jueves, 28 de junio de 2007

Punto línea punto punto, punto punto línea, línea punto, punto línea

Va una línea por el espacio y va. Por momentos vibra y se deja. Avanza rapidísimo haciéndose cada vez más larga, sacando materia de donde no había. Alrededor nada, aunque por ahí a esta velocidad el entorno se comporta como el viento en los oídos y no deja ver. Shhhhuuuuuuuuuuuuuushuuuuuuuuuu, se escucha anulando toda otra frecuencia. Alrededor, entonces, blanco. Sabe que se dirige a algún lado, sabe a dónde pero no sabe por qué ni cómo lo sabe; sólo avanza a toda velocidad. Presiente de repente algo superior, siente una presión filosa en la cabeza y empieza a sospechar de un lápiz. Puede que la explicación a todo esto sea que un lápiz está corriendo desenfrenado por una hoja nueva y ella es simplemente el resultado. Quizás sea un jugueteo, o un aburrimiento, o un rapto artístico (¿de quién? ¿de qué?), piensa cuando se interrumpe con una iluminación sutilmente dolorosa: si tuviera manos se palparía el cuerpo al descubrir que entonces, entonces es un punto. Se cae un paradigma, la soberanía de la completitud se rinde ante la nueva concepción, él (ya no ella) es un punto y el resto es movimiento, tiempo. Si tuviera piernas las haría bailar porque ahora puede hacer cuantos firuletes quiera por el aire, esta nueva anatomía es una nueva libertad, se sacó un peso de encima (ese pasado que, si quiere, te condena, porque está agarrado a tu cola (si tenés una)), suelta peso micrón a micrón y cree que vuela, o que cae, o que flota, o que rueda cuesta abajo, todo lo que no sea estar quieto. No deja de autogenerarse, nada está prefabricado, todo provoca su propia existencia sin parar (y por eso el tiempo).
La sensitividad del punto ampliada a niveles inimaginables le permite dejar de ver todo blanco para percibir a su alrededor variaciones inexplicables. Colores, luces, sombras, si tuviera un espejo sabría que hay otros puntos. Pero es difícil hablar de los otros si no sabemos quienes somos los unos. Ya se olvidó del lápiz hace largo rato, cree ciegamente en la autonomía, pero empieza a tener calor. Aunque suene descabellado siente que partes de su ser empiezan a desprenderse, a pesar de que la puntez no sea fraccionable en nuestra sabiduría. Ene sobre dos sobre dos sobre dos. Divisa algo como un horizonte, algo es gris, no hay duda, hacía ahí está avanzando, lo horizontal le recuerda a si mismo cuando era línea, quizás al final era la nostalgia la que lo guiaba oculta desde un principio. Ahora ve más claro, en el ardor del aire hirviente toda su vida le viene a la memoria (línea línea punto), el horizonte empieza a perder referencias y alguna fuerza extraña lo empuja con increíble peso hacia la masa gris y polvorienta. Cada vez está mas cerca, no tiene miedo, tiene ansiedad de cómo se sentirá el contacto con algo más, quiere hundirse, después de un largo viaje quiere saber como es llegar.
Cuando abre los ojos desde sus pensamientos, a su alrededor todo es fuego, él es una llamarada que está a diez, nueve, ocho (ya llega, la colisión),
seis, cinco (las estrellas miran todo),
tres, dos, UNO
un cráter más en la luna.

martes, 29 de mayo de 2007

Por el poder de Grayskull

- Oh, que bueno está este escóch Mariano.
- Perfecto para relajarnos en esta tarde soleada, ¿no lo cree Señor Bigotes?
- Llámeme Teo, Mariano, si estamos en confianza.
- Tiene razón Teo, y usted puede decirme María.
- María, un nombre adorable. María Marta, ¿puedo llamarlo María Marta?
- ¿Le sirvo otra medida, Teodolín?
- Todas las que quiera, María Marta.

Estimado Señor Bigotes:
Yo se que todos los bebés son iguales, pero estoy casi segura que este que me devolvió no es el mismo que yo le había dado el jueves, mi nene, el Wendi. Acá le adjunto el niño que me entregó usted para que observe, está justo bajo esta nota en una canasta, y también le adjunto una foto del Wendi. Notará que el crío de la canasta tiene un dientecito adelante y otro abajo a la derecha, un lunar raro en la manito y medias de nylon, mientras que el Wendi carece de todo esto y, peor aun, es completamente alérgico al material sintético.
No quisiera entrar en conflictos mayores con usted, solamente le sugiero que ubique a mi chiquito y me lo entregue. Así como también sería una acto de buen cristiano devolver al bebé dientón y regordete a su respectivo hábitat.
Que quede en claro que hasta ahora no había tenido ningún inconveniente con sus tareas como niñero, pero que de todas formas voy a prescindir de sus servicios a partir de la entrega del Wendi bebé.

Estimada Señora Calmasines:
Le ruego me disculpe el inconveniente pero lo que realmente sucedió fue que en un momento de ebriedad se me dio vuelta el moisés y volqué a su Wendi al piso. En un principio pensé en arreglarlo y devolvérselo, tenía la carita hinchada y algunos magullones. Pero unas horas más tarde me entregaron ese otro niño, cuyo nombre casualmente era Chén Ching y que también se parecía sorprendentemente a su Wendi en el aspecto (Chén Ching, Wendi, ¿no nota la similar resonancia?) y pensé que sería una buena idea darle el chinito a nuevo y no a su Wendi todo depiltrafado. El asunto, señora Calmasines, es que sí era una buena idea porque el pequeño Wendi falleció al instante en el momento en que su cunita volcó dando 3 vueltas.
Si no se queda con ese, no tengo otro ya para darle.
Atte. Señor Teodoro Bigotes.

Creyendo que estaba muerto entregué el cuerpecito a la Congregación de Carmelitas Descalzas de Las Cañitas. En una de sus rondas de descalzismo dominical pasaron, como es usual los domingos, a hacerse de todos mis zapatos. Las atendí de buena gana entregándoles una bolsa con mis 3 pares de calzado y el cadáver del Wendi. Me bendijeron y les sonreí descalzo, con el toallón extendido sobre la cabeza.


Sor María Teresa (inspira violentamente por su nariz que está dentro de un zapato):
Acá tengo 152 pares.

Sor María Lontana:
Ponelos de ese lado de la mesa, Sor Gracia está trayendo las cajas. Yo acá (termina de anotar un número), doscientos veintitrés.

Sor María Teresa:
¿Separaste 5 para los puntos nuevos?

Sor María Lontana:
Los tengo acá, lleváselos a Tomasino para que los cuelgue él que vive por la zona.

Sor María Teresa:
¿Qué pasó con Papelito?

Sor María Lontana:
Lo bajaron la semana pasada. En el Doque.

Sor María Teresa:
Éstos ignorantes… no tienen códigos.

Sor María Lontana:
Pero nos compran paco como locos.

Sor María Teresa:
Si, les voy a moler cianuro y vidrio en la próxima tanda.

Sor María Lontana:
(risueña)
¡Ay, no digás!

Ríen. De repente Sor María Lontana grita espantada. Se aleja dando dos grandes pasos rechazando el aire con sus manos hacia todos lados.

Sor María Teresa:
(asustadísima)
¿Qué pasa? ¿¡Qué pasa?!

Sor María Lontana:
¡En esa bolsa hay un chico!

Sor María Teresa:
(hincándose de rodillas)
¡Alá, protéjenos! (se persigna dos veces)

Sor María Lontana:
(saca una cuchara larga de bajo su hábito y toca el bulto con ella, la bolsa se mueve)
¡Está vivo!

Sor María Teresa:
¿Qué hacemos?

Sor María Lontana:
Metelo en la caja y se lo mandamos a la Organización (Sor María Teresa agarra una caja y la pone sobre la mesa. La caja reza: Organización Hípica de Beneficencia. Bien bien grande, se lee inevitablemente. Si se observa bien, también hay, a un costado, un simpático dibujito de un caballo vestido abrazado a un negrito subalimentado) ¡No! No. No podemos cometer errores, el Señor Pérez Arriaga es el que mejor nos paga los zapatos, si se entera que le mandamos un bebé moribundo en el paquete a la Fundación nos va a cortar el chorro.

Sor María Teresa:
Tenés razón (se queda pensativa y huele un zapato con mucha fuerza).

Sor María Lontana levanta un poquito la bolsa con la cuchara y mira al bebé. Sonríe en un gesto de ternura y le hace una cara de monigote (por ahí dice algo como Ajó ajó).



- Empleada pública: ¡Pantaloto José Luis!
- Me toca a mi ¿a dónde me llevás? ¿qué hacés acá?
- No preguntes y vení conmigo.
- No, no, pero me toca a mi. Estoy haciendo la cola hace dos días y nueve horas.
- Empleada pública: ¡Pantaloto José Luis!
- ¡Soy yo!
- No, no sos vos. Te quedaste dormido y estás soñando.
- Ah, bueno. No, pero me tengo que despertar, mirá si me llaman.
- No te van a llamar, porque estás en tu casa, en tu cama, no estás haciendo ninguna cola.
- Ah, que pena. Realmente quería hacerme ese examen del hígado. Creo que tengo cirrosis.
- Si, tenés cirrosis hace cuarenta años.
- Ah. Con razón.

Pasamos de la sala de espera del Tribunal de Faltas Automotrices de nuevo al primer living del Señor Bigotes. José Luis está sentado en una silla entre Mariano y Teodoro, también en sillas. Todos de frente, alineados. Delante de ellos una mesa con un traje de bebé gigante y un paquete de pañales para adultos. José Luis niega con la cabeza. En un pestañeo la imagen cambió levemente, José Luis está vestido de bebé y sigue negando con la cabeza. En ambos momentos María(no) Marta siempre ojea una revista y el señor Bigotes mira fijo a la mesa.

Mariano: Yo me voy a disfrazar de mujer, me hago pasar por tu madre y le entrego su bebé a la señora Calmasines.
José Luis: En todos los planes te terminás vistiendo de mujer. Nunca veo la necesidad.
Mariano: La necesidad, la necesidad, ¿qué sabrás vos de la necesidad?
José Luis: ¿Y el bebé de verdad?
Mariano: Nos emborrachamos y Teodolín lo volcó.
José Luis: Qué picardía…
Bigotes: Yo soy muy viril.
Mariano: Haceme el favor…

Los tres caminan por la calle. Mariano va vestido de señora y lleva a José Luis en un chango de supermercado disfrazado de moisés. El señor Bigotes lleva anteojos oscuros, un gorro y una gabardina.

En la oscuridad absoluta suena un timbre.

En la misma oscuridad:
Señora Calmasines: Pero Señora Bigotes, este bebé está muy deteriorado… Parece de ochenta años…
Mariano: Si, 76.
Señora Calmasines: No, claro, no… el Wendi no tiene ni uno. De todas formas me lo voy a quedar a este bebé hasta que me traiga el mío.

De la oscuridad se enciende una tele. Vemos la imagen de la cocina de la señora Calmasines. José Luis vestido de bebé haciendo la claringrilla sentado a la mesa en la sillita alta, la señora Calmasines saca la leche del fuego, camina hacia la mesa llenando la mamadera, se sienta y se la deja al lado a José Luis que la agarra y toma.



domingo, 13 de mayo de 2007

Una de orquídeas

Raimunda María Saragossa Doménech salió agitada al patiecito del fondo. Retorciendo con dos dedos fuertes la falda de su vestido floreado, respiraba profundo. Necesitaba alejarse un momento de aquella ventana que la estaba asfixiando. Su boca sangrando brillaba como una niña comiendo chupetines, feliz, destellos de vidrios se enciendían y eran lucecitas en sus labios, laxos, lívidos, lascivia.
1
Cuando llegó el primer día a la estancia, cruzó caminando apurada y su valijita redonda el extenso parquét del salón. Sin mirar nada, ansiosa por conocer el cuarto que sería su habitación. Después de acomodarse recorrió satisfecha la casa, desde la cocina hasta el lavadero, tranquila, pensando en otras cosas, y al final el salón. No, sí, ahí empezó todo. Miró con ojos inmensos la ventana principal del salón de la estancia aleteando las pestañas que todos pensamos que iba a volar. Raimunda María Saragossa Doménech quedó encandilada. No había caso, no había forma, no podía dejar de mirarla, no quería moverse nunca más de ese lugar, ni estar con nadie mas. Otra vez.
Pero no, no es fácil enamorarse de una ventana, tan cambiantes e indecisas. Raimunda trató el asunto con mucho respeto, no era la primera vez que le pasaba, pero esta vez era distinto. Sabía del peligro, de aquel desconocido peligro de sufrir amor por una de aquellas; rectangulares, transparentes, abiertas, siempre abiertas aunque cerradas, todos los segundos algo nuevo para ella solo para ella, todos los minutos posada en esa pared, tranquila, cuidando de Raimunda, diciendo lo mismo que ella pensaba, mostrando lo mismo pero distinto, señalando esas cosas que pasan, y que hay que ver. La ventana no era ella, y eso la afligía. Ella no era una ventana, ¿Cómo podría? ¿Cómo se separarían ahora?
Raimunda se sentía obscenamente excedida por la hermosura de la ventana, sabía que no la merecía, la ventana se abría a ella cada vez más y ella ya no podía mirar. No podía mudarse de nuevo de casa, no, pero ¿Quién diablos iba a pensar que en esta estancia derruida encontraría la ventana perfecta? Esa, la que le avisaba que las perspectivas que estaba dando eran solo una forma de ver las cosas, la que le daba el privilegio de la mirada total y que atraviesa, la que se deja traspasar con los ojos y que si Raimunda se acercaba con el cuerpo le devolvía un frío tan tierno; y se empaña el vidrio con la respiración y el calor pasa y vuelve y la respiración se torna más agitada y más calentita, y los materiales de los que están hechas, madera, vidrio, carne, huesos, hierro, un blanco invernal y sus labios trasparentes contra los dedos de vidrio, se vuelven aire espeso que va y viene ondulando respiraciones que ya no se sabe de donde nacen, que son la ventana, y es Raimunda y son lo que se ve para ambos lados del vidrio, mas los reflejos, mas los reflejos de los reflejos, más la entrega profunda que Raimunda no puede más y sale al patio. Retuerce su vestido y no se lamenta nunca, sólo intenta despejarse para encontrar el punto justo donde el aire tibio pueda hacer de su ventana y ella, un solo, un solo algo, un solo si, un solo no, el empañado y la frase escrita con un dedo suave sobre la frente frágil entre dos lados de un marco, una fusión de vistas compartidas, de fundiciones de manos y manijas, de manos y manijas acariciando vidrios y marcos besando piernas. De ojos mirando rayos y no diciendo nada porque ya los dos saben, ventana con vista al mar, con vista al mar, con vista al mundo, con vista muda, ventana con su Raimunda, con vista María, Saragossa, Doménech.
2
Raimunda frente a su ventana, la mira fijo en silencio por horas. Repentinamente estallan en una unión de abrazos, vidrios y sangre. No se sabe aún qué es el amor, pero por ahí sea esto.
2bis
Raimunda frente a su ventana, se miran fijo en silencio por horas. Repentinamente estallan en un ataque de risa. No se sabe aún qué es el amor, pero por ahí sea esto.
3
La ventana espera que Raimunda vuelva. Ella regula las horas canónicas, las epifanías y las insignificancias. Las reglas monásticas y el tema de la moral les resulta totalmente ajeno.
4
Durante el asedio de Zaragoza, la ventana llevó a cabo la acción heroica que la hizo célebre. Habiendo caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas externas se aprestaron a tomarla al asalto. Siendo la situación desesperada Raimunda, que formaba parte de un grupo de mujeres que atendía a los numerosos heridos, consiguió disparar un cañón sobre las tropas extrañas que corrían sobre la entrada aparentemente indefensa. La ventana se abrió a pesar de los bombardeos y barajando algunas municiones consiguió evadir los ataques. Los asaltantes exiguos, temiendo una emboscada, se batieron en retirada y Raimunda y su ventana acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la estancia una vez más.
4bis
Miran una película. Raimunda teme celos. La abre lo suficiente como para que se sienta mas segura, y lo suficientemente poco para que no pierda el ángulo de visión de la pantalla.
5
Su hermana telefoneaba a Raimunda una vez a la semana. Era para recordarle lo valiosos que eran sus oídos, sus ojos, sus manos, su piel, su habilidad para tocar el violoncelo y su gracia para contar cuentos. Raimunda olvidaba, al menos una vez a la semana, que el paraíso no era tener dos piezas verticales que enmarquen lateralmente, un alféizar o vierteaguas que la rematen horizontalmente sobre el antepecho, un dintel que cierre por la parte superior, hojas generalmente acristaladas, un hermoso mecanismo de cierre de hierro macizo. Raimunda se olvidaba de todo y creía ser ventana. Olvidaba que el paraíso no era de las ventanas y odiaba no ser ventana como su ventana. Dormía en la carpintería, esperando un milagro. Defenestrando cualquier fenestra que no fuera la suya, acción definitivamente anulatoria. Tirar una ventana por la ventana. Tirar todas las ventanas por La Ventana.
6
Alguien camina y decide pararse y descansar. Alguien escribe algo sin saber qué es. Alguien prepara lo más rico del mundo y se le quema en el horno. Se ríe porque quedó feísimo. Alguien escucha el radioteatro y sueña con ser la heroína. Alguien viaja en tren creyendo que el amor de su vida siempre viaja a dos vagones de diferencia, nunca la va a encontrar, piensa. Alguien estornuda y se pone a llorar, todavía no había aceptado el duelo y ya era hora. Alguien inventa el paralelo olfativo de lo audiovisual, dicta así la sentencia a muerte del cine como lo conocemos. Alguien extraña a su ventana porque ya no es lo mismo mirar así, inventa una canción para cantarle mañana a primera hora.

sábado, 28 de abril de 2007

y por esto mis razones son, a saber: Iba Marfi caminando por la calle cuando dudó de la distancia lunar. Sus rodillas se aflojaron, compró para compensar la malasangre una birome como un fémur y un palito luminoso, tan centelleante. Moviendo algunas vértebras, mas bien de arriba, inclinó la cabeza a estribor dejando sus ojos al cielo, “panza arriba la cabeza” como quien diría. Observó el satélite aunque era de día, o el cielo es celeste, o las nubes andan chistosas y se hacen la luna, la estrella, el sol, el paloma, el plato volador. Miraba Marfi, miraba y dudaba, miraba y dudaba, miraba una vez, dudaba una vez, miraba el redondel selenita, dudaba la sélene ésfera. ¿Por qué tengo que creer en la distancia de la luna? En otras épocas bien creían que la tierra era plana, o que nos había creado un Dios. En algunas aldeas, donde viven los filósofos, creen que nada es real. ¿por qué, entonces, me pregunto, tengo que creer que la luna está ahí donde me dice la maqueta?, unida a la tierra como un alfiler con cabecita. Eso dijo Marfi en voz alta y para si mismo, mientras miraba a un lugar donde nunca estaría el horizonte. Jugueteó con el palillo de luz para calmar lo posible ese dolor, ese como vacío que le provocaba la incertidumbre, cuando se hacía presente en las formas mas crueles de la razón humana, esa que te permite dudar de tus propias manos y hasta temerle a la muerte. Se apuró en volver a caminar, porque este temor hace que uno se empeñe en la literalmente ridícula idea de ganar tiempo, verbo que claramente no coincide con el sustantivo, a nivel significado, ya que al nivel signo poco le importan estos asuntos. A saber, iba Marfi a pasito apretado por la calle Vilardebó, cuando frenó y anotó con su fémur en la palma de su mano lo siguiente: rescate, cinturón, alabados los que dicen que no saben que decir, por qué los ojos, por qué la conciencia, ¿es todo eléctrico? Desconocimientos de toda clase, a considerar sección 1 sección 2 y sección 3, se le informa al público que el local va a estar cerrado por mantenimiento espiritual, pueden sin embargo depositar el dinero que iban a gastar aquí en la urna que dejamos a su disposición en mesa de entrada. Pregunta esencial ¿por qué no me compro un cohete? ¿En que clase de economía vivimos que teniendo las posibilidades científicas y tecnológicas, el saber, para construir cohetes no invertimos los recursos necesarios en eso? Porque es caro, pero todos deberíamos tener un cohete. Recordar!! Averiguar precios de insumos para naves espaciales. Así anotó Marfi en la izquierda corrompiendo la linea de la vida con tinta azul birome bic, dejándonos la enseñanza por fin de que no hay que quedarse en el molde, como quien dice, sino construirse un cohete en caso de dudas lunares. ¿Si no consentimos a las dudas a quien vamos a consentir? Comprale un chupetín a tu duda, llevala al Ital Park, dale un finísimo masaje de pies. Construyóle a su duda Marfi con una botella y cinco más ingredientes un cohete infalible, por si alguien se lo preguntaba aún, señor ministro. No se sorprendan, los alcances de la plastilina son insondables, señores de la junta.
Así es que espero que mi decisión sea comprendida, aunque conociéndolos, no me cabe la menor duda que así será.
Fuertes Cariños.
Escribano Lisandro Alcaucil.

domingo, 15 de abril de 2007

Mujer con violoncello (o No es lo mismo un tipo sentado tomándose un whisky antes de irse a su casa que…)

Sentado con whisky cigarros y jazz. Sentado sintiéndolo tanto… por como se dieron los hechos, fuera de todo deseo propio. Fuera de todo posible control. Ay el control, aquella palabra, aquel contenido. Su cuerpo anestesia que ya no quiere nada mas, sentencia un dolor abrupto y descomunal. Él, qué triste, de solo mirarlo me brotan las lágrimas, qué triste, así tan quieto e inerte, elegante frente a su copa, sus ojos reafirman que ya no quiere más. Hay una mujer en todo esto, pero ella no es la causa; el tono trágico con que sus ojos lo ven todo ya no tiene vuelta atrás. Nieva adentro de las pupilas, no nieva de verdad, pero a esta vida ya solo le caben metáforas, lo siento. Se desdibuja sin explicarse, se va desvaneciendo aunque está ahí, firme, sentado, con su whisky cigarros y ya no quiere mas.
Que contrariedad este hombre, estar perdido en su propia vida. No puedo dejar de mirar sus ojos, desde mi mesa del rincón oscuro, y veo cosas que no puedo contar. Danzando la danza de la quietud plena, al ritmo de alguna trompeta llorona. Yo y él. Él y él. Lo pienso “él” y no le cabe, es un hombre allá, de traje, elegante, y yo que lo pienso “Él”.
Todo puede ser la soledad, y todo puede no serlo. Desprendí el pensamiento de las palabras y en un segundo me convertí en ese hombre. Tomé así un trago de whisky introspectivo, como el humo del cigarro, todo dentro nuestro; o yo era el humo. Inspirado y nunca liberado. Yo era el whisky, el humo y la música amarga que se le quedó enredada en el nudo del pecho. No lo soportó. Se levantó y se fue, y yo me quedé flotando en su último aliento, descansando en el cenicero sucio, con su nudo borgoña en mi pelo y su pecho pegado en mis dedos, reverberando un acorde apagado y una séptima menor en el solaz de mi nuca.
Así tomé mi bolso y subiendo en un soplo al pequeño escenario me mudé al violoncello para quedar girando en el abrazo sofocado del músico de turno.

lunes, 9 de abril de 2007

que flash

http://www.albinoblacksheep.com/flash/animator

fuerte identificación con stickman.
flashcoso vs. yo.
dudo de mi victoria.
punzante dolor cervical (ubicado en lo que sería la parte superior del palito troncal).


(dudo tambien de qué es la cervical)

ufa

Pegarle a un maestro

Por Mex Urtizberea

Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.

Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.

Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.

Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.

Lo saben sus padres.

Lo saben sus abuelos.

Lo sabe el tutor o encargado.

Lo saben los que no tienen estudios completos.

Lo sabe el repetidor.

Lo sabe el de mala conducta.

Lo sabe el que falta siempre.

Lo sabe el rateado.

Lo sabe el bochado.

Lo sabe hasta un analfabeto.

No se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.

Son unos burros.

No saben lo más primario.

Lo que saben es matar a un maestro.

Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.

Lo que saben es golpearlos con un palo.

Lo que saben es dispararles balas de goma.

A los maestros.

A maestros.

Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.

Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.

Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.

Pero no se le puede pegar a un maestro.

No se le pega a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Y no lo saben porque son unos burros.

Y si no lo saben que lo aprendan.

Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.

Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.

Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:

Que no se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

No debo pegarle a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.

miércoles, 4 de abril de 2007

Yo conozco un juego que se juega así:

Cuando yo digo monstruo, ustedes dicen: ¡madre! Cuando yo digo madre, ustedes dicen: ¡monstruo!
Este juego va a empezar, ¡no se vayan a equivocar!


- Doctor, le ruego me sepa entender. Yo no quiero que nuestra relación se vea afectada de ningún modo, pero me veo en la obligación de comentarle lo que acaba de sucederme.
- Lo escucho, Licenciado.
- Estaba preparándome para salir hace pocos minutos en mi habitación, y me apena mucho informarle que… su madre está debajo de mi cama.
- ¿Mi madre?
- Exacto.
- ¿está seguro Licenciado?
- Segurísimo. Con solo decirle que me preguntó por usted.
- ¿Por mi? Lo dudo…
- No sea tan duro consigo mismo.
- Es que mi relación con mi madre no es la mejor ¿sabe?
- Pero le aseguro que me preguntó, ¿cómo está Horacio? me dijo.
- ¿Ve? Ni mi nombre se acuerda, de mis hermanos sí. El mío nunca.
- ¿Usted insinúa que siempre lo quiso menos que a sus hermanos?
- ¡De ningún modo! ¿Cómo se atreve a decir eso de mi santa madre?
- Lo siento, no quise…
- No, está bien. Creo que después de la muerte de mi padre todo se volvió más complicado.
- Oh… usted, quizás… ¿no querría venir a verla, y hablar con ella? Quizás logremos que salga de debajo de mi ca//
- Mis hermanos trabajaban todo el día y yo Licenciado, me quedaba en casa haciéndole compañía. Hasta que un día comenzó a llamarme Horacio.
- Como su padre.
- Exacto.
- Que vil.
- Apabullante. Ella me tejía pulóveres con enormes letras hache al frente, sánguches con letras hache de mayonesa, tortas en forma de hache, y escribía corazones que decían M y H por doquier.
- Doctor, yo lo lamento, pero he de retirarme y necesitaría que recupere a su madre. Le paso con ella.
- ¿Mabel? ¿Está ahí? Soy yo, Horacio. ¿Me está engañando otra vez Mabel? Le ordeno que salga de debajo del somier del Licenciado. Ya no voy a tolerar ni una infidelidad más. Yo la amo Mabel, pero así no tiene sentido ser su esposo. A partir de ahora me llamo de nuevo Maraldo, como en los viejos tiempo. Yo también soy M, mamá, Mabel, ¡salga ya mismo de allí abajo!
- ¿Hola? ¿Doctor?
- …
- …
- ¿Licenciado?
- Es que su madre ya se fue se ve, hará unos minutos. Vine a darle el teléfono y no la encontré.
- Oh, ¿Qué escuchó?
- ¿Yo? Nada, Doctor, nada.
- Bueno, en ese caso. Hasta el martes Licenciado.
- Si, desde luego. Hasta el martes Doctor.

lunes, 19 de marzo de 2007

Sobre las bondades cientríficas

Paradigma Cientrífico: el más mejor amigo del alma

En aquellos días en que los cientríficos nos levantamos poéticos, profundos y de cabecitas ligeras (y continuamos de tal modo toda la jornada), la cientrífica (o cientrificencia) aprovecha este estado del alma, se nutre de él, se retroalimenta, no lo niega ni lo reprime, muy por el contrario formulamos informes como el siguiente, al puro sol, con nuestras batas blancas puestas en la cabeza y un mechero de Bunsen calentando el agua para el mate:

Observaciones matutinas:
En la ventana de aquel edificio esa señora se levantó, se vistió y prende el fuego para poner el agua. Son las 8. En otra parte el horizonte.
Desayunan junto a la ventana y cierran la cortinita "para que no entre el sol". En otra parte El Sol; en otra parte el cielo, el horizonte.
Y al "mismo tiempo" dos barcos se cruzan, otro arremete, un pájaro pasa, alguien va a la escuela.
Claridad ipso facto:
Únicamente yo percibo este sistema infinito y único en este momento y lugar únicos, entiendo ahora así todo lo que no veo...
que al mismo tiempo pasa (¿) el universo (?)

Señores, Señoras, nos estamos moviendo (yogur) en el sólido terreno de la verdad.

sábado, 24 de febrero de 2007

sí que fue un buen día con Bambolín Bombín

Sentimos anunciar que esta mañana falleció nuestro querido Teodoro. Estuvo muy enfermo y dolorido los últimos dos meses y al final no quería y no podía más. Nos pidió hace bastante que lo dejáramos ir con dignidad y nos pusimos de acuerdo que lo trataríamos solo nada mas para quitarle el dolor y el sufrimiento. Aunque hubiéramos querido tenerlo con nosotros muchos años mas, fue la decisión correcta y se fue tranquilo con su familia alrededor. Este ultimo ano que estuvo cerca fue para nosotros y para el una corta pero gran satisfacción. Haremos el entierro en California y luego haremos un servicio en Chicago donde quedan muchos de sus amigos. Favor enviar este mensaje a quien no tenga email y debe enterarse.

Gracias por su afección por nuestro querido padre.

Lo que acaban de presenciar es lo que usualmente se conoce con la expresión “la gota que rebalsó el vaso”. Que las compañías funerarias armen tremendo complot, que todos actuemos como si esto no sucediera, que la gente se siga muriendo en febrero, que todo vaya y que todo pase, pero.
El lavado de cerebro es lo que no tolero. Familias enteras justificando, atajando, razonando, lamentando, ¡sin darse cuenta!
Aquella vez el adorado abuelo con un cáncer sorpresivo, después Pedro y su corazón, enfermedades varias y vejez, Teodoro y la desconexión, y ahora el tío y el maldito accidente. Sí claro, vénganme a mi con accidente. Accidente les voy a dar.
Empezando por el final, truquito que suele servirme bastante para mis tretas, volví a la sala velatoria donde se organizó la última reunión postmortem. Me proponía desmantelar toda la charada, aunque sabía que me enfrentaba a un monstruo macabramente bien organizado.
Oficina sepia, olor a viejo (personas viejas + cosas viejas) y a cigarrillos apagados. Ningún cenicero a la vista. Todo pulcro 2 viejos en escritorios. Parecían muy ocupados, uno de ellos insisitía en las teclas de una máquina de escribir de a un dedo por vez. Realmente irritante. Había dejado su cigarrillo parado de filtro sobre el escritorio, se apagaba lento con ese olor… El otro viejo me miró.
Buenos días, quisiera hablar con el encargado. Dije.
Un momento. Me dijo, y se retiró por una puertita al fondo. El viejo número uno me miró, hizo así con la cabeza y siguió en su tarea de matar a la máquina.
El número dos apareció cerrando la puerta rápido con todo su cuerpo (como para ocultarme el otro lado) y sin esperar me dijo con seriedad absoluta pero amable.
Usted no me va a creer, señorita, pero el encargado soy yo, asique dígame.
Mantuvimos una mirada mutua a los ojos por un momento bastante largo y silencioso. Mi ceja derecha se subió sola, reprobando sutilmente la confusión. Acto seguido, como si me encontrara en medio de una turba enfurecida y empujando el mismísimo mostrador con mi torso prepotente, saqué de la cartera y empecé a sacudir mi set de actas de fallecimiento por el aire al grito de ¡No voy a tolerar que todos se sigan muriendo en febrero! ¡no lo voy a tolerar un segundo más! ¡esto se va a terminar acá! ¡se va a terminar, cachuso viejo infame!
Frené agitada, volviendo en mi del ataque de ira y, cuando pude, miré al tipo con ojos suplicantes.
Yo se, don, que todo está preparado para que sea así, los intereses económicos, temporada alta en muchos lugares, inesperados viajes de vuelta cobrados a la medida de las circunstancias. Hoteles, micros, trenes, kioscos, telecom, metrogas, al mismísimo gobierno, a todos les conviene que la gente se muera en febrero. Las petroleras, Bill Gates, los finales de temporada en Fox, Bill Clinton, la sociedad patriarcal, San Valentín, el carnaval, Bill Murray y la muerte. El carnaval y la muerte.
Solo quiero que anote mi nombre, ¡tome nota carancho!: chic chic chic chic chic chic chic chic chic. El viejo de la máquina anotó letra por letra. El otro me pedía que me tranquilice ¡que se yo! Le di un susto de aquellos cuando salté el mostrador, arranqué el papel de la maquinola y lo pegué en la pared.
¿ven ese nombre? Acuérdense de ese nombre, me ponen un muerto más en febrero y van a saber de mi. Asique cuídense. ¿está claro?
To to to, to to to to to…
No esperé a que el viejo dos devele la palabra que venía tartamudeando, salté el bambolino girtando ¡Mi nombre en la pared, mi nombre en la pared! y me fui, con mis actas de defunción, mi cartera y un corbatín de moño que arranqué desquiciada en algún momento.


No se, señor Bombín, si esto va a funcionar para ser sincera. Tengo que esperar un año y ver, es que febrero ya está por terminar. El próximo febrero es en un año, y los años a veces se hacen largos… el último febrero me fui de vacaciones y me pegó un delfín en la cara, horrendo, me subí al colectivo y le dije ¡siga a ese delfín! ¡átese bien las zapatillas cheaufer, vamos a tener que correr! ¡80 por favor!, otro febrero fue que descubrí el D.O.S. y el tiempo siendo una entidad… inaceptable… ¿vio?

¿Señor Bombín?

¿Señor Bombín? Despiértese. ¡Queridísimo Bambolín Bombín! ¡Mi dios! No usted ¡¡¡no usted!!! Uoooo oc oc oc oc, uooo (llanto) noooo Señor Bombín. ¡Ya estábamos por terminar febrero! ¡Uuooooo, que tristeza! Malditos, esto se terminó. Uuoc oc oc uuuu, sf sf sf. Señores del capitalismo, ya van a saber de mi.
¡Esto que tengo en mis manos es una bomba de plutonio y la voy a poner en la NASA, ¡¡y la voy a poner en Abril!!!

¡Uooc oooouuuc ujjju oc, noooaaaa, nooooc, el bueno de Bambolín!

miércoles, 17 de enero de 2007

Cosas que pasan: puedo dejarlo cuando quiera

http://www.youtube.com/watch?v=D1p1D0pwv5A

http://www.addictinggames.com/southparklemmiwinks.html

y ah, todos una colita para atrás...

http://www.youtube.com/watch?v=QxUDPEA9bpM

MR. GARRISON: Who can tell me what happens when water is heated up by the bunsen burner?
BUTTERS: It evaporates.
MR. GARRISON: Good, Butters. Now if we take the tube of the bunsen burner we can see how other things react. Evaporation is an ectothermic reaction, so let's look at an endothermic one. Mr. Slave, position 7 please.
*Mr. Slave Moons Mr. Garrison*
MR. GARRISON: Now I will put the tube in Mr. Slave's tight ass. The heat from Mr. Slaves ass will act as a new conducter of energy.
MR. SLAVE: Ooh. Oh! Jesuth Chrith! Oh!
MR. GARRINSON: Ok, now Butters, could you bring Lemmiwinks over for me, please?
BUTTERS: Sure!
*Gets Lemmiwinks*
STAN: Oh, No! Nononono no!
MR. GARRINSON: Newton first discovered that for every action, there is a REaction. Now what do you think will happen when I introduce the element of the gerbil to the endothermic heat of Mr. Slave's ass?
*Class is in awe*
MR. GARRISON: Well, let's see!
*put's lemmiwinks into Mr. Slaves ass*
MR. SLAVE: Ahh! --- Oh Jesuth! Jesuth Chrith!
BUTTERS: Lemmiwinks!?! No!
MR. SLAVE: Ooh! Jesuth! Jesuth Chrith!
*Lemmiwinks tries to escape, magic frog king appears*
FROG KING: Lemmiwinks, you must find your way out of this place, or you will surely die. This way has been closed off by the great sphinctor. To escape, you must journey up to the dark reaches of the intestine and pass the stomach! Who am I? Just a friend. Heed my words, Lemmiwinks. Your time is running out. Make for the large intestine. Start straight ahead.

SONG: A great adventure is waiting for you ahead. Hurry onward Lemmiwinks, for you will soon be dead. The journey before you may be long and filled with woe. But you must escape the gay man's ass, or your tale can't be told. Lemmiwinks, Lemmiwinks, Lemmiwinks, Lemmiwinks! Lemmiwink's journey is distant, far and fast! To find his way out of a gay man's ass! The road ahead is filled with danger and fright! But push onward Lemmiwinks with all of your might!

FROG KING: Lemmiwinks, you are coming to the enterance off the small intestine! There you must seek out The Sparrow Prince! SONG: The Sparrow Prince lies somewhere way up ahead! Don't look back lemmiwinks, or you will soon be dead! Lemmiwinks, Lemmiwinks, the time is growing late. Slow down now, and seal your fate.
*Sparrow Prince Appears*
SPARROW PRINCE: I am The Sparrow Prince! Long has my spirit been trapped within this place! Before you lies the maze of the small intestine. One path leads to the stomach, the other to certain doom. Take with you this helmet and torch. Let them be your guide!
*Gives Lemmiwinks a helmet with a torch*

SONG: Take the magic helmet-torch to help you light the way, there's still alot of ground to cross inside the man so gay! Ahead of you lies adventure, and your stregnth still lies within! Freedom from the ass of doom is the treasure you will win!
Meanwhile...
MR. GARRISON: What's the matter?
MR. SLAVE: Just an upset stomach, I gueth.
MR. GARRISON: Well, here, take a pepto pill, I can't have a teacher that's under the weather.
MR. SLAVE: Jesuth Chrith!
*takes the pill*
DEEP SONG: Lemmiwinks came to the stomach now. 'neath the dance of the lungs and heart.
*Catata Fish appears*
CATATA FISH: You have chosen your path wisely Lemmiwinks! I am the Catata Fish!
DEEP SONG: Catata fish of the stomach's cove!
CATATA FISH: If you answer this riddle, the esophogus will let you pass.
DEEP SONG: Catata fish's riddle will soon be told!
Later...
FROG KING: Hang on Lemmiwinks! You solved the Catata Fish's riddle, your trials are nearly through!
MR. SLAVE: *coughs out lemmiwinks*

SONG: Lemmiwinks has made it out, his tale is nearly through!
CATATA FISH: Great job, lemmiwinks!
SPARROW PRINCE: Thanks to you we are all free!
FROG KING: But your adventures are just beginning!
*Takes off Lemmiwinks' helmet*
You are no ordinary gerbil Lemmiwinks, you are the Gerbil King!
*Puts crown on Lemmiwinks' head*
ALL ANIMAL GHOSTS: All hail the gerbil king!

SONG: Now that you're the Gerbil king has more adventures to go on! Fly away to faraway lands and to the setting sun! So many enemies and battles yet to fight! For Lemmiwinks the Gerbil King's tale is told throughout the night!
Le-Le-Lemmiwinks Lemmiwinks Lemmi-Lemmiwinks Lemmiwinks, Lemm-Le-Lemmiwinks Gerbil King!

lunes, 8 de enero de 2007

Santa María

algo que ver con sparklehorse, saint mary


Acá en el desierto no se puede descansar. Que me arropes dulce enfermera, alucino nínfulas que vienen a por mi y me llevan. Subimos en un ascensor sangriento y viajamos por el límite, y veo arena hacia abajo, arena hacia arriba, cielo hacia abajo, espacio hacia arriba, aire hacia abajo, viento hacia arriba. Suenan cuerdas de guitarra o de arpa entre la arena y las ramas secas. Mis ojos están afiebrados, secos, lacerados. Los cierro. Mis pobres párpados, mis pobres labios, mi pobre cara, les cuesta moverse terriblemente. Vuelven mis ojos a ver con horroroso dolor, y otra vez estoy solo en medio de este inmenso castillo de arena seca lejos del mar. Tengo que seguir, tengo que llegar a los bosques, tengo que buscar asilo en el húmedo estómago femenino de los árboles. Si tan solo esas muchachas que bailan allí me oyeran ¡auxilio! o me vieran ¡auxilio! por favor, déjenme probar sus piernas suaves como mis pulmones sangrientos. Si tan solo esas muchachas que bailan allí fueran reales maldigo a este desierto que hace a la razón de los hombres lo que la culpa a sus corazones.

Después de todo ésta es una vida maravillosa. Elija lo que elija siempre va a ser mejor que ser un escarabajo, como aquel.
Un momento.
Esas Erinias que me siguen y me elevan. Ellas, las reconozco de algún lado. ¿Quienes son? Serán quizás mis hermanas, hijas de mi madre pero no de mi padre. Puede ser. O han de ser las esposas de mis hermanos, de dudoso linaje y pieles frágiles. Cabellos largos y trenzados y sueltos y negros y amarillos y naranjas. Y piernas gruesas que bailan al son de una música que no escucho. Este maldito castillo. Lejos de Acasta, Oceánide.
Revélenme algo diosas de la confusión. Algún dato, algo que me explique qué hago en medio de esta nada y por qué no recuerdo mi nombre. Si tan solo pudieran leerme la mente, o yo pudiera hablar. Pero mi lengua reseca se niega a moverse, a responder o a besarte bacanal demoníaca que me miras fijo como si fueras a delatar a tus compañeras y al destino. Vamos, vamos, suéltalo demonio hermoso y brillante. Dime qué es lo que estoy haciendo aquí, que hice para merecer este castigo, explícame que estoy en el infierno, que estoy muerto y llegué aquí, y entonces me pondré a pensar qué he hecho en mi vida de mal, de bien. Pero la incertidumbre no me deja concentrarme. Necesito enfocar mi energía en la idea correcta, en la verdad. Es que puede ser el último impulso que me quede ya en la vida, o en la muerte, o como se llame este limbo donde todas las dicotomías caen, donde se es, se es, se es.

Estaba esperándote junto al almacén de chatarra.
¿Qué acabo de pensar? Esa voz en mi cabeza, esa frase. No tiene raíces, no.

Estaba esperándote junto al almacén de chatarra cuando algo amaneció en la suela de mis zapatos.
¿¡Qué?! Oh por favor, inmunda tortura, qué es esto que me invade, filos que me tocan, déjenme al menos tener la fuerza para gritar, para llorar, nunca sufrí tanto y nunca estuve tan quieto. Horrible horrible tortura, qué peor que mantener este dolor adentro que se hace cáncer y me toma completo sin poder escupirlo en un alarido de potencia infinita, de vibraciones destructivas, lleno de lágrimas furiosas y más tristes de lo que cualquier hombre pueda imaginar.
Tristes. Estoy recordando. Tengo musgo en el plexo, humedad de vergüenza.
Ya recuerdo, junto al almacén de chatarra. Llegaste y te miré con mi Smith&Wesson 45.
Ahora mis manos están cubiertas de musgo.
Tu vestido marrón, sucio y muy liviano. Tu boca profunda y tus ojos carnosos y empinados.
No es musgo, no es musgo.
Te acaricié el estómago con mi arma y no es musgo, mis manos están podridas. Madre de mis hijos te saqué la vida por el ombligo y tu sangre tocó mis pies y mis pies temblaron de frío, y el frío ya no existe en esta repetición infinita de médanos con hadas.
Hija de Baco, ya se quién eres. Eres mi mujer, estás lamiendo tu sangre de mis pies para volver a la vida. Estás pariendo nuestra descendencia una vez más, a mi lado una vez más.
Tus comadres me entierran en la arena, o son el viento. La arena me está cubriendo y solo puedo pensar en los conejos que corren alegres por mi bosque, al que ya no voy a llegar nunca.
Te pido ayuda con las manos pero mis pies te dicen que me dejes morir, que me mates. El sabor de tu sangre y mi sudor unidos en tus lengua de agua fresca tienen la respuesta a muchas cosas. Acá en el desierto nadie piensa en palabras. Nadie pregunta ni responde cosas que alguien pueda escuchar. Todo cae, todo cae, voy a descansar.
Me arrullas porque sabes que ya nunca voy a poder dormir.
Esta es la tortura, este es el infierno, este es el lugar donde van los que matan a sus mujeres y a sus hijos.
Nunca voy a poder dormir, el ascensor vuelve a subir y yo, en plena conciencia, me voy pudriendo de a poco. Déjame quemarme de una vez, como un vaquero valiente, y vuelve a la vida, lejos de mi Euménide, diosa de la tierra y del fuego.

lunes, 4 de diciembre de 2006

El terrible caso del atransparentamiento gastadito en el bólido de acero que es masomenos así.

Hola. Hoy finalmente soñé con usted. Soñé que me acariciaba la mano y perfume dulce. Y usted me preguntaba ¿me está oliendo? Y yo sacaba mi nariz de su codo y le decía que no. Pero usted continuaba acariciándome la mano en un acto casi obsceno y yo derretía de a poco. Esa situación comenzaba, terminaba y volvía a empezar. Derretía y desderretía. Una y otra vez. Hasta que algo sucedía con una tarta de verduras y ahí usted ya salía de la escena onírica. Aunque en algún punto creo estaba usted implícito en la tarta.
Pero bueno basta, cambio de tema.

Es que a mi me gusta charlarle Fernández, me gusta la comunicación con usted y todo lo que eso implica. Entonces saco temas y tengo la sensación de que usted ya se dio cuenta y que ya se cansó de lo que tengo para decirle no le hablo más listo.

No. No puedo. Quiero hablarle y su perfume dulzón que me invade Fernández y siento que no voy a poder continuar sin él y ¡NO! ¡por la trinidad que la botellita sola no me sirve, quedeselá! Quedeselá… imaginesé que una mujer adulta como yo oliendo una botellita por la calle, o en la soledad de mi hogar. Guardelá de una vez. ¿Qué pensaría la gente? Que consumo alguna substancia, o que me volví loca, por usted… o por cualquier otra cosa ¿eh? Podría ser. Mire que si me vuelvo loca no va a ser exclusivamente por usted, podría ser también por… ¡De todas formas acá nadie se va a volver loca! No entremos en pánico y salgamos todos corriendo diciendo cualquier cosa. Mejor tomarse las cosas con calma, ¿no piensa usted así? Además, cualquier cosa no es volverse loco no… cualquier cosa es un sapo.
El papel está en el secretaire. No Fernández, no se avergüence. Todos usamos papel higiénico. Incluso la hija del cónsul, que para todo usa pétalos de flores. ¿Se acuerda que nos lo contó aquella vez su cuñada? Cuando fuimos a cenar a su casa y usted se había puesto esos zapatos de charol que atraían toda mi atención. Es que, no vaya a creer que le estoy dorando la píldora ¿eh? pero usted tiene percha Fernández. ¡Ah si!
¡Ahh, usted con perchas y yo estoy tan sola sin mi placard! No que las perchas sean buena compañía, pero me hacen acordar a usted. Las saqué todas. Hasta el placard saqué, se lo di a la Rita.
Acá en casa leo libros y me acuerdo siempre de usted con el personaje del muchacho. Aunque casi nunca logro concentrarme en el libro en sí mismo. Más que nada empiezo y una vez que aparece el muchacho agarro le pongo su cara y ahí nomás me invento toda la historia como si usted fuera el héroe y me viniera a rescatar. Después no me extraña, Rosamontes, que ande soñando conmigo, creo que siento mi privacidad de fantasía un poco invadida, digo, ¿me explico? Si usted me pone de muchacho principal en tantas novelitas y cuentos después cuando me quiero usar yo mismo ya estoy todo gastado ¿me comprende? No del todo querido, no quisiera ocasionarle problemas de todos modos… Óigame óigame esto, sin ir mas lejos, el domingo este pasado empecé a imaginarme que corría una carrera de autos en uno de esos bólidos que hay ahora que corren a la velocidad del rayo ¿vio? ¿sabe de cuales le hablo? Si creo que si, esos que son plateados y como así. Exacto, el meollo de todo esto está en que cuando puse tercera en el bólido de acero ya me noté cansado, como gastadito, medio atransparentado, y no supe qué me estaba sucediendo. Oh, comprendo. Y ahora me lo explico Rosamontes, me gastó todo el yo de fantasía en romanzas breves y narraciones amorosas. Fernández, lo siento tanto. Tampoco se me apene así Rosamontes. No, si, ¿sabe lo que pasa Fernández? yo le puedo prometer que voy a intentar dejar de incluirlo en estos asuntos, pero ahora ya hasta sueño con usted. ¡le dije! Usted estaba implícito en la tarta de verduras ¿entiende? Es muy fuerte eso si hiciéramos una análisis froidiano exhaustivo del símbolo tarta, por ejemplo. Pero no nos compliquemos, el intríngulis acá es que aparentemente cada vez me agarra más este amor por usted. Es que mire sino: yo lo atransparento en sus propias fantasías y usted es tan amable ahora conmigo, en vez de venir y exigirme con firmeza que deje de incluirlo en las mías. Nunca habría de usar la firmeza con usted Rosamontes, sabe que la aprecio y que…
¿Me qué?
¿Mequé?
Si, me a… ¿que?
La a-precio.
Ah…
¿Pensó que había dicho otra cosa?
No, escuché mal.

Fernández cántese una que usted canta tan bonito y yo escucho tan bien. Estuve practicando la escucha musical con unos discos de “el ojos celestes”. Puse unos al wincofón y bailé por el lugar a lunares con mi pollera a rayas, los dedos tecleando y la música toda lisita preciosa. Bailo como un violonchelo para que usted cante como un bailarín. Vamos animesé.
Aaah si… así…
Cán-te mi ruiseño or,
pártame el corazó ón,
ya-llé ga la prima vera
y con tígo el do lór.
Taco puntita taco
Y pongo el ta lón
Hombro manito frén te
Balilando a tu son.
Taco puntita taco
Y giro el,`^
¿Fernández? ¿Fernández? ¿Por qué se detuvo? ¿Por qué se detuvo Fernández si la estábamos pasando de jolgorio? Oh, se siente mal… pobrecito.
le trái go
ahora mís mo
un vasito deá gua
oun té
Disculpe se me pegó la coplita pero ¿Qué prefiere? Yo ya le alcanzo de una corridita a la cocina usted sientesé y no se preocupé. ¡Ouh!
Ya volví ya volví. Acá, tómese el tecito. ¿Qué le duele? Dígame. ¿El flex? Ummm, creo que… tengo un… medicamento para eso… especial para… dolores agudos de… flex si… Sino al hospital y le ponemos la pichocata y acá no pasó nada y el flex como nuevo y todos felices. O casi. Buen, le voy a buscar un terroncito mas de azúcar, no se me mueva ¿estamos de acuerdo?
¿Que voy a hacer, que voy a hacer? Lo tengo allí, Fernández, enfermito en mi sillón mullidito, justo en el mullidito, que le queda casi tam bien como el charol, Frank Sinatra o ese rastrillo que qué se yo. Y yo acá, sin saber qué zoquetes es el flex, y no lo puedo dejar ir así enfermo, lo perdería para siempre y después de andar transparentándolo ¿ni siquiera curarlo? no, es demasiado, y a la vez está tan bonito que no puedo pensar no puedo pensar. ¡Estóp! Ya basta Rosamontes, usted es una mujer coherente y puede manejar esta situación tan delicada y a la vez amarlo perdidamente ¿o no? si, y le voy a llevar esta pastillita celeste y que sea lo que dios quiera.
Tome buenhombre, Flexodrómm…il, Flexodromil trescientos. ¿Mil trescientos no será mucho buenamujer? Nono, trescientos, el mil es parte del nombre… que bochorno, ¡nada! Tomeselá.
Nonononuuuu, no se vaya, que se tome la pastillita Fernandez que le va a hacer bien.
No, no me agradezca, es lo mínimo que puedo hacer por úd, que es tan amable y tan así.


¿Será pues mortal una falla en el flex?
Si le salvo la vida quizás se enamore de mi.
Y sino siempre tendremos Estocolmo…
síndrome de los síndromes.

jueves, 16 de noviembre de 2006

los canguros feliz

van a volar canguros por todo el cielo.
no vamos a saber que hacer.
van a venir desde australia a volar buenos aires.
la mayoría de nosotros
no vamos a saber que hacer.
algunos intentarán cazarlos
pero no lo conseguirán
otros sacaremos fotos
con nuestras nuevas camaritas digitales
y pensaremos quizas en hacer películas.
(sacaremos al cielo parcialmente cangurado y oh sorpresa al revelarlas. ¡la foto será uno mismo lleno de corazones!)
otros seguirán su vida e irán a la oficina
de traje y canguro.
por otro lado
1 o 2 personas se van a dar cuenta de todo
van a decir, ¡oh! ¡hay canguros alados!
la gente se está queriendo.
¡y se besarán de alegría!


(para arieli, que hace crecer alas en canguros, aunque a veces entirstezca a algún pequeño niño africano. y para moni, ¡que te animes a aflojarte la corbata y mires para el cielito mujer!)


limitless undying love which shines around me like a million suns it calls me on and on across the universe

jueves, 9 de noviembre de 2006

lo borré

"viajes: como desaparecer completamente parte primera"
6 comentarios -

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Arielle dijo...
Cómo pasó todo esto? fición, ficción, le ruego a la ficción que se haga cargo de todo esto. Me alivio, sabemoso (o creemos fervientemente, que es igual) que la poesía es como cuando fotografiamos lágrimas sí? Fotografiamos lágrimas para verlas ajenas y bonitas, siempre bonitas agustina bonita.
9:51 AM

jaqueca comunal dijo...
hay algo con las lágrimas....... los puntos........ son lágrimas
5:17 PM

jaqueca comunal dijo...
deben ser los guiones------habré querido------ decir los guiones
5:19 PM

MoNi dijo...
dos deseos: que sea pura ficcion de colectivos: que los guiones no sean lágrimas. un chascarrillo que me hace ser más yo: "Hermoso. Lascivo. ---- --- Pacifico, cruel. --------------- Turbio". No quedan dudas de que ese párrafo fue para la bola beige. Ninguna.
7:53 PM

quelindalluvia dijo...
jaaaa moni!!! jaaa! que risasss!no puede ser mas para yakko eh??ay, este post del colectivo es una bosta! lo borro?
7:36 PM

MoNi dijo...
No, no lo borres. Hay un voto a que no. Además, hay parte de la pelusa expresada.. y no se lo merece.Definitivamente eras una de mis Agustinas también. Y por último, recordá que el concepto a explotar es el de "objetos que se agachan". Te dejo como tarea pensar en eso.
8:06 PM

martes, 24 de octubre de 2006

Imaginé árboles gigantes y el espacio alterado

Imaginé árboles gigantes y el espacio alterado. Ramilletes de agujas de pino del tamaño de una silla, y un espacio lleno de botones que lo sujetan y lo hunden por zonas, como el tapizado verde de tu viejo sillón. Todo componiéndose en una suerte de collage que a nadie llama la atención. Estamos acostumbrados aparentemente a vivir de esta forma; y estamos acostumbrados a tantas cosas. Costumbre es la clave y la ruina. Simplemente no podés vivir sin ella.
Aquí es donde entrás vos y donde entro yo.
Cómo sobrevivir a este devenir fraccionado sin acostumbrarse, pensás. Y por devenir te referís simplemente a cómo pasa el tiempo, y por relación matemática lógica lo que querés decir finalmente es espacio. Es la fragmentación en botones de luz de todo lo que ves con tus ojos, de esta superficie que llamás realidad, aunque te pese usar esa palabra, lo que te vuelve loco. Es el momento en que decidís terminar con todo este escándalo de cuerinas y pino y volver a la normalidad.
Para ser mas concretos acá es donde entro yo. Que te sugiero que mejor tirar de nuevo y cambiar hacia adelante, ya que vamos a hacer todo el esfuerzo ¿no?. Me imagino volver a la realidad chata, a ver todo como lo veía antes, así tan en tres dimensiones que, predecibles hasta el cansancio, van para arriba, para abajo, para el fondo. Perspectivas y cosas que no se alteran como el lienzo. Aires y cielos vacíos de ramas inmensas, nada hay que te pinche al caminar. Todo es tan correcto que te puede atropellar un camión y así morir. El horror. Ya me imagino volver al hastío de lo que llamás normalidad.
¿Y qué si de repente salen pequeñas flores de jazmín en lugar de oxígeno? Mejor, ¿y qué si descubrimos que podemos respirar jazmines y no morimos? Agua y jazmines, H2J o algo así. Y qué si intentando salir de esta pesadilla punzante y botonante nuestros ojos comienzan a ver todo como un óleo hermoso de Van Gogh. Tan solo pensá en que estos pinches verdeseco sean reemplazados por bocados de jugoso melón que podés ir mordiendo cuando se te antoja ser un poco más feliz. Y que el espacio sea blando como la plastilina azul y puedas malearlo a tu placer, o al mío. Podrías estirar el cielo de un país, o hasta de una isla para sentir otro calor. Quizás si seguimos por este camino puedas tranquilamente alargar por ejemplo un pedacito de cielo cubano, un ratito, para descansar bajo sus estrellas y su hermoso olor. ¿No es suficiente toda esta utopía para que quieras seguir conmigo este loco plan? de cambiar todo esto que atañe a los sentidos, que no somos piedras porque esta realidad, aunque me pese a mi también usar esta palabra, depende de nosotros. Que sea, por favor, sin perder la cabeza pensando en las bases de nuestra incidencia directa, nuestro ser incidente e incidido y su alrededor, la metafísica y los orígenes. Lamento evadir un hilo de razón tan interesante, pero es sumamente complicado y propongo la acción amigo querido. No se achicharre por este contexto cortante y desparejo, del presente. Ni por los intentos fallidos que nos sabemos de oído, del pasado. Es que todavía hay gente en la que se puede confiar.
Sin ir más lejos un maestro, que lo es por no intentar serlo (la humildad, otro tema del que nos gusta tanto hablar querido amigo), me regaló leer esto, de un tal señor Brecht, que según él “parece que algo entendía”. Escuchá.

I (uno)
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. Es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara, estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

II (dos)

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III (tres)

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.



Decime ahora si no te es difícil quedarte sentado en esa hiriente hoja de pino gigante observando como se sueltan los botones tensos y siguen dejando destrucción; en mi, en ellos, y en los que ya nacen preparados para bajar los brazos y dejarse romper.
No, no entristezcas, no. Levantate. Vení, preparate, tomá eso fuerte en tus manos… vamos hacia allá.

lunes, 2 de octubre de 2006

La vie foncée du Chio et Polain

Polo:
(encendiéndose un cigarrillo)
Gracias bonita.
(le devuelve el encendedor a Chio)
Ahora soy yo el que va a explicar. ¿Sabes lo que pasa? Me revuelven las mujeres que se entregan así de fácil. Me da pena que lo hagan, pena, vergüenza. No mía, de ella. Ella me quiso besar muchas veces hasta que yo accedí porque estaba ya pasado de copas para ser sincero. Creo que ella piensa que me ama. Dime si eso no es triste. Debe creer que yo soy algo más. Yo no lo se, solo se que no la quiero. No la quiero cerca de mí, me divertía antes. Ahora ya no, solo la quiero lejos. La besé para ver si así se terminaba el asunto.

Chio:
Ahora ella debe querer volver el tiempo atrás. Ahora se debe haber dado cuenta que a ti no te gustaba lo que ella pensaba. No seas necio, sabes que das la imagen del hombre de la noche. Tus playeras hip y tus camperas de cuero. Tus camisas y tus botas. Tu seguridad hombre. Ella debió pensar que tú querías niñas divertidas. Ella es una niña. Y ahora debe querer volver el tiempo atrás. Porque hizo todo para impresionarte. Jugó a la fiesta frente a ti, bebió alcohol y consumió drogas cabrón. Besó chicas y besó chicos. Todo para ti. Tú te reías, ¿Cómo podía ella imaginar que a ti te daba asco?

Polo:
Detesto el asco.

Chio:
Yo la conozco Polain. Ahora debe estar revolcándose en su inocencia perdida. Debe estar intentando construir un capullo hermético a su alrededor para volver a generar una capa blanda y rosada de vida dulce.

Polo:
Ella no era el asunto que nos interesaba.

Chio:
Lo lamento Polain, ahora lo es.

Het donkere leven van Chio en Polain

Chio (VO):
Y si pudiera cambiarle el nombre a todo esto lo haría, porque me recuerda a…
Claro, en definitiva siempre todo se trata de él.


Chio: - Me resulta desagradable el cigarrillo por las mañanas. Y la anciana del departamento de junto comienza siempre a fumar a las 8 AM. Yo me despierto asqueada y ya no me puedo volver a dormir. El horrendo desvelo.
Un día planeé matarla. Pero luego dilucidé la posibilidad de que ella muera pronto y por fin dormí tranquila. Que asco, ya no me despiertan sus cigarrillos, sin embargo el insomnio me mata por las noches y fumo sin parar.

Polo: - Óyeme Chio bonita, mañana te invito a la trasnoche del cine de las Barracas. ¿Recuerdas? Siempre te quedabas dormida durante la proyección.

Chio (sonriendo ajena): Claro, hace mucho quería pedirte que me lleves contigo.

Polo: Te llevo pequeña.

Chio: Me haces sentir tan mal.

lunes, 25 de septiembre de 2006

The dark life of Chio and Polain

(...)

Polo: - Y dime, entonces ¿él te amaba?

Chio: - No tengo idea qué es el amor.
Sí se en cambio qué es la conveniencia y el hambre de poder. Sé cómo es la envidia, la envidia áspera. A su vez entiendo muy bien de qué la va el complejo de inferioridad. Soy peor que todos ellos, soy mejor que todos ellos. Vivir comparando, vivir sin realmente detenerse en un segundo pleno. Cada fracción de tiempo es una posta de la carrera, es un escalón que hay que subir, el elemento necesario para llevar adelante la tarea correcta. Esa y no otra. Imposible equivocarse, cada error es una oportunidad que se deja pasar y que ya no vuelve. Cada oportunidad se da una sola vez, solo una, única e irrepetible. Esta vida es como el juego serpientes y escaleras. Es casi imposible frenar. Es siempre encontrarse pensando involuntariamente en los próximos 5 movimientos a hacer, las próximas frases a decir, las siguientes posiciones del cuerpo a tomar, la cara que viene, y el tono que se utilizará para hablar. Todo con un objetivo, a veces más concreto y a veces menos. Cuando menos, siempre está en claro como base que lo que buscamos es beneficiarnos. De lo que sea. Haz el bien mirando siempre a quien. Hoy por mi mañana por mi. Los “mi”, sin embargo, se disfrazan meticulosamente de “ti”. Así el prójimo se queda contento.
Quiero que ellos sean mis amigos. Ese es el grupo en el que tengo que estar. Estoy haciendo todo lo necesario para conseguirlo. Me muevo, sigilosamente, me muevo, nunca estoy en reposo. Siempre alerta, siempre recuerdo, nunca nunca olvido. Doy mucho perdón, pero jamás se olvida. Lo que te hacen los demás, los errores que cometen para con tu persona jamás deben olvidarse. Conviene a veces es cierto, seguir en buenos términos con personas convenientes. Se les perdona, se les trata bien, se sigue generando crédito a futuro en ellos. Pero nunca se olvidan los errores ajenos.
Pero eso si, hay un nunca se olvida más importante. Si alguien genera un obstáculo insuperable que no me deja llegar a mi objetivo de manera definitiva. En el caso hipotético de que una persona no ceda a mis planes ocultos, fuertes y sutiles, y no satisfecha, se aleje de mi antes que yo me aleje… en caso de que esto llegara a suceder, esa persona no saldrá de mi vista en toda su vida. La acecharé eternamente. Sabré de su vida, de sus amores, de su sexo, de sus actos y palabras. Sabré como se encuentra, en donde y con quién. Nunca más sabrá de mi, ¿será porque no le interesa averiguar? Quizás… pero es porque yo no lo deseo. Si no le interesaba, entonces peor será mi rencor hacia su existencia y más lo acecharé hasta que me sienta. Que me sienta como una horrible presencia ominosa que oscurece sus días, los hace asfixiantes y desconcertantes. Sin verme, nunca más podrás vivir en paz.
Así es que piénsalo dos veces antes de rechazarme.
Quiero tener la belleza. Quiero ser la más bella en todo lugar. Espacio que entro, espacio en que deseo que todas las miradas libidinosas se dirijan solo a mi. Las envidiosas y las admirantes también. Todas, todas. Como sucede que el mundo está en tiempos desquiciados, donde la gente cada vez entiende menos de todo, donde los cerebros están perdidos en las obviedades más adormecedoras que se pueden generar desde una máquina perversa. Como sucede que estamos en estos tiempos nefastos, consecuentemente sucede que en la realidad esto no suele cumplirse. Las miradas no se dirijen a mi, la mayoría (medida boba y burocrática) no cree que yo soy la más bella de todos los presentes, ni de espectros más amplios tampoco. Quizás voltean una o dos personas, presumo que admirando mi belleza, pero que ni siquiera están cerca de ser las que me interesaban. Esas personas que realmente quiero que me miren y se den cuenta que soy mucho más bella que ellos mismos y que sus acompañantes. Y que me deseen. Ser la más bella y que me deseen.
Que se conformen al menos con llegar a ser mis amigos, o al menos con hablarme. Algo, que necesiten un mínimo contacto con mi ser pleno de belleza y buen gusto estético.

Polo: - Oh Chio, suficiente. Sabes bien que tu y yo somos lo mismo.

(...)