! No se si existe el destino, pero las decisiones sí existen. Decídete. Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, sino el mundo entero participa en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que únicamente nosotros. Encarnamos algo. Nos sentamos en la plaza del pueblo, y la plaza está llena a rebosar de personas que desean lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego de todos. Estoy dispuesta. Ahora… es tu turno. Tienes las cartas en la mano. Ahora… o nunca.
Me necesitas. (él asiente)
Me necesitarás. (él asiente)
No hay ninguna historia más importante que la de nosotros dos. La del hombre y la mujer. Será una historia de gigantes. Invisible, trasladable. La historia de unos nuevos ancestros. Mira. Mis ojos. Son la imagen de la necesidad, del futuro de todos los que están en la plaza.
La noche pasada soñé con un extraño, con mi hombre. Sólo con él podía estar sola. Abrirme a él. Abrirme totalmente. Para él totalmente. Recibirlo totalmente en mí como algo completo. Encerrarlo en el laberinto de la felicidad compartida. Se… que eres tu.

sábado, 29 de julio de 2006

Un paso más allá


Convicción de que el descubrimiento de las galletitas es mucho más fuerte para la raza humana que el de las armas, al cual se le da exagerada relevancia.
A explicar:
Convengamos que no es muy difícil ver una piedra, imaginársela con un poco mas de punta y atada a un palo para ser manipulada.
Pero pasar de un coso de maíz (que si mal no conecto son esos como un choclo), a sacarle los granitos, picarlos, hacer un polvo que después se mezcla con agua y se hace una masa, y no conforme con eso descubrir que también se le puede poner cosas como huevos (salidos de adentro de un animal, destinados a dar vida, no a ser batidos a nieve (he aquí otro descubrimiento notable)), leche, azúcar. Es realmente sorprendente, cuánta perspicacia dirá uno, y uno mismo se contestará: si.
Los alimentos procesados son, quizás no el más útil (o por ahí si) pero sí el más sorprendente descubrimiento de la humanidad.
Sintamos orgullo (ahí puse a snoopy y al cookie monster para reforzar la idea). Y a la querida señorita Patsy que siempre se sorprende.

¡Chot Blogo!

Una vez más acá trabada. Dice una B, claro de Blogger, dice quelindalluvia, que viene siendo lo que puse yo ese día que llovía tan lindo, dice creación de entradas, opciones, plantilla, ver blog, crear, editar entradas, moderar comentarios (ja!), estado, título, edición de HTML, redactar...

NO ENTIENDO EL BLOG! no se como poner una foto, no se como cambiar los "links". Le pongo las comillas porque de donde yo vengo esos se llaman favoritos! FAVORITOS!
no se... no se hacer nada... recién traté de cambiar los "links" (no, no la paro con las comillas) y me mandó a una página de plantilla que parecían los comandos de D.O.S. !!! me indigné levemente y clickié la crucecita para cerrarlo, ¡le hice la cruz! ¿?=¿?¿?¿?
me voy a ver la tele, que se cambia con el control remoto. ¡Hasta un adulto tonto puede hacerlo!

¡Tom Hanks es tan bien parecido! siempre luce igual de joven y radiante...
(cosas que uno descubre cuando decide enojarse con el Blog, y mirar la tele un sábado a la noche (en vez de salir como la juventud mayoritaria)). Me voy a comer la vaquita Mu.Mu que me regalaron.
¡Blog choto!

domingo, 23 de julio de 2006

en este teclado no están las teclas para este título

Una hermosura inmensa entra como una lava tibia espesa y brillante.
Estoy solo, pequeño, sensible y mágico.
Sensitivo.
Muchísimas luces microscópicas forman una sensación llamada felicidad.
Conexión. Los eléctricos.
Quien hubiera sabido que un ser humano podía parecerse a la noche.
¿Qué dios hubiera sabido que oscuridad más estrellas más planetas iba a resultar en algo que huele de esa manera? Y lo llamamos la noche. Y dormimos. Cerramos los ojos y dejamos ir. La conciencia.
Y así me despierto como desafiando y descubro… un gusto distinto en el aire. Un sabor distinto a los ojos. Todo es más levedad que cuando veíamos el sol. Y ahora nunca.
¿Si apago? Es todo más absoluto. Y esto no tiene que ver con antes o después. Uno puede darse cuenta, puede darse cuenta de que no existe tal cosa. Antes son más lucecitas. Y después es ahora, ahora, ahora, ahora.
Crujidos hay. Tintineos hay. Silencio hay. Todo se va desentrañando pero ahora pienso apagar las luces. Desconexión. Siento si es posible la sensación pura de la sensitividad. Que tocar no se llame tocar, que solo sea. Y en la noche se pierden las palabras y con las palabras la sensación de que se pierde todo. Pensar los siguientes puntos: eternidad, infinito, espacio exterior, planetas, universo, creación. ¿lo ves? Si se pierden las palabras y queda la oscuridad ya no puedo pensar. Pero estoy pensándolo. La inconciencia. Contradicción radical.
Hay que mantenerse despierto. Quiero.
Maldición. Soy tan ínfimo. ¿quién creó mis sensaciones? Me desespera.
Todo cristaliza en prismas largos acanalados y traslúcidos.
Ofrece la particularidad de emitir en la oscuridad una luz a la cual se deben los bellos fenómenos de fosforescencia que a veces se observan en las setas y en la carne (y a la cual se atribuye también la luz que emiten los animales fosforescentes). Nocturnino. La noche de mis penas, sentencia de muerte. Personificación de las tinieblas, la más antigua de las divinidades. Hija del caos, hermana de Erebo, de quien tuvo al Éter y a la Aurora. Madre también del destino, de la muerte, del sueño, de la aflicción, de las Hespérides, las parcas, el fraude, la amistad, la vejez, la discordia. Asteroide Nocherna.
Soy el mozo o peón nocherniego. Noctovisión y cuerpos que de noche emiten luz. Noctiluco. Mi cuerpo es de forma esferoidal, de hasta un milímetro de diámetro y está formado de una masa protoplásmica y contráctil. Un tentáculo, una boca, los cistoflagelados.
Cosas sucediendo al mismo tiempo, igual de ínfimas que yo mismo. Ergo: soy sucediendo al mismo tiempo. Hay que prestar atención para percibirme, poner atención para percibir un bajo constante intrigante que vibra, abrir el tacto y ser oido y ser vista y ser y no saber. Si respiro todo entra. Si hay alguien a mi lado yo soy puertas abiertas. Soy puertas que no puedo cerrar, puertas que no puedo dejar de respirar, ni de latir, ni de circular por mis venas, ni de volar por mis pulmones. ¿Y si no existe tal cosa como un centro? Eso tiene más sentido.
Y procrearse tiene que ver con el placer. Y el placer tiene que ver con uniones. Diría infinitas pero ya no se que quiere decir. Que quiero decir. Sacrificio.
El cuento incompleto, la bailarina sin su bailarín, el teatro oscuro lleno de humo, la distancia, la noche de todos los mares, la noche de todos los escudos y de todos los perros sin techo.
El fluir de la oscuridad y la falta de ella. Eso debe ser al final el flujo de la noche que nos toca sentir. Y si no es noche será otra cosa, si no es planeta o universo o caos, será otra cosa y nunca nunca cierro. Abro.

martes, 4 de julio de 2006

Crónicas Neptunianas

En una época yo me pensé que era linda. Que extraño y lejano es recordarlo ahora. ¡Eran tiempos en los que pasaban unas cosas…! Vos pensabas que yo era linda. Por eso, que fantástico.
Pero después pasó que los planetas chocaron y tuvimos que huir de la tierra en naves espaciales a alta velocidad. Pasó que estalló el cielo y casi toda la humanidad se volvió una masa pluriforme de ojos y manos. En mi casa aparecieron un montón de adivinadoras del futuro que me revelaban el horror de lo que pasaría en los siguientes 5 segundos. Alguien colgaba gente de los cables que van por las calles de poste a poste, los colgaban de las manos o de los pies. A mi no me colgaron y a vos tampoco, pero habían 10 o 15 inquietos colgantes por cuadra. Los canales de TV dejaron de transmitir en colores para volver al blanco y negro, pero no pasaban noticias de la invasión. Ahora transmitían 24 horas por día de momentos memorables del ballet ruso de las épocas de Igor Stravinski. Las adivinadoras me prevenían a cada momento del próximo degagé, rond de Jambe en l´air o fondu relevé que ejecutaría el señor bailarín en la televisión. ¡Cuidado, ahí viene! me decían ellas, fofas y temerosas, y yo les rogaba que me dejaran en paz o que, por lo menos, ejecutaran una pirueta ellas mismas.
Afuera, equipos enteros de balonpié corrían por las calles, por las autopistas, por las avenidas, pateando todos los tachos y los gatos. Mientras, caían del cielo círculos de una extraña malla fibrosa que hacían estornudar incesantemente a todos los que quedábamos vivos, a los futbolistas y a los periodistas. La noche se apagaba repentina cada 3 horas y media, como las luces del cine. Y volvía a prenderse después de otras 3 horas y media, para amanecer con fuegos artificiales extraterrestres. Se hacía difícil dormir, ya nadie lo intentaba.
Nosotros dos sobrevivimos en el medio de la gran revuelta, logramos huir de todas las amenazas, no nos colgaron, no nos patearon, no bailamos ni morimos de aburrimiento, sí estornudamos hasta desnarizarnos y desnarizados huimos raudos en nuestra nave espacial.
En algún momento de todo este baile vos dejaste de pensar que yo era linda. Y así fue como terminaron esas épocas doradas.

domingo, 2 de julio de 2006

Prueba01 canción nueva

Desearía que esta canción que me regalaste durara más. Solo son 30 segundos. Son solo treinta segundos, y ahí se queda. Solo quisiera conocer el final de la canción que me regalaste. Quisiera saber como sigue. Pero quedó incompleta, como todo. Como aquel tango que toqué para vos. Aquel medio tango melancólico. Y es que tu canción dulce me hace llorar, el cuento incompleto, la bailarina sin su bailarín, el teatro oscuro lleno de humo, la distancia, la noche de todos los mares, la noche de todos los escudos y de todos los perros sin techo. Nació una melodía saltarina y brillante, como yo te ví. Pícara y triste, como vos me viste. Dulce y oscura, como yo te vi. Suplicante y perdida, así me pasó. Y así quedé, abandonada por la mitad. Y termino en una nota Do, en un acorde arpegiado ascendente.

y jugando al cadaver exquisito...

pasan cosas como ésta...

Tantas veces insistí, que esta vez elegí pensar que ya no me importaba deshacerme del horror de despertarme asfixiada sin poder ladrar ni callar.
Callar ahora y para siempre, pienso, esa es la mejor forma de no doler. Pero después me doy cuenta que no callar me hacer tan feliz. Feliz de soñar con el día en que cruzo la frontera y mi mundo exterior coincide con mi mundo interior.
Interior-mente, interiormente. A veces pienso que mejor ser verdadero, visceral, perverso, eterno y fugaz… un grito que nace desde mis entrañas con sed de verdad.
Verdad, sí. Dije no existe “la verdad”. Yo tengo esto que siento, vos tenés eso que vos pensás.
¿Pensás que te olvido? No, solo descanso de tu compañía.
(A+C)

o ésta...

¿Por qué las mariposas ya no duermen en su espalda? ¿Por qué? Si con solo cerrar los ojos yo la veo aun floreciendo, aun siendo un montón de nubes pluriformes que penetran en mi mirada sin significación, mientras pensaba en ¡nada de cocoliches por favor! Y yo… totalmente te introduciría por las cañerías. Bajan sin parar, bajan las flores por los tubos porque todos tiraron sus ramos al inodoro, pero transportando una gama interminable de colores que nunca brillarán igual que un cenicero lleno de tortugas con un par de copas demás. Una, dos, tres, cuatro, cinco veces y más. Y vos te vas a ir y más. Y todos saben. Todos saben que te voy a estar esperando y mintiéndome sobre mis ausencias del gato Dios. Pero cuando pasó, Dios se murió. Estamos re fumanchas. El nivel no me deja abordarlo. El nivel alto, claro. Entonces bueno, me voy a sentar por acá eh? Me siento y te espero… volvé, ¿si?
(C+A+A)

sábado, 24 de junio de 2006

no se el título, pero me sucede que la sola existencia de los monos me resulta hilarante

Si, ya se. Ustedes se preguntarán dónde demonios están mis aros. Se que puede resultar irritante la ausencia de mis aros, pero tengo una buena explicación. No es lo que parece.
Sucede que tuve que visitar el templo de Hanuman allá por el continente Asiático, más precisamente La India.

Las ruinas del templo del Dios Hanuman eran celestialmente hermosas. Muy destruidas claro, pero invadidas por un bosque abundante y húmedo. Un paisaje más que interesante.
Esa mañana antes de dejar el hotel me vestí para la ocasión. Bermudas caqui, camisa caqui, mis zapatillas de trekking color marrón, medias blancas, una gorra caqui para protegerme del sol, el valioso morral de cuero y hebilla enchapada en oro, mis anteojos tornasolados con su respectiva tirita para tenerlos cómodamente colgados, y por supuesto, mis aros.
Subí a la van que nos transportaría al tour correspondiente a ese día. Ya estaba plagado de alemanes, porque era la van de las 9:30. Sin embargo, el viaje fue ameno y logramos divisar varios de esos chanchos hindúes que tan simpáticos me resultan. Fotografié a tres de ellos y una pintoresca casita de barro con un cerdito en el interior.
Al llegar al templo quedé pasmada de lo imponente. El polvoroso guía nos llevó por un camino de tierra que se adentraba entre la flora mientras nos explicaba los orígenes del templo. Éste había sido invadido por los monos poco tiempo después de haber sido construido y sus habitantes lo abandonaron creyendo que si así había ocurrido sería porque Hanuman así lo quería. El bosque y los monos se apoderaron del templo. ¡Qué simpático!
Antes de ingresar en la parte tupida, frenamos ante la presencia de un peculiar hombrecito que vendía bananas a los turistas para que podamos alimentárselas a los habitantes del bosque. Yo por supuesto le compré un plátano por un dólar (el precio no era muy justo, pero todo sea por la experiencia de contactarme con uno de estos simpáticos animalitos) y lo llevé bien a mano para estar lista.
Continuamos camino siguiendo a nuestro amable guía zonal. El gran interés que me despertaba todo el asunto y mi espíritu aventurero me llevaron a desviarme levemente del camino para apreciar más de cerca un altar en ruinas cubierto de plantas. Ese fue el momento en que el mico se apareció frente a mí. Yo le ofrecí en un gesto amable el plátano que tenía para él. El animal me miró a los ojos y con un grito agudo comenzó a saltar tirándome del cabello. Intenté recordar el nombre del guía para gritarlo pero la urgencia me hizo gritar Maricarlos. Llamé al guía con el nombre de Maricarlos y nadie vino a mi ayuda. No me oían, nadie se llamaba Maricarlos y los gritos del simio superaban los míos. Dificultades. En ese momento el muy maldito mono comenzó a reirse y zas!, de un manotazo del “pie” derecho me arrebató el arete izquierdo y acto seguido colgándose de mi valioso morral con la mano del otro “pie” me sacó de un mordisco el aro derecho dejándome (ah, que vergüenza me da) algo de banana masticada en la oreja. Humillante. No contento con el acto de felonía que acababa de cometer depositó algo de excremento en mi valioso morral y en mi gorro caqui, me despeinó en un movimiento rápido de alguna de todas sus manos y salió corriendo en posesión de mis aros hasta perderse entre la vegetación.
Comencé a correr buscando a mi grupo de alemanes, no podía parar de gritar que había sido asaltada por un mono. Yo sólo quería que me devuelvan mis aros. Encontré al guía, que finalmente se llamaba Vinshú, sin poder frenar mi situación nerviosa. Él decía cosas que yo simplemente no comprendía, allí me solté a llorar en los brazos de Vinshú. Le rogaba que consiguiera mis aros, le rogaba que ajusticiaran a ese simio. Me indignaba la sola idea que pudiera seguir delinquiendo a costas de turistas nobles y de alma aventurera como una.
Tanto le rogué desesperada, que Vinshú esto, que Maricarlos por favor, que el polvoriento muchacho se compadeció de mí y me condujo por otro camino. Uno diferente, “only employees”. Por el tono de los sonidos que emitía creo que me estaba explicando algo, pero yo no podía comprender los inconsistentes vocablos de ese idioma que manejan. Le pregunté si no manejaba el castellano, o a lo mejor el inglés, que yo algo me arreglo con ese también. Pero Vinshú era muy autóctono.
Al final del sendero llegamos a unas ruinas que cumplían la función de una suerte de oficina. Vinshú se sacudió el polvo y abrió la puerta indicándome que pase. Atravesé la nube polvorienta que flotaba alrededor del muchacho y entré. El espacio estaba delimitado por telas al fondo y a los costados y en una mesa estaba sentado el peculiar hombre de las bananas. Estaba usando mis aros con una actitud muy solemne y estremecedora. Claramente no atiné a sacárselos (oh por dios, mis pobres aros, en ese hombre tan… peculiar). Miré desconcertada a Vinshú esperando indicaciones cuando un sonido me estremeció. Era un leve chillido simial proveniente de atrás de una tela. Aterrada retrocedí chocando a Maricarlos y cayendo al piso. Suerte que mi vestimenta caqui no hacía notar las varias manchas de tierra que contaba mi atuendo. Un mico más pequeño que mi atacante ingresó. Con sus graciosos movimientos le quitó mis aretes al serio y estático bananero y los depositó sobre la mesa. Simio retiróse ofreciéndome antes un elegante ademán. Yo, tiesa y aterrada en el piso, respondí al ademán porque al protocolo lo respeto bajo cualquier circunstancia.
Luego de unos segundos de silencio, me levanté lentamente y caminé hacia la mesa con la intención de tomar mis aros y retirarme de allí. Alargué la mano hacia ellos, finalmente iba a recuperar mis adorados aretes, pero Bananas los tapó con su mano en un movimiento rápido, me miró poniendo su dedo en su boca indicándome que me quede callada. Y luego me entregó los aros. Yo los tomé y corrí, corrí desesperada, pero muy rápido y sin tropezones gracias a mis zapatillas de trekking.
Llegué hasta la entrada del templo y me subí a la primera van que partía. No voy a decir que no se me cruzó por la cabeza denunciar esta mafia inter eslabones evolutivos. Pero no, no lo hice. La imagen de Bananas con mis aretes y ordenándome silencio fue suficiente. Yo sólo quería volver al hotel, darme una ducha, vestirme para la cena con mi elegante vestido miniflada, mi bleizer de hombreras (porque por la noche refresca allí en La India), y por supuesto, mis aros.
Pero aquí me ven, sin ellos. Efectivamente regresé al hotel, dejé mis aros sobre el finísimo secretaire y procedí a bañarme y vestirme. Entonces el horror, imágenes moniles no dejaban de aparecer como flashes frente a mis ojos, monos robándome, monos saltando y orinando hacia todos lados, monos en situaciones obscenas, entre ellos, conmigo, monos vestidos como personas trabajando en mi oficina, comiendo en mi cocina, hasta creí ver ese famoso mono en el inodoro en el baño de aquel hotel cinco estrellas de La India.
Salí tropezando del baño, descalza, claro, y desquiciada. Tomé mis aros del fino secretaire y los arrojé con todas mis fuerzas lo más lejos que pude a través de la ventana. El frenesí de apariciones simias cesó al instante. Sin embargo, a sabiendas de que el sacrificio de mis aros en pos de mi salud mental era correcto, me entregué al llanto desenfrenado durante toda la noche.
Había perdido mis aros, y aquí me ven. Distinta, incorrecta, lo se. No es fácil para nadie acostumbrarse a esto. Soy una mujer con familia, con amigos. Pero todos aquellos que me quieran, que sientan algo de afecto por mi, van a tener que hacerse a la idea de que ya no voy a tener nunca más mis aros.

lunes, 12 de junio de 2006

Exercise 1: listen and repeat

1- Escuche una obra musical de su verdadero gusto. Se recomienda música clásica (Chopin, Bach, Ravel...), jazz (Davies, Armstrong, Simone), rock (Beatles, Pink Floyd), otros (Piazzolla, incontables otros)...

2- lea la siguiente frase:
"la música es un invento humano"

3- repita esta frase en su cabeza durante 30 segundos.

4- piénsela y reflexiónela durante 30 segundos más.

5- vea si puede parar.