Hoy: Chota y Garcha impiden que Tulipita se exprese
Con la actuación estelar de ¡¡¡la señora Amalia Vázquez!!!
Y 1 (uno) invitado sorpresa…
Empieza el viaje, ajústense los cinturones, ¡vamos a adelgazar! Bienvenidos.
((Melodía separador)(:)(p arará pa pa parará, rararai ta ta tlán; p arará pa pa parará, rararai ta ta tláááán))
Chota: Hola Garcha
Garcha: Hola Chota ¿Cómo estamos hoy?
Chota: Muy bien, espectacularente mi querido Garcha. Parece que tenemos un programón el día de hoy.
Garcha:Si, tenemos entradas con descuento para ir al cine, y después una birra o algo.
Chota: Buenísimo, ¡me muero por empezar!
Garcha:Vamos entonces directamente con nuestro invitado del día de hoy el señor Tulipita.
Chota:¡Pido aplausos!
Tulipita: Hola hola, buenas noches.
Chota: ¿Como estás querido?
Tulipita:Y acá ando, medio garrón…
Garcha:Ah ah ah
Chota: Ah ahhh
Tulipita:Si, parece que me vence el contrato y no me lo renuevan y no tengo donde ir a parar…
Chota: Bueno bueno mis queridos, pasamos a parte de los juegos. Muchas gracias Tulipita, en un rato estaremos con vos de nuevo.
Garcha:¿Tenemos un llamadito Chota?
Chota: Sin diuda mi querido Garcha, ¿hola, quien habla ahí?
Tulipita: Che, siento medio que estoy un toque solo, mi familia no me da ni una mano, ustedes que son mis amigos por ahí, no se…
Chota:¿Quiénsabemiquerido?perovas a tener que esperar un ratito a que llegue la sección donde hablamos con vos. Unos minutitos.
Tulipita: Bueno, bueno…
Chota: En el próximo bloque, ¡no se lo pierdan! pero ahora…¿Cómo es tu nombre querido televidente?
Amalia Vázquez: Amalia, Amalia Vázquez.
Garcha:¡Ah como la reconocidísima estrella de comedias rancheras!
Chota: Ay es verdad.
Amalia Vázquez: Si, si.
Garcha:Decime, ¿Cómo se siente tener Su nombre?
Amalia Vázquez:¡Soy yo! Soy yo, la original, y llamo para concursar. Quiero hacer una vida más normal, como la gente normal, ¿Qué se yo? ¿Por que no puede una llamar a un programa de te vé para intentar ganarse… ¿Qué es lo que sortean?
Chota: Mi querida Amalita, que emoción, hoy sorteamos una máquina de escribir Olivetto, que viene con sistema de paréntesis de última tecnología.
Amalia Vázquez: ¡Buenísimo, me quiero ganar una Olivetto!
Riverito (el que dice lo del oooochooooooo): Máquinas de escribir Olivetto, ¡tecnología de punta en su hogar! Y no se confunda Olivetto, la que tiene una O al final. Oooolivettooooo.
Garcha: Diva, estrella de la ranchera señora Amalia Vázquez. Tengo que hacerle una pregunta, si sabe contestarla se lleva la inestimable escríbelotodo. Acá va, … prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (como haciendo un repique de tambor) …
Amalia Vázquez: Ay vamos, ¡vamos! Que me muero de intriga y ansiedad, mezcladas con un poco de nerviosismo adrenalínico…
Tulipita: Si, yo se como se siente eso. Si me permite decirle señora Amalia, p¿uedo llamarla Amalit?a, lo que quiero decir Amalita es que sus películas a mi me han cautivado desde mi más tierna
Chota: Disculpá que te interrumpa amigo Tulipita, pero es que estamos como en el medio de algo acá. Un bloquecito y estamos con vos.
Tulipita: No solamente
Garcha: Gracias camarada. Disculpe el interbrupto compañera de aventuras señora Vázquez le formulo la pregunta…
Amalia Vázquez: Formúleme por dios, formúleme de una vez ¡no doy más de la fatiga pneuro ansiosa!
Garcha: ¿Cuál es el nombre de la famosa actriz de comedias rancheras que protagonizó éxitos como Asesinato en el senado de la pasión y Risas en el rancho grande?
Amalia Vázquez: ¡Ay! ¡Amalia Vázquez, es la señora Amalia Vázquez!
Chota:¡Muy bien Amalita, mil puntos, diez más, felicitado con caritas sonrientes!
Amalia Vázquez: Qué alegría.
Tulipita: Nada, vengo para acá a ver si me contagio un poco de esa alegría, ando un poco para abajo sino y
Chota: Amalita no cortes, quedate en línea y producción te dice como encontrarte con tu nueva…
Riverito: Oooolivettoooo, la mooooderna, la ooooriginal, la que noooo tiene eñe, la que termina con oooo.
Amalia Vázquez: Ay, gracias Chota, gracias Garcha. ¡Saludos!
Garcha: Chau chau, divina.
((Melodía separador)(:)(p arará pa pa parará, rararai ta ta tlán; p arará pa pa parará, rararai ta ta tláááán))
Chota: Bueno, después de este momento de altas emociones con gran presencia de la algarabía, nos despedimos por hoy lamentablemente Garcha…
Garcha: Si, Chota, se nos acabó lamentablemente, ese, aquel, el que es tirano en la televisión asi como en la vida.
Chota: Es la men ta ble, pero ya nos quedamos sin tieeeempo.
Tulipita: Yo me quedé que les quería decir, resumo, un segundito, algo muy importante.
Garcha: Ay, Tulipita, una pena, el próximo programa, no cortes, ahora te quedás con producción que arregle cuando te podemos hacer un tiempito, medio bloquecito, algo…
Tulipita: ¿Qué no corte qué?
Chota: Ay, nada, dejá que tenemos solamente 5 minutitos para hacer el cierre del programa.
Garcha: La próxima nos contás querido, vení, vení acá al costadito que hay unos canapés… producción, denle el Paddle Watch de regalo, ahí está querido, te llevás un…
Riverito: Paddle Watch.
Garcha:De regalo. Chota… decíamos que la men ta ble mente el programa de hoy ha llegado a su fin…
Chota: Así es Garcha, no sin agradecer la presencia de todos ustedes, pero lamentablemente esto es todo por el dia de…
Coda
5 minutos más tarde
Tipo de producción: Mirá macho, en la última no dijiste ninguna o, por esa te pago frase regular.
Riverito: Pero no tiene ninguna o la marca.
Tipo de producción: Bueno, yo no le puse el nombre, que se yo.
Riverito: No, claro, YO le puse el nombre.
Tipo de producción:¿Qué se yo quien le puso el nombre?
Riverito: Ah, no, y YO sí se quién le puso el nombre.
Tipo de producción:¿Qué te pasa flaco? ¿Qué querés? ¿Qué averigue quién se lo puso? Mirá que averiguo…
Riverito:Y dale, averiguá, hacé lo que quieras, a mi no se me van a caer las medias…
Tipo de producción: Bueno, listo, ya vas a ver. podrías haber dicho Woch igual.
lunes, 24 de marzo de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
El espejo
Día 52:
Jack Malloy:
Francastel decía que hay que darse cuenta de que la perspectiva es una construcción intelectual y social, no un descubrimiento. El descubrimiento de algo representativo de una realidad sustancial, no. El espacio plástico del Renacimiento no es la mejor transposición posible del “Espacio”, sino una expresión particularmente feliz de la figura del mundo para una época y para un grupo de hombres dados.
Lito:
Pero si yo hago un dibujo con perspectiva, lo miro y es igual que el espacio. No puedo entender que otra forma puede haber de representarlo si mi fin es plasmar todo esto que me roza, que me contiene. ¿Entendés? ¡Es igual que una foto! Si yo calco una foto me sale un dibujo con perspectiva, y la cámara capta lo que la luz le tira, capta lo mismo que mi ojo. No puede ser de otra manera.
Jack Malloy:
Si, no se. Quizás no podemos entenderlo porque vivimos en esta época.
Lito:
No, no podemos entenderlo porque no somos aliens con otro sistema perceptivo. Hasta por ahí sin ojos.
Jack Malloy:
Y pero ¿que me decís de los frescos románicos? ¿Por qué dibujaban así? Dicen que los hacían desde la mirada divina.
Lito:
Cualquiera, no puede ser. Pasame el pico y la pala.
Jack Malloy:
¿Dónde están?
Lito:
Pensé que los tenías vos.
Jack Malloy:
¿¡DONDE ESTÁN!?
Lito:
Tranquilo, por ahí no los vemos, prendé otra vela.
Jack Malloy:
No están. Se cayeron al pozo del fondo.
Lito:
¿Cómo pudo pasar eso? ¿Y ahora como salimos de acá?
Jack Malloy:
¿Y si intentamos bajar por el pozo? ¿hasta donde llegará? A ver, tirá una moneda.
Lito saca una moneda de su bolsillo, va hasta el pozo y la tira. Esperan.
Jack Malloy:
No suena nada, es infinito. Tirá otra.
Lito tira otra moneda en el pozo.
Jack Malloy:
Sigue sin sonar. Es infinito.
Lito:
Vamos a tener que seguir cavando con las manos.
Jack Malloy:
Imposible.
Lito:
Tenemos que salir de acá, ya casi no nos queda comida.
Jack Malloy:
Vamos a morir acá adentro.
Lito:
No, vamos a romper esa pared con las manos, es cuestión de paciencia y de dejarnos las uñas largas.
Jack Malloy:
Bueno, dale.
Van a la salida obstruida de la cueva y siguen con la excavación en el hueco de la pared.
Lito:
Che, y ¿quién es este tipo Francastel?
Jack Malloy:
Francastel decía que hay que darse cuenta de que la perspectiva es una construcción intelectual y social, no un descubrimiento. El descubrimiento de algo representativo de una realidad sustancial, no. El espacio plástico del Renacimiento no es la mejor transposición posible del “Espacio”, sino una expresión particularmente feliz de la figura del mundo para una época y para un grupo de hombres dados.
Lito:
Pero si yo hago un dibujo con perspectiva, lo miro y es igual que el espacio. No puedo entender que otra forma puede haber de representarlo si mi fin es plasmar todo esto que me roza, que me contiene. ¿Entendés? ¡Es igual que una foto! Si yo calco una foto me sale un dibujo con perspectiva, y la cámara capta lo que la luz le tira, capta lo mismo que mi ojo. No puede ser de otra manera.
Jack Malloy:
Si, no se. Quizás no podemos entenderlo porque vivimos en esta época.
Lito:
No, no podemos entenderlo porque no somos aliens con otro sistema perceptivo. Hasta por ahí sin ojos.
Jack Malloy:
Y pero ¿que me decís de los frescos románicos? ¿Por qué dibujaban así? Dicen que los hacían desde la mirada divina.
Lito:
Cualquiera, no puede ser. Pasame el pico y la pala.
Jack Malloy:
¿Dónde están?
Lito:
Pensé que los tenías vos.
Jack Malloy:
¿¡DONDE ESTÁN!?
Lito:
Tranquilo, por ahí no los vemos, prendé otra vela.
Jack Malloy:
No están. Se cayeron al pozo del fondo.
Lito:
¿Cómo pudo pasar eso? ¿Y ahora como salimos de acá?
Jack Malloy:
¿Y si intentamos bajar por el pozo? ¿hasta donde llegará? A ver, tirá una moneda.
Lito saca una moneda de su bolsillo, va hasta el pozo y la tira. Esperan.
Jack Malloy:
No suena nada, es infinito. Tirá otra.
Lito tira otra moneda en el pozo.
Jack Malloy:
Sigue sin sonar. Es infinito.
Lito:
Vamos a tener que seguir cavando con las manos.
Jack Malloy:
Imposible.
Lito:
Tenemos que salir de acá, ya casi no nos queda comida.
Jack Malloy:
Vamos a morir acá adentro.
Lito:
No, vamos a romper esa pared con las manos, es cuestión de paciencia y de dejarnos las uñas largas.
Jack Malloy:
Bueno, dale.
Van a la salida obstruida de la cueva y siguen con la excavación en el hueco de la pared.
Lito:
Che, y ¿quién es este tipo Francastel?
sábado, 5 de enero de 2008
metamorfosis leve
Primero está el niño, después el señor y al lado el gallo. Como en un cuadro, lloran en el viejo cementerio la misma tumba honda.
El señor dice: ¿por qué? El niño dice: No puedo hablar de eso, mamá no me deja. El gallo dice: Cooo.
Parados como los árboles velan en el silencio. No temen su propia muerte ni usan lágrimas, nada de eso. No demoran, no disfrutan.
El gallo y el niño miran en el silencio. El señor se sienta sobre la tierra seca y dice: ¿por qué?
El niño terrible le da la espalda y camina en pequeños círculos con las manos tomadas por detrás. El gallo baja la cabeza abruptamente. El señor, sin más salida, termina por usar lágrimas.
El pájaro intenta clavar ambos ojos en la tierra triste más no puede. El pequeño lo mira fijo al ojo más grande, y sin intentarlo es más triste que la tierra. El hombre ya se tumba espalda al suelo con cierta paz, las gotas ruedan por sus sienes y mojan su pelo en el silencio.
No te apures pintor, la noche va a estar ahí cuando vuelvas con tus pinceles y tu tela. Querés pintar un señor y un niño junto a ese gallo enlutado; y por eso van a estar cuando vuelvas, no te apures.
El señor dice: ¿por qué? El niño dice: No puedo hablar de eso, mamá no me deja. El gallo dice: Cooo.
Parados como los árboles velan en el silencio. No temen su propia muerte ni usan lágrimas, nada de eso. No demoran, no disfrutan.
El gallo y el niño miran en el silencio. El señor se sienta sobre la tierra seca y dice: ¿por qué?
El niño terrible le da la espalda y camina en pequeños círculos con las manos tomadas por detrás. El gallo baja la cabeza abruptamente. El señor, sin más salida, termina por usar lágrimas.
El pájaro intenta clavar ambos ojos en la tierra triste más no puede. El pequeño lo mira fijo al ojo más grande, y sin intentarlo es más triste que la tierra. El hombre ya se tumba espalda al suelo con cierta paz, las gotas ruedan por sus sienes y mojan su pelo en el silencio.
No te apures pintor, la noche va a estar ahí cuando vuelvas con tus pinceles y tu tela. Querés pintar un señor y un niño junto a ese gallo enlutado; y por eso van a estar cuando vuelvas, no te apures.
viernes, 28 de diciembre de 2007
hoy como ayer ¡la plaga sobre sus inmundos castillos!
1) Esta obra literaria fue escrita por mi misma en otras épocas. Data exactamente del 26 de julio de 2006.
Pero como el total de mi obra artística y científica, cuenta con un nivel tal de actualidad que sigue rigiendo aún para nuestros tiempos.
Parece que el 2006 fue un buen año donde yo (y por extensión toda la humanidad) había entendido unas cosas, que más después pecando de mala memoria (el pecado de la mala memoria) olvidé.
Esta obra entonces pasa a cumplir una función específica, a nivel personal anque social:
La función de recordarnos que no tenemos que ir nunca más a la peluquería.
Espero les sea más útil que a mi, que evidentemente me enzaño en hacer cualquier cosa.
Vean en mi dolor, la consecuencia. El castigo, y me cito a mi misma en mi inolvidable y profunda obra ensayística sobre las teorías de Foucault:
"Aquí la alegoría de éste film: vivir realmente en un internado es la fantasía, porque la realidad dice otra cosa. Aceptamos la protección contra los lobos que están afuera sin preguntarnos quién nos puso en este bosque. Porque para esta libertad, para esta oferta floreciente de información al alcance de nuestras manos, tuvo que estar lo anterior y lo anterior. La fuerza explícita el poder despótico y visible, luego quien tenía el saber tenía el poder y ejercía la disciplina amenazante (porque ya conocíamos la fuerza), y ahora sí, la libertad porque ya conocimos la fuerza, ya entendimos que mejor mantener la disciplina. Lo entendimos en el alma, que ya fue encerrada. Liberar de nuevo los cuerpos, dejarlos decidir, el libre albedrío, con la seguridad, ahora si, de que las elecciones no van a poner en peligro la fuerza del poder."
Creo que está claro, el mensaje principal sería ¿quién dijo que las peluquerías están bien?. Liberémosnos de lo que nos conviene como ente humanidad, el capitalismo, las peluquerías, los peluqueros, cualquier forma de dominación, etc.
En el futuro probablemente esto de las peluquerías desaparezca, pero nadie se va a olvidar de la experiencia castrante que hemos sufrido. ¡Nadie!
O por lo menos yo no...
O por lo menos ese es mi plan...
2) A quien no le gusten las palabrotas no lea lo siguiente, porque tiene unas. Estaba muy enojada. Todavía estoy. El último párrafo me avergonzaría si no supiera certeramente que se trata de una obra de arte. (RATED P "porquería" por la Real Academy).
3) He aquí la obra per se, que en su momento supe titular con alto ingenio:
Pero como el total de mi obra artística y científica, cuenta con un nivel tal de actualidad que sigue rigiendo aún para nuestros tiempos.
Parece que el 2006 fue un buen año donde yo (y por extensión toda la humanidad) había entendido unas cosas, que más después pecando de mala memoria (el pecado de la mala memoria) olvidé.
Esta obra entonces pasa a cumplir una función específica, a nivel personal anque social:
La función de recordarnos que no tenemos que ir nunca más a la peluquería.
Espero les sea más útil que a mi, que evidentemente me enzaño en hacer cualquier cosa.
Vean en mi dolor, la consecuencia. El castigo, y me cito a mi misma en mi inolvidable y profunda obra ensayística sobre las teorías de Foucault:
"Aquí la alegoría de éste film: vivir realmente en un internado es la fantasía, porque la realidad dice otra cosa. Aceptamos la protección contra los lobos que están afuera sin preguntarnos quién nos puso en este bosque. Porque para esta libertad, para esta oferta floreciente de información al alcance de nuestras manos, tuvo que estar lo anterior y lo anterior. La fuerza explícita el poder despótico y visible, luego quien tenía el saber tenía el poder y ejercía la disciplina amenazante (porque ya conocíamos la fuerza), y ahora sí, la libertad porque ya conocimos la fuerza, ya entendimos que mejor mantener la disciplina. Lo entendimos en el alma, que ya fue encerrada. Liberar de nuevo los cuerpos, dejarlos decidir, el libre albedrío, con la seguridad, ahora si, de que las elecciones no van a poner en peligro la fuerza del poder."
Creo que está claro, el mensaje principal sería ¿quién dijo que las peluquerías están bien?. Liberémosnos de lo que nos conviene como ente humanidad, el capitalismo, las peluquerías, los peluqueros, cualquier forma de dominación, etc.
En el futuro probablemente esto de las peluquerías desaparezca, pero nadie se va a olvidar de la experiencia castrante que hemos sufrido. ¡Nadie!
O por lo menos yo no...
O por lo menos ese es mi plan...
2) A quien no le gusten las palabrotas no lea lo siguiente, porque tiene unas. Estaba muy enojada. Todavía estoy. El último párrafo me avergonzaría si no supiera certeramente que se trata de una obra de arte. (RATED P "porquería" por la Real Academy).
3) He aquí la obra per se, que en su momento supe titular con alto ingenio:
¡¡¡#%&(!*#!!!
Lo acompaño con esta obra de arte digital que yo mimsa llevé a cabo con el Corel Draw Professional 6.0 pro mediante la ténica del collage mixto que termina de graficar y cerrar la idea.Si lo que yo quería era una buena excusa para usar mi motosierra, acá tengo una. Es tan buena que deja de ser excusa y pasa a ser razón fundamental. Estas personas me están pidiendo a gritos que las mate sin piedad a fuerza de run run! y traaaaaaaaa!.
Es que claro, claro claro claro, tontísima de mi, como puedo confiar en esas personas con mechas rubias, cortes modernos, crestas, mechas violetas, melenas “caoba rojizo”, mechones más largos, mechones mas cortos, mezclas poco sutiles entre rulos y lacio, mechas de todos los colores del arcoiris. ¿Qué pueden hacer de bueno ellos con mi cabello si se hacen esas mierdas en los de su propiedad? Es como cuando vas al dentista y tiene todos los dientes hechos asco.
¡¡¡Malditos peluqueros!!! ¡¿Es que nunca van a entender?! Si te digo que no me cortes el pelo corto, simplemente, NO ME CORTES EL PELO CORTO HIJO DE TU PUTA PUTA RECONTRA PUTA MADRE. ¿Por que insisten en cortes “con onda”, nucas hacia adentro, entresacados contraproducentes de volumen, rebajados a navaja rasposa? ¿Por qué? Si lo único que quiero ¡es que me lo cortes como yo te digo! Si acá es largo y acá es corto entonces no es al revés, ni es todo largo ni es todo corto. De hecho, ni siquiera soy tan terminante. Hasta acepto que se tomen licencias poéticas a aquellos que se consideran escultores capilares, artistas. Pero es inútil lo mismo.
Sí, se que mi pelo es difícil. Con cada uno que voy lo tengo que comentar, lo comentan. Cuanto pelo que tenés, me dice, y yo, si muchísimo, te saco volumen me dice, y yo, y si… Y cuando me quiero dar cuenta ya es muy tarde, y ellos, sea mujer o sea hombre, son como mi kriptonita, debilitan mi poder de reacción; me muestran al final el corte terminado poniendo orgullosos otro espejo para que también vea la mierda que me hicieron atrás y yo simplemente me quiero morir por dentro mientras les digo (con la voz suave a punto de quebrarse), sí sí está bien, buenísimo (solo para que dejen de meter YA MISMO sus sucias navajas en mi cabeza y retirarme urgente a llorar por la calle. Después llegar a mi casa e intentar solucionarlo tijera del costurero en mano, AHHH ¡¡que frustración, mierda!!).
Al principio, los más atentos tienen la gentileza de preguntar que quiero, el resto simplemente empuña con alevosía la tijera más cercana con la intención de arremeter de buenas a primeras. Y yo ahí interrumpo su rapto de hijadeputez con un, lo que quiero es… y ahí le explico (suelo notar una vibración de impaciencia de su parte ante la expresión de mis preferencias e indicaciones).
¿Será de dios que me hacen todo lo contrario? Todas las veces les digo, no me lo cortes corto, porque ya lo tuve corto y NO LO QUIERO TENER MAS CORTO. Y todas las veces, claro, me lo dejan corto. Como si nada hubiera pasado, como si YO no hubiera dicho nada, como si NADIE hubiera dicho nada. Esto es como cavar el túnel para escapar de la cárcel y que cada vez que estás por llegar afuera vienen y te lo llenan de tierra de nuevo. Frus tra ción. ¿Sabés lo que voy a hacer con mi cabeza de varoncito?, me voy a poner un pene desmotable y voy a salir a violarlos a todos. A ustedes, peluqueros hijos de sus viejas reventadas, las mas putas de todas, y ya que estamos a sus viejas putas y a todos sus familiares también. ¿Me querían varoncito? ¡Ahí me tienen varoncito! ¡Conchudos! Los voy a matar a todos con mi motosierra que está SEDIENTA de pelotudos.
Run run run! TRRRRAAAAAAAAAAA! splashhsplash TRAAAAAAK K K K!
sábado, 1 de diciembre de 2007
rompa el vidrio
3. Alberto M.
Martineta, Alberto Martineta. ¿este dato no figura en el informe, no?
Yo siempre había querido ser bombero, desde pibe. Y bueno, se presentó la oportunidad, imagínese con mi edad, y neurocirujano, pocas son las chances que me quedan de cumplir ese sueño. En fin, digamos que usé algunos contactos para que sea una de las condiciones del negociado. Que usen el hospital, pero el Dr. Martineta tiene que obtener el papel de bombero. Del bombero heróico que salva las papas, del fuego.
Mi escuadrón y yo teníamos que mantenernos ocultos en el garage vecino y a la cuenta de tres, luego de escuchar el estallido, salir corriendo para hacer una entrada estratégica en el edificio. Y yo, bueno, de neurocirujano que soy, les hice poner a los muchachos los cascos de máxima protección.
Lo que yo no sabía para esa altura, porque lamentablemente no tengo la honorable profesión de bombero, es que esos cascos pesan 5 kilos cuando se asciende a más de 500 metros sobre el nivel del mar. Es una insoportable proporción de 1 kilo a 100 metros ¿entiende? Yo soy un simple neurocirujano, ¿entiende?
Como le decía, ingresamos con una coordinación impecable (se rumorea que la Primera Dama hizo un comentario muy positivo en ese momento del suceso). Entramos al hall, y a los 3 segundos de frenar, los muchachos empezaron a tambalear, cayendo como bolsas de papas ante mis ojos. Mi propio ejército rojo a mis pies, mirándome con desesperación desde las ventanitas acrílicas de sus casquecitos, pidiendo ayuda.
Casi no podían moverse, tuve que acudir a liberarlos uno a uno, señor, porque el mecanismo de enganche de esos cosos no es moco de pavo. Tiene una trabita casi precíntica, parece que te gritara en la cara que si te lo ponés no te lo sacás más. Porque el alma de bombero, se lleva desde la cuna hasta la tumba. Y yo solo estaba actuando de bombero, ahí está el quid de la cuestión. ¿a quien se le ocurre dejar hacer eso a alguien que no sabe? Pura negligencia. Yo soy un neurocirujano, no un “bom” “bero”, como diría el gran Bradbury.
Asi que volviendo a su pregunta, sí, creo que allí es donde puedo identificar la fuga de tiempo, el primero de los eventos que nos llevaron a llegar al segundo piso, centro matriz del evento, veinte minutos más tarde de lo estipulado.
(Te toca Ingrid, para mi que la próxima tuya se llama Mirta.)
Martineta, Alberto Martineta. ¿este dato no figura en el informe, no?
Yo siempre había querido ser bombero, desde pibe. Y bueno, se presentó la oportunidad, imagínese con mi edad, y neurocirujano, pocas son las chances que me quedan de cumplir ese sueño. En fin, digamos que usé algunos contactos para que sea una de las condiciones del negociado. Que usen el hospital, pero el Dr. Martineta tiene que obtener el papel de bombero. Del bombero heróico que salva las papas, del fuego.
Mi escuadrón y yo teníamos que mantenernos ocultos en el garage vecino y a la cuenta de tres, luego de escuchar el estallido, salir corriendo para hacer una entrada estratégica en el edificio. Y yo, bueno, de neurocirujano que soy, les hice poner a los muchachos los cascos de máxima protección.
Lo que yo no sabía para esa altura, porque lamentablemente no tengo la honorable profesión de bombero, es que esos cascos pesan 5 kilos cuando se asciende a más de 500 metros sobre el nivel del mar. Es una insoportable proporción de 1 kilo a 100 metros ¿entiende? Yo soy un simple neurocirujano, ¿entiende?
Como le decía, ingresamos con una coordinación impecable (se rumorea que la Primera Dama hizo un comentario muy positivo en ese momento del suceso). Entramos al hall, y a los 3 segundos de frenar, los muchachos empezaron a tambalear, cayendo como bolsas de papas ante mis ojos. Mi propio ejército rojo a mis pies, mirándome con desesperación desde las ventanitas acrílicas de sus casquecitos, pidiendo ayuda.
Casi no podían moverse, tuve que acudir a liberarlos uno a uno, señor, porque el mecanismo de enganche de esos cosos no es moco de pavo. Tiene una trabita casi precíntica, parece que te gritara en la cara que si te lo ponés no te lo sacás más. Porque el alma de bombero, se lleva desde la cuna hasta la tumba. Y yo solo estaba actuando de bombero, ahí está el quid de la cuestión. ¿a quien se le ocurre dejar hacer eso a alguien que no sabe? Pura negligencia. Yo soy un neurocirujano, no un “bom” “bero”, como diría el gran Bradbury.
Asi que volviendo a su pregunta, sí, creo que allí es donde puedo identificar la fuga de tiempo, el primero de los eventos que nos llevaron a llegar al segundo piso, centro matriz del evento, veinte minutos más tarde de lo estipulado.
(Te toca Ingrid, para mi que la próxima tuya se llama Mirta.)
lunes, 12 de noviembre de 2007
Ex - Voto
o
El intrigante caso del maldito cuadro por encargo
o
El suicidio de Dorothy Hale
Mándalo a borrar enseguida Perkins. Ni mi nombre ni el de la señora Hale quedarán inmortalizados en esta evocación infernal. No hay derecho, tanta crudeza. Que una mujer haya sufrido no quiere decir que no podamos recordarla por su parte luminosa. Su belleza, su natural fotogenia, el brillo marmóreo de sus mejillas, el resplandor en la superficie de sus alegres pupilas. ¡Hermosa Dorothy! No puedo entregarle esto a tu madre, no hay duda, ¿qué corazón es capaz de enfrentar a una madre con semejante el dolor? ¡Pérfida artista! Quiere atraparme con sus redes de indecencia, la falta de moral, y lo que se atreve a llamar arte. No lo voy a permitir, esto no es lo que pedí. No soporto el regodeo en la fatalidad, el morbo. No lo soporto, ¿acaso porque uno sufre todos tenemos que sufrir?
¿Qué la hizo saltar, Perkins? ¿Que oscuridad la invadía, y por qué su vestido favorito era el negro?
Esas no son preguntas que quiero hacerme, ya ha sucedido y nadie puede ayudarla. Las flores amarillas me dan nauseas, siempre me dieron nauseas. Sáquelo de acá Perkins, anote bien estas instrucciones: que borren mi nombre del cuadro, pónganle pintura encima. La referencia a la señora Hale también, ella no tiene por qué formar parte de este horror, ya tiene suficiente, no necesita saber que su hija, la más bella y exitosa, era infeliz, no necesita recordarlo. "pintado a petición de Clare Boothe Luce, para la madre de Dorothy", que desaparezca toda esa parte. Y por el amor de Dios, borren ese ángel de alguna manera que El Señor no asiste con celestiales enviados a los suicidas. Más sí los recibe con clarines si fueron tan talentosos y admirados como Dorothy.
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Mira como cae George, no puedo soportar la sola vista. Mira, mi amor, la sangre bajo su cuerpo, estallando. Voy a quemarlo, no es suficiente con borrar mi nombre, igual me siento sucia. Culpable de provocar esta atrocidad, este regodeo de dolor y tristeza. Yo tengo una imagen que mantener George, tengo que viajar, tengo muchas cosas en la cabeza, como para estar lidiando con estos pensamientos.
Mira querido, si no quieres que lo queme, entonces deshazte de esto para mañana por la mañana.
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Padre ¿qué significa esto? Si, ya veo que es una pintura. "En la ciudad de Nueva York el día 21 del mes Octubre de 1938, a las seis de la mañana, se suicidó la señora Dorothy Hale tirándose desde una ventana muy alta del edificio Hampshire House. En su recuerdo [....] éste retablo habiéndolo ejecutado Frida Kahlo.".
Éste cuadro me pone la piel de gallina, ¿haces el favor de sacarlo del salón comedor? No, no tengo nada contra el arte mexicano, es solo que me resulta demasiado mórbido, si quisiera estar recordando el sufrimiento de todas las mujeres de este mundo, o de todos los seres humanos, se me iría la vida en eso. Prefiero un paisaje, mujeres con blancos paraguas o con sus cuerpos desnudos.
Estoy al tanto de que fue un regalo. “Para Frank Crowninshield, tu amigo George Tutle Brokaw”. ¿Qué clase de amigos tienes papá? El snobismo los está tomando vivos.
Por lo menos haznos el favor de ponerlo en tu estudio, me parece además un tanto infantil, nada agradable de observar día tras día mientras almuerzo o mientras mamá toma el te.
Gracias.
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- Mi más sentido pésimo Sr. Crowninshield.
- Gracias Alfred.
- Usted sabe que siempre quise a su padre como si fuera un hijo.
- Si, lo se. Es usted la persona más leal que conozco.
- Gracias señor. Nuevamente, lo siento mucho.
- No, espere, no se vaya. Justamente quería hablar con usted.
- Dígame señor.
- Deshágase de ese horripilante cuadro que papá tiene… tenía, o tiene en su estudio. Me causa mucho dolor, y ya tengo demasiado con la pérdida.
- Sí señor.
- Estoy seguro que ese cuadro no es lo que a mi padre realmente lo conmovía del arte. Papá tenía un gran sentido de la estética, y sabía detectar una obra maestra a metros de distancia. Creo que fue un tonto capricho, para incomodarnos a mamá y a mi cuando no le gustaba lo que teníamos para decir. No lo representa.
Disculpe Alfred, puede retirarse, no tengo por qué apabullarlo con mis sentimientos.
- No hay por qué señor, con permiso.
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- No me interesa si su estúpido hijo o la virgen santísima lo trajo de vuelta George. Para qué lo aceptaste, ¿para herirme? Sabes perfectamente que ese esperpento me hace mal, ¡me lastima George! Deshazte de él nuevamente te digo, es una maldición. No, no escucho nada, ya escuché suficiente. Es el cuadro o yo George. No, no estoy exagerando. Ya no aguanto esta tortura, todo está perfectamente, todo va bien, somos felices George y tienes que venir a arruinarlo todo trayendo ese estúpido cuadro. Tú estarás alucinando imbécil, quiero el divorcio.
- Cálmate Claire, por dios. No estás en tus cabales. Es tan solo una pintura, no es la culpable de nuestros problemas.
- No puedo creer cuanto me odias. Tú y tu estúpido cuadro se van a ir mañana mismo de esta casa.
- Lo siento cariño, pero no has hecho mucho mérito para que te regale este lujoso apartamento. Es mío. La que tiene que irse eres tú. Me gustaría que fuera de otro modo.
- Me dejas en la calle. Es todo culpa de ese estúpido cuadro, que viene del infierno para sacar de ti las inmundicias más impensadas. Es el cuadro o yo George.
----------------------------------------------------------------------
(Diez años más tarde el cuadro es dejado misteriosamente por una mujer en la puerta del Museo de Arte de Phoenix durante una noche y sin ninguna nota. El vagabundo que vio a la mujer tuvo un breve intento de quedárselo, pero finalmente lo dejó como lo había encontrado en la majestuosa entrada, por razones desconocidas.)
----------------------------------------------------------------------
- ¿Otra vez vas a echarme en cara ese estúpido cuadro Claire? Es cosa del pasado, ya no está más. No está…
Estás loca.
- No puedo creer cuanto me odias.
- No te confundas dulzura, yo te amo, no quise decir eso, ven hacia mí. Tranquila. Aléjate de esa ventana.
X
El intrigante caso del maldito cuadro por encargo
o
El suicidio de Dorothy Hale
Mándalo a borrar enseguida Perkins. Ni mi nombre ni el de la señora Hale quedarán inmortalizados en esta evocación infernal. No hay derecho, tanta crudeza. Que una mujer haya sufrido no quiere decir que no podamos recordarla por su parte luminosa. Su belleza, su natural fotogenia, el brillo marmóreo de sus mejillas, el resplandor en la superficie de sus alegres pupilas. ¡Hermosa Dorothy! No puedo entregarle esto a tu madre, no hay duda, ¿qué corazón es capaz de enfrentar a una madre con semejante el dolor? ¡Pérfida artista! Quiere atraparme con sus redes de indecencia, la falta de moral, y lo que se atreve a llamar arte. No lo voy a permitir, esto no es lo que pedí. No soporto el regodeo en la fatalidad, el morbo. No lo soporto, ¿acaso porque uno sufre todos tenemos que sufrir?
¿Qué la hizo saltar, Perkins? ¿Que oscuridad la invadía, y por qué su vestido favorito era el negro?
Esas no son preguntas que quiero hacerme, ya ha sucedido y nadie puede ayudarla. Las flores amarillas me dan nauseas, siempre me dieron nauseas. Sáquelo de acá Perkins, anote bien estas instrucciones: que borren mi nombre del cuadro, pónganle pintura encima. La referencia a la señora Hale también, ella no tiene por qué formar parte de este horror, ya tiene suficiente, no necesita saber que su hija, la más bella y exitosa, era infeliz, no necesita recordarlo. "pintado a petición de Clare Boothe Luce, para la madre de Dorothy", que desaparezca toda esa parte. Y por el amor de Dios, borren ese ángel de alguna manera que El Señor no asiste con celestiales enviados a los suicidas. Más sí los recibe con clarines si fueron tan talentosos y admirados como Dorothy.
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Mira como cae George, no puedo soportar la sola vista. Mira, mi amor, la sangre bajo su cuerpo, estallando. Voy a quemarlo, no es suficiente con borrar mi nombre, igual me siento sucia. Culpable de provocar esta atrocidad, este regodeo de dolor y tristeza. Yo tengo una imagen que mantener George, tengo que viajar, tengo muchas cosas en la cabeza, como para estar lidiando con estos pensamientos.
Mira querido, si no quieres que lo queme, entonces deshazte de esto para mañana por la mañana.
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Padre ¿qué significa esto? Si, ya veo que es una pintura. "En la ciudad de Nueva York el día 21 del mes Octubre de 1938, a las seis de la mañana, se suicidó la señora Dorothy Hale tirándose desde una ventana muy alta del edificio Hampshire House. En su recuerdo [....] éste retablo habiéndolo ejecutado Frida Kahlo.".
Éste cuadro me pone la piel de gallina, ¿haces el favor de sacarlo del salón comedor? No, no tengo nada contra el arte mexicano, es solo que me resulta demasiado mórbido, si quisiera estar recordando el sufrimiento de todas las mujeres de este mundo, o de todos los seres humanos, se me iría la vida en eso. Prefiero un paisaje, mujeres con blancos paraguas o con sus cuerpos desnudos.
Estoy al tanto de que fue un regalo. “Para Frank Crowninshield, tu amigo George Tutle Brokaw”. ¿Qué clase de amigos tienes papá? El snobismo los está tomando vivos.
Por lo menos haznos el favor de ponerlo en tu estudio, me parece además un tanto infantil, nada agradable de observar día tras día mientras almuerzo o mientras mamá toma el te.
Gracias.
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- Mi más sentido pésimo Sr. Crowninshield.
- Gracias Alfred.
- Usted sabe que siempre quise a su padre como si fuera un hijo.
- Si, lo se. Es usted la persona más leal que conozco.
- Gracias señor. Nuevamente, lo siento mucho.
- No, espere, no se vaya. Justamente quería hablar con usted.
- Dígame señor.
- Deshágase de ese horripilante cuadro que papá tiene… tenía, o tiene en su estudio. Me causa mucho dolor, y ya tengo demasiado con la pérdida.
- Sí señor.
- Estoy seguro que ese cuadro no es lo que a mi padre realmente lo conmovía del arte. Papá tenía un gran sentido de la estética, y sabía detectar una obra maestra a metros de distancia. Creo que fue un tonto capricho, para incomodarnos a mamá y a mi cuando no le gustaba lo que teníamos para decir. No lo representa.
Disculpe Alfred, puede retirarse, no tengo por qué apabullarlo con mis sentimientos.
- No hay por qué señor, con permiso.
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- No me interesa si su estúpido hijo o la virgen santísima lo trajo de vuelta George. Para qué lo aceptaste, ¿para herirme? Sabes perfectamente que ese esperpento me hace mal, ¡me lastima George! Deshazte de él nuevamente te digo, es una maldición. No, no escucho nada, ya escuché suficiente. Es el cuadro o yo George. No, no estoy exagerando. Ya no aguanto esta tortura, todo está perfectamente, todo va bien, somos felices George y tienes que venir a arruinarlo todo trayendo ese estúpido cuadro. Tú estarás alucinando imbécil, quiero el divorcio.
- Cálmate Claire, por dios. No estás en tus cabales. Es tan solo una pintura, no es la culpable de nuestros problemas.
- No puedo creer cuanto me odias. Tú y tu estúpido cuadro se van a ir mañana mismo de esta casa.
- Lo siento cariño, pero no has hecho mucho mérito para que te regale este lujoso apartamento. Es mío. La que tiene que irse eres tú. Me gustaría que fuera de otro modo.
- Me dejas en la calle. Es todo culpa de ese estúpido cuadro, que viene del infierno para sacar de ti las inmundicias más impensadas. Es el cuadro o yo George.
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(Diez años más tarde el cuadro es dejado misteriosamente por una mujer en la puerta del Museo de Arte de Phoenix durante una noche y sin ninguna nota. El vagabundo que vio a la mujer tuvo un breve intento de quedárselo, pero finalmente lo dejó como lo había encontrado en la majestuosa entrada, por razones desconocidas.)
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- ¿Otra vez vas a echarme en cara ese estúpido cuadro Claire? Es cosa del pasado, ya no está más. No está…
Estás loca.
- No puedo creer cuanto me odias.
- No te confundas dulzura, yo te amo, no quise decir eso, ven hacia mí. Tranquila. Aléjate de esa ventana.
X
martes, 16 de octubre de 2007
El ûltimo gritto de la mohda
La cosa es que él llega.
No no. Mejor no.
La cosa es que llego yo.
No, tampoco.
Es que ya no quiero hablar de mi, ni de él.
La cosa es que llega ella. No, mejor vos. No… voy a escribir sobre un perro.
No.
El tipo dice… Hay algo muy importante que te tengo que decir, Roberto.
El otro tipo (Roberto), que está parado frente a él apoyado en el borde de la mesada, lo mira a los ojos y ve algo sobre su sien. Enfoca la vista y nota una pequeña luz roja, redonda, brillante. Que se mueve sutilmente. Acaba de aparecer.
El tipo hizo una pausa. El agua en la pava empezó a hervir desconcentrándolo. El tipo dice… está hirviendo el agua Roberto. Roberto, de seño fruncido intentando comprender la luz roja vibrando en la frente de su socio, reacciona y cierra la perilla del gas. El tipo mientras tanto saca dos tazas de la alacena. El rayo de luz roja lo sigue en el recorrido.
Roberto - ¿Qué me tenías que decir?
El tipo piensa, taciturno, mirando fijo a un punto. Como si en verdad estuviera mirando hacia adentro. Intenta recordar y suspira vencido: No, no me acuerdo. Que boludo.
El láser rojo desaparece. Y ya no vuelve.
Intervalo con relleno robado de unas sitcoms 1
- Podemos hacer un montaje.
- No entiendo Graciela.
- Claro Romeo, es la televisión. ¿Usted piensa que la televisión está hecha sólo de puntos blancos y negros que se mueven?
- Si…
- No, es tecnología, imagen, electricidad.
- No te puedo creer… me dejás de una pieza Graciela.
Roberto: -¿estás metido en algo viejo?
El tipo toma un sorbo de café y niega con la boca llena, frunciendo la cara, en ese gesto tan de persona adulta. No, no flaco, le dice a Roberto. Roberto se lo queda mirando fijamente, pero no inquisidor, solo intentando leer algo detrás de sus ojos.
El tipo traga su café y dice Ah, tenemos que hablar del tema del seguro. Roberto le propone ir a charlar tranquilos al living, piensa que cualquier lugar donde no haya ventanas es mejor pero no se lo dice. El tipo acepta.
Intervalo con relleno robado de unas sitcoms 2
Doctor haciendo algo completamente inapropiado
Conserje (que irrumpe, amenazante): Dios te está mirando.
Doctor (asustadísimo): ¡Ohhh!
Conserje (se retira): ¿quién es este tipo dios que todos le tienen miedo?
El tipo se sienta en el sillón y acaricia al perro que se va a oler las plantas. Lo llama, ¡Orejas! un silencio, el perro nada… ¡Orejas! con tono imperativo. El perro nada. Roberto saca la lista y tacha el nombre Orejas. ¿Cuál sigue? Le pregunta el tipo a Roberto, que se acomoda los anteojos en la punta de la nariz, aleja la hoja y le dice… Patitas. ¡Patitas! Ahora el tipo con tono cariñoso ¡Patitas! El perro nada, sigue oliendo un potus del rincón. Pucha digo, es la última vez que levanto un perro de la calle Roberto. No me responde, no me responde ¿entendés? Bueno gordo, le dice Roberto, ya le vamos a embocar. Probemos con el otro, Roberto lee para después exclamar como en un ruego ¡Experimento! El perro deja de oler el potus y mira a Roberto en actitud de alerta.
No no. Mejor no.
La cosa es que llego yo.
No, tampoco.
Es que ya no quiero hablar de mi, ni de él.
La cosa es que llega ella. No, mejor vos. No… voy a escribir sobre un perro.
No.
El tipo dice… Hay algo muy importante que te tengo que decir, Roberto.
El otro tipo (Roberto), que está parado frente a él apoyado en el borde de la mesada, lo mira a los ojos y ve algo sobre su sien. Enfoca la vista y nota una pequeña luz roja, redonda, brillante. Que se mueve sutilmente. Acaba de aparecer.
El tipo hizo una pausa. El agua en la pava empezó a hervir desconcentrándolo. El tipo dice… está hirviendo el agua Roberto. Roberto, de seño fruncido intentando comprender la luz roja vibrando en la frente de su socio, reacciona y cierra la perilla del gas. El tipo mientras tanto saca dos tazas de la alacena. El rayo de luz roja lo sigue en el recorrido.
Roberto - ¿Qué me tenías que decir?
El tipo piensa, taciturno, mirando fijo a un punto. Como si en verdad estuviera mirando hacia adentro. Intenta recordar y suspira vencido: No, no me acuerdo. Que boludo.
El láser rojo desaparece. Y ya no vuelve.
Intervalo con relleno robado de unas sitcoms 1
- Podemos hacer un montaje.
- No entiendo Graciela.
- Claro Romeo, es la televisión. ¿Usted piensa que la televisión está hecha sólo de puntos blancos y negros que se mueven?
- Si…
- No, es tecnología, imagen, electricidad.
- No te puedo creer… me dejás de una pieza Graciela.
Roberto: -¿estás metido en algo viejo?
El tipo toma un sorbo de café y niega con la boca llena, frunciendo la cara, en ese gesto tan de persona adulta. No, no flaco, le dice a Roberto. Roberto se lo queda mirando fijamente, pero no inquisidor, solo intentando leer algo detrás de sus ojos.
El tipo traga su café y dice Ah, tenemos que hablar del tema del seguro. Roberto le propone ir a charlar tranquilos al living, piensa que cualquier lugar donde no haya ventanas es mejor pero no se lo dice. El tipo acepta.
Intervalo con relleno robado de unas sitcoms 2
Doctor haciendo algo completamente inapropiado
Conserje (que irrumpe, amenazante): Dios te está mirando.
Doctor (asustadísimo): ¡Ohhh!
Conserje (se retira): ¿quién es este tipo dios que todos le tienen miedo?
El tipo se sienta en el sillón y acaricia al perro que se va a oler las plantas. Lo llama, ¡Orejas! un silencio, el perro nada… ¡Orejas! con tono imperativo. El perro nada. Roberto saca la lista y tacha el nombre Orejas. ¿Cuál sigue? Le pregunta el tipo a Roberto, que se acomoda los anteojos en la punta de la nariz, aleja la hoja y le dice… Patitas. ¡Patitas! Ahora el tipo con tono cariñoso ¡Patitas! El perro nada, sigue oliendo un potus del rincón. Pucha digo, es la última vez que levanto un perro de la calle Roberto. No me responde, no me responde ¿entendés? Bueno gordo, le dice Roberto, ya le vamos a embocar. Probemos con el otro, Roberto lee para después exclamar como en un ruego ¡Experimento! El perro deja de oler el potus y mira a Roberto en actitud de alerta.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Encuentro sudamericano de cientríficas y cientríficos en estado investigativo, reposativo o vegetativo
Desgrabaciones, parte 1. INTRODUCCIÓN COLOQUIAL A LA BALLÉNESIS EXTENSIVA.
Dra. Minnie Black (sobre el estrado, al micrófono):
Si, si. Probando. Tengounbarquitocargadode: Tríadas de Döbereiner, ¡ya! (risas en todo el auditorio) Ja, ja jaa, chiste interno chiste interno…
Dra. Minnie Black (sobre el estrado, al micrófono):
Si, si. Probando. Tengounbarquitocargadode: Tríadas de Döbereiner, ¡ya! (risas en todo el auditorio) Ja, ja jaa, chiste interno chiste interno…
- Alguien del auditorio grita: ¡calcio, estroncio y teluro!
(agarrándose la panza) ja jaa ¡Teluro! si, claro... No no boludo, ahora en serio.
El asunto es que acá con la compañera en guardapolvos blancos Dra. Richardinne White (o como nos gusta llamarla entre colegas, La Poqui, en virtud de su escasez general) estuvimos haciendo una investigación. No nos pregunten por qué pipetas nos metimos con el género marino ¡y por suerte! porque de repente nos encontramos a nosotras mismas, cientríficas de la primera calzada, salvando una especie en extinción. Una bonita especie en extinción, cabe aclarar. No como otras en las que podríamos haber recaído como el escuercito achaleño, el albatros oscuro o el oso panda, que son verdaderamente vomitivas (en largos trabajos de mesa llegamos a la conclusión de que mejor los salve otro porque, y cito palabras más no denuncio fuente “son unos bichos repulsivos” (sic.))
Después de varias sesiones de proyección de fotos de las posibles especies a investigar, intercalando vómito y lástima, lástima y vómito, vomito, lástima, mas lástima, una manos de truco con Rolo el bedel y vomito de nuevo; la encontramos. Era ella, la Ballena Franca Austral, señores y señoras… ¡pido aplausos! (todos hacen lo propio, bastante contentos)
El asunto es que acá con la compañera en guardapolvos blancos Dra. Richardinne White (o como nos gusta llamarla entre colegas, La Poqui, en virtud de su escasez general) estuvimos haciendo una investigación. No nos pregunten por qué pipetas nos metimos con el género marino ¡y por suerte! porque de repente nos encontramos a nosotras mismas, cientríficas de la primera calzada, salvando una especie en extinción. Una bonita especie en extinción, cabe aclarar. No como otras en las que podríamos haber recaído como el escuercito achaleño, el albatros oscuro o el oso panda, que son verdaderamente vomitivas (en largos trabajos de mesa llegamos a la conclusión de que mejor los salve otro porque, y cito palabras más no denuncio fuente “son unos bichos repulsivos” (sic.))
Después de varias sesiones de proyección de fotos de las posibles especies a investigar, intercalando vómito y lástima, lástima y vómito, vomito, lástima, mas lástima, una manos de truco con Rolo el bedel y vomito de nuevo; la encontramos. Era ella, la Ballena Franca Austral, señores y señoras… ¡pido aplausos! (todos hacen lo propio, bastante contentos)
Diapositiva que nos pudo: Una mirada a los ojos entre tanta ciencia siempre llega al corazon de uno.
Para los que no la ubican es una que es grandota y gris, con unos como callos blancos y que cualquier cosa la pueden encontrar en el mar o, en su defecto, en nuestro (guiño de ojo) Lamboratorium, donde tenemos varado un ejemplar. Pura casualidad. Ni idea como llegó, dado que por lo que estuvimos investigando acá con la colega, la doctora Poqui, esta rama balleneril no abunda en Parque Patricios ni Boedo.
Bueno, ahora, le paso la pelota acá al Doctor. ¿Cómo? Ah, bueno disculpe, acá me aclaran que es farmaceuta (que son los que se encargan parece de presentaciones e intermedios porque no tienen ni voz ni voto en las labores que encara la cientrificencia. NotadelDesgrabador)
(Silencio en la sala) ¿licenciado?
Si, gracias, doctora.
(se aclara la garganta) Ejém.
Luego del arduo trabajo realizado por nuestras expertas, no sólo biólogas marinas sino también ecologistas de primera línea, doctora Richardinne White y subdoctora Minnie "Alfajorcito" Black (segundos de aplausos, unos 4), se ha llegado a la recopilación de 20 importantísimas reglas que apuntan al salvataje mundial de ballenas pero no dan en el blanco por la autoevidente cuestión paradojal.
(Risas del auditorio) muajajaj jajaja, ahhh que plato, jaaa…aahhh… en fin.
(Acotación de la doctora Black susurrando en el grabador: No entiendo ese chiste, ¡no lo entiendo!)
Las biólogas han decidido abrir el proyecto a la comunidad poniendo toda su fe en las brillantes y bondadosas mentes de nuestros jóvenes argentinos.
Joven, jovencita, aspirante a cientrífico, soltá tu mente a lo inesperado y ¡NO LAS DECEPSIONES! Mandá a lasballenasfeliz@gmail.com nuevos tips sobre cómo salvar a las ballenas y recibirás como premio consuelo un mundo lleno, llenísimo, de ballenas feliz. Los resultados algún día en "De Cientrifi-K Jerald", que por ese día podría llamarse "Las ballenas feliz se lavan bien los dientes", ¿dale? ¡¡Prendete no seas morsa!!!
(una poca de aplausos medidos, de gente bien; un clap clap acá y allá...)
Ahora las doctoras van a recitar en canon la lista que ellas mismas elaboraron como resultado meses de esfuerzo e investigación, alimentándose únicamente con todo lo que no provenga del mar y que se consiga en el super chino de la esquina del Laboratorium.
Las doctoras a coro:
20 Cosas que usted puede hacer para salvar las ballenas
(empieza el canon)
1º No las llame así, hiere sus sentimientos.
2º No les dispare, hiere sus sentimientos y sus tripas respectivamente.
3º No usar remeras de salve a las ballenas.
4º No comprar flotadores en forma de ballenas, hiere sus sentimientos.
5º Matar japoneses.
6º No comer atún si no está seguro que es atún. No comer ballena.
7º No use collarcitos que emulen sus colas en forma de "v", hiere sus sentimientos y su fino sentido estético.
8º No olvidar de que hay muchos tipos de ballenas, no todas podemos ser bellas orcas y vestir elegantes esmoquins en black and white. Las ballenas están entre nosotros, si usted ve una remera que dice "I love Florida" es el primer indicio; y si ve que su hijo no presta suficiente atención y actúa extraño ¡no nos moleste, su hijo se droga pero no es una ballena!
9º ¿Lo mismo con las remeras que dicen “i love Puerto Madryn”? Lo mismo.
10º ¿Y qué con las que dicen “i hate japoneses”? las que dicen "i hate japoneses" es más peligroso porque también las usan los que odian a los japoneses. Usted puede estar ante un xenofóbico y no saberlo; la linea que distingue un xenofóbico de una ballena es muy delgada ¡cuidado!
11º No llame ballenitas a las cositas de las camisas, hiere sus sentimientos y les parece injusto por la falta de parecido.
12º Llame "ballenita" a una ballena, le halagará por el diminutivo y hará un bien a la ballendad.
13º Ponga una bomba en un acuario.
13ºb No olvide sacar a las ballenas antes.
14º No intente imitar "free willy" ni escuche a michael jackson.
15º Repetimos: nunca escuche a michael jackson, hiere los sentimientos y los oídos de todos, ballenas y personas respectivamente.
16º No expresar tan abiertamente el amor a los delfines, ¡o para todos los mamíferos acuáticos o para ninguno!
17º No se ría de los sonidos que emiten al comunicar. En su familia puede haber alguien que diga "estuvistes" y no querría que lo discriminen.
18º Puto el que lee.
19º No se ría tampoco del hábito de comer líquenes y de tener tiritas en la boca.
20º Si está en un derrumbe, un terremoto u otra catástrofe natural, intente localizar una ballena, cárguela en sus hombros y ¡¡corra!!
(Aplausos descontrolados, el auditorio se viene abajo, alguien descorcha un yampán)
Las doctoras se abrazan entre ellas, también al bedel y al farmaceuta (al que la doctora Black, aprovechando la confusión sentimental, le pega un cartel en la espalda que reza “pateame, soy un farmaceuta”) .
Bueno, gracias, gracias… estamos muy conmovidas por la recepción de nuestra ardua investiguéishon. Esperamos que todos tengan en cuenta esta serie de medidas que, a qué negarlo colegas y misceláneos, está al alcance de todos. Ahora vamos a poner a su disposición una burna para que depositen más ideas y sugerencias, y ¿por qué no? algún que otro halago a las doctoras White y quien les habla. A la salida del auditorio encontrarán el merchandising, que consta de remeras, tazas, trajes de baño y toallas con el veintenario de tips. También incluimos marcadores gruesos para que lo escriban por todos lados y un señor grandote que te lo tatúa por solo 5 pe.
Desde ya muchas gracias, ¡y a ver quien nos alcanza un vaso de precipitado de aquel elixir espumante!
Dra White: ¡No se precipiten, no se precipiten!
Risas desquiciadas, el auditorio ya no da mas.
J aja ja, haa, chiste interno, chiste interno (le comenta la doctora al bedel, que nada…)
La gente patea al farmaceuta con algarabía y leve ebriedad.
Después de un rato:
Dra White: Bueno bueno bueno, parece que la gente anda con ganas de participar. ¡para ellos remeras gratis!
Dra Black: ¡Viva viva! ¡che!
Dra White: vamos a leer algunos mensajes que ya fueron apareciendo en la burna… y el resto se los mandamos por mail o correo cantado.
- Evite compararlas con la orca de Nano. Les recuerda que la fama es para unas pocas. Dra. Callate.
- Jamás llame "asesinas" a las que son en blanco con negro, las lastima el prejuicio. Dra. Rulos.
- Nunca se refiera a ellas por su color, no sea racista. Dr. Jon Bon Jovi.
- Evite refunfuñar los días de la semana que en su casa se come pescado. Les recuerda que ellas viven de insípidos planctons y fitoplactons. Dr. y Dra. Márron.
- No aplauda cada vez que vea una de sus colas asomarse en la superficie. Las hace sentir que su intento de decir "vayanse a cagar humanos" no está teniendo el resultado esperado. Rolo.
- No aplauda cada vez que vea una de sus colas asomarse en la superficie. Las hace sentir que su intento de decir "vayanse a cagar humanos" no está teniendo el resultado esperado. Rolo.
Dra White: ¡Bien Rolo! Ay, no seás tímido Rolo, (canta) ¡se torna colorado, se torna colorado!
¡Mídanle el Ph! (grita alguien en la sala. Risas)
Más:
- Hacerles alguna broma pesada a los de Greenpeace, como pedir 75 pizzas de panceta y mortadela a su dirección o grafitiar sus barcos con cosas graciosas (para nosotros, no para ellos, claro). Dr. Mampara.
Acá, al Dr. Mampara que firma, no nos gusta meternos con “los de Greenpeace” porque tienen lanchas y te pueden cortar con las hélices esas si estás nadando o barrenando. De todas formas, como somos absolutamente temerarias, decimos SI y pedimos que piense graffitis y lo haga ud. mismo. Dado nuestro reducido presupuesto, no vamos a pagar por su in-mundo aerosol (porque daña la capa de ozono, que a su vez daña a nuestras hermanas ballêns).
Último.
- Si necesita compañía para ir al Bingo, sabe que puede contar con ellas. Lo mismo para cargar nafta, ir al super o jugar al bowling. Eso sí, no olvide comprarles gafas, no quieren ser reconocidas en la vía supra-acuatica. Aunque no es un hecho sabido, la persecución de ballenas por parte de la Policía Federal y grupos comando civiles está cada vez mas fulera. Dra. Marylin Perro.
Bien, gracias por participar, a continuación los doctores Larry, Moe y Curly, van a exponer su tesis intitulada “¿Cómo hacer la plancha y que no se me hundan las piernas? Un viaje fantástico por la tensión superficial del H2O”.
¡Gracias a todos!
Estallan fuegos artificiales.
Aplausos, gritos y mosh por doquier.
Se escucha un grito: ¡Puente chino al farmaceuta! ¡Ueeeeee! (se arma una meresunda).
- Hacerles alguna broma pesada a los de Greenpeace, como pedir 75 pizzas de panceta y mortadela a su dirección o grafitiar sus barcos con cosas graciosas (para nosotros, no para ellos, claro). Dr. Mampara.
Acá, al Dr. Mampara que firma, no nos gusta meternos con “los de Greenpeace” porque tienen lanchas y te pueden cortar con las hélices esas si estás nadando o barrenando. De todas formas, como somos absolutamente temerarias, decimos SI y pedimos que piense graffitis y lo haga ud. mismo. Dado nuestro reducido presupuesto, no vamos a pagar por su in-mundo aerosol (porque daña la capa de ozono, que a su vez daña a nuestras hermanas ballêns).
Último.
- Si necesita compañía para ir al Bingo, sabe que puede contar con ellas. Lo mismo para cargar nafta, ir al super o jugar al bowling. Eso sí, no olvide comprarles gafas, no quieren ser reconocidas en la vía supra-acuatica. Aunque no es un hecho sabido, la persecución de ballenas por parte de la Policía Federal y grupos comando civiles está cada vez mas fulera. Dra. Marylin Perro.
Bien, gracias por participar, a continuación los doctores Larry, Moe y Curly, van a exponer su tesis intitulada “¿Cómo hacer la plancha y que no se me hundan las piernas? Un viaje fantástico por la tensión superficial del H2O”.
¡Gracias a todos!
Estallan fuegos artificiales.
Aplausos, gritos y mosh por doquier.
Se escucha un grito: ¡Puente chino al farmaceuta! ¡Ueeeeee! (se arma una meresunda).
jueves, 28 de junio de 2007
Punto línea punto punto, punto punto línea, línea punto, punto línea
Va una línea por el espacio y va. Por momentos vibra y se deja. Avanza rapidísimo haciéndose cada vez más larga, sacando materia de donde no había. Alrededor nada, aunque por ahí a esta velocidad el entorno se comporta como el viento en los oídos y no deja ver. Shhhhuuuuuuuuuuuuuushuuuuuuuuuu, se escucha anulando toda otra frecuencia. Alrededor, entonces, blanco. Sabe que se dirige a algún lado, sabe a dónde pero no sabe por qué ni cómo lo sabe; sólo avanza a toda velocidad. Presiente de repente algo superior, siente una presión filosa en la cabeza y empieza a sospechar de un lápiz. Puede que la explicación a todo esto sea que un lápiz está corriendo desenfrenado por una hoja nueva y ella es simplemente el resultado. Quizás sea un jugueteo, o un aburrimiento, o un rapto artístico (¿de quién? ¿de qué?), piensa cuando se interrumpe con una iluminación sutilmente dolorosa: si tuviera manos se palparía el cuerpo al descubrir que entonces, entonces es un punto. Se cae un paradigma, la soberanía de la completitud se rinde ante la nueva concepción, él (ya no ella) es un punto y el resto es movimiento, tiempo. Si tuviera piernas las haría bailar porque ahora puede hacer cuantos firuletes quiera por el aire, esta nueva anatomía es una nueva libertad, se sacó un peso de encima (ese pasado que, si quiere, te condena, porque está agarrado a tu cola (si tenés una)), suelta peso micrón a micrón y cree que vuela, o que cae, o que flota, o que rueda cuesta abajo, todo lo que no sea estar quieto. No deja de autogenerarse, nada está prefabricado, todo provoca su propia existencia sin parar (y por eso el tiempo).
La sensitividad del punto ampliada a niveles inimaginables le permite dejar de ver todo blanco para percibir a su alrededor variaciones inexplicables. Colores, luces, sombras, si tuviera un espejo sabría que hay otros puntos. Pero es difícil hablar de los otros si no sabemos quienes somos los unos. Ya se olvidó del lápiz hace largo rato, cree ciegamente en la autonomía, pero empieza a tener calor. Aunque suene descabellado siente que partes de su ser empiezan a desprenderse, a pesar de que la puntez no sea fraccionable en nuestra sabiduría. Ene sobre dos sobre dos sobre dos. Divisa algo como un horizonte, algo es gris, no hay duda, hacía ahí está avanzando, lo horizontal le recuerda a si mismo cuando era línea, quizás al final era la nostalgia la que lo guiaba oculta desde un principio. Ahora ve más claro, en el ardor del aire hirviente toda su vida le viene a la memoria (línea línea punto), el horizonte empieza a perder referencias y alguna fuerza extraña lo empuja con increíble peso hacia la masa gris y polvorienta. Cada vez está mas cerca, no tiene miedo, tiene ansiedad de cómo se sentirá el contacto con algo más, quiere hundirse, después de un largo viaje quiere saber como es llegar.
Cuando abre los ojos desde sus pensamientos, a su alrededor todo es fuego, él es una llamarada que está a diez, nueve, ocho (ya llega, la colisión),
seis, cinco (las estrellas miran todo),
tres, dos, UNO…
un cráter más en la luna.
La sensitividad del punto ampliada a niveles inimaginables le permite dejar de ver todo blanco para percibir a su alrededor variaciones inexplicables. Colores, luces, sombras, si tuviera un espejo sabría que hay otros puntos. Pero es difícil hablar de los otros si no sabemos quienes somos los unos. Ya se olvidó del lápiz hace largo rato, cree ciegamente en la autonomía, pero empieza a tener calor. Aunque suene descabellado siente que partes de su ser empiezan a desprenderse, a pesar de que la puntez no sea fraccionable en nuestra sabiduría. Ene sobre dos sobre dos sobre dos. Divisa algo como un horizonte, algo es gris, no hay duda, hacía ahí está avanzando, lo horizontal le recuerda a si mismo cuando era línea, quizás al final era la nostalgia la que lo guiaba oculta desde un principio. Ahora ve más claro, en el ardor del aire hirviente toda su vida le viene a la memoria (línea línea punto), el horizonte empieza a perder referencias y alguna fuerza extraña lo empuja con increíble peso hacia la masa gris y polvorienta. Cada vez está mas cerca, no tiene miedo, tiene ansiedad de cómo se sentirá el contacto con algo más, quiere hundirse, después de un largo viaje quiere saber como es llegar.
Cuando abre los ojos desde sus pensamientos, a su alrededor todo es fuego, él es una llamarada que está a diez, nueve, ocho (ya llega, la colisión),
seis, cinco (las estrellas miran todo),
tres, dos, UNO…
un cráter más en la luna.
martes, 29 de mayo de 2007
Por el poder de Grayskull
- Oh, que bueno está este escóch Mariano.
- Perfecto para relajarnos en esta tarde soleada, ¿no lo cree Señor Bigotes?
- Llámeme Teo, Mariano, si estamos en confianza.
- Tiene razón Teo, y usted puede decirme María.
- María, un nombre adorable. María Marta, ¿puedo llamarlo María Marta?
- ¿Le sirvo otra medida, Teodolín?
- Todas las que quiera, María Marta.
Estimado Señor Bigotes:
Yo se que todos los bebés son iguales, pero estoy casi segura que este que me devolvió no es el mismo que yo le había dado el jueves, mi nene, el Wendi. Acá le adjunto el niño que me entregó usted para que observe, está justo bajo esta nota en una canasta, y también le adjunto una foto del Wendi. Notará que el crío de la canasta tiene un dientecito adelante y otro abajo a la derecha, un lunar raro en la manito y medias de nylon, mientras que el Wendi carece de todo esto y, peor aun, es completamente alérgico al material sintético.
No quisiera entrar en conflictos mayores con usted, solamente le sugiero que ubique a mi chiquito y me lo entregue. Así como también sería una acto de buen cristiano devolver al bebé dientón y regordete a su respectivo hábitat.
Que quede en claro que hasta ahora no había tenido ningún inconveniente con sus tareas como niñero, pero que de todas formas voy a prescindir de sus servicios a partir de la entrega del Wendi bebé.
Estimada Señora Calmasines:
Le ruego me disculpe el inconveniente pero lo que realmente sucedió fue que en un momento de ebriedad se me dio vuelta el moisés y volqué a su Wendi al piso. En un principio pensé en arreglarlo y devolvérselo, tenía la carita hinchada y algunos magullones. Pero unas horas más tarde me entregaron ese otro niño, cuyo nombre casualmente era Chén Ching y que también se parecía sorprendentemente a su Wendi en el aspecto (Chén Ching, Wendi, ¿no nota la similar resonancia?) y pensé que sería una buena idea darle el chinito a nuevo y no a su Wendi todo depiltrafado. El asunto, señora Calmasines, es que sí era una buena idea porque el pequeño Wendi falleció al instante en el momento en que su cunita volcó dando 3 vueltas.
Si no se queda con ese, no tengo otro ya para darle.
Atte. Señor Teodoro Bigotes.
Creyendo que estaba muerto entregué el cuerpecito a la Congregación de Carmelitas Descalzas de Las Cañitas. En una de sus rondas de descalzismo dominical pasaron, como es usual los domingos, a hacerse de todos mis zapatos. Las atendí de buena gana entregándoles una bolsa con mis 3 pares de calzado y el cadáver del Wendi. Me bendijeron y les sonreí descalzo, con el toallón extendido sobre la cabeza.
Sor María Teresa (inspira violentamente por su nariz que está dentro de un zapato):
Acá tengo 152 pares.
Sor María Lontana:
Ponelos de ese lado de la mesa, Sor Gracia está trayendo las cajas. Yo acá (termina de anotar un número), doscientos veintitrés.
Sor María Teresa:
¿Separaste 5 para los puntos nuevos?
Sor María Lontana:
Los tengo acá, lleváselos a Tomasino para que los cuelgue él que vive por la zona.
Sor María Teresa:
¿Qué pasó con Papelito?
Sor María Lontana:
Lo bajaron la semana pasada. En el Doque.
Sor María Teresa:
Éstos ignorantes… no tienen códigos.
Sor María Lontana:
Pero nos compran paco como locos.
Sor María Teresa:
Si, les voy a moler cianuro y vidrio en la próxima tanda.
Sor María Lontana:
(risueña)
¡Ay, no digás!
Ríen. De repente Sor María Lontana grita espantada. Se aleja dando dos grandes pasos rechazando el aire con sus manos hacia todos lados.
Sor María Teresa:
(asustadísima)
¿Qué pasa? ¿¡Qué pasa?!
Sor María Lontana:
¡En esa bolsa hay un chico!
Sor María Teresa:
(hincándose de rodillas)
¡Alá, protéjenos! (se persigna dos veces)
Sor María Lontana:
(saca una cuchara larga de bajo su hábito y toca el bulto con ella, la bolsa se mueve)
¡Está vivo!
Sor María Teresa:
¿Qué hacemos?
Sor María Lontana:
Metelo en la caja y se lo mandamos a la Organización (Sor María Teresa agarra una caja y la pone sobre la mesa. La caja reza: Organización Hípica de Beneficencia. Bien bien grande, se lee inevitablemente. Si se observa bien, también hay, a un costado, un simpático dibujito de un caballo vestido abrazado a un negrito subalimentado) ¡No! No. No podemos cometer errores, el Señor Pérez Arriaga es el que mejor nos paga los zapatos, si se entera que le mandamos un bebé moribundo en el paquete a la Fundación nos va a cortar el chorro.
Sor María Teresa:
Tenés razón (se queda pensativa y huele un zapato con mucha fuerza).
Sor María Lontana levanta un poquito la bolsa con la cuchara y mira al bebé. Sonríe en un gesto de ternura y le hace una cara de monigote (por ahí dice algo como Ajó ajó).
- Empleada pública: ¡Pantaloto José Luis!
- Me toca a mi ¿a dónde me llevás? ¿qué hacés acá?
- No preguntes y vení conmigo.
- No, no, pero me toca a mi. Estoy haciendo la cola hace dos días y nueve horas.
- Empleada pública: ¡Pantaloto José Luis!
- ¡Soy yo!
- No, no sos vos. Te quedaste dormido y estás soñando.
- Ah, bueno. No, pero me tengo que despertar, mirá si me llaman.
- No te van a llamar, porque estás en tu casa, en tu cama, no estás haciendo ninguna cola.
- Ah, que pena. Realmente quería hacerme ese examen del hígado. Creo que tengo cirrosis.
- Si, tenés cirrosis hace cuarenta años.
- Ah. Con razón.
Pasamos de la sala de espera del Tribunal de Faltas Automotrices de nuevo al primer living del Señor Bigotes. José Luis está sentado en una silla entre Mariano y Teodoro, también en sillas. Todos de frente, alineados. Delante de ellos una mesa con un traje de bebé gigante y un paquete de pañales para adultos. José Luis niega con la cabeza. En un pestañeo la imagen cambió levemente, José Luis está vestido de bebé y sigue negando con la cabeza. En ambos momentos María(no) Marta siempre ojea una revista y el señor Bigotes mira fijo a la mesa.
Mariano: Yo me voy a disfrazar de mujer, me hago pasar por tu madre y le entrego su bebé a la señora Calmasines.
José Luis: En todos los planes te terminás vistiendo de mujer. Nunca veo la necesidad.
Mariano: La necesidad, la necesidad, ¿qué sabrás vos de la necesidad?
José Luis: ¿Y el bebé de verdad?
Mariano: Nos emborrachamos y Teodolín lo volcó.
José Luis: Qué picardía…
Bigotes: Yo soy muy viril.
Mariano: Haceme el favor…
Los tres caminan por la calle. Mariano va vestido de señora y lleva a José Luis en un chango de supermercado disfrazado de moisés. El señor Bigotes lleva anteojos oscuros, un gorro y una gabardina.
En la oscuridad absoluta suena un timbre.
En la misma oscuridad:
Señora Calmasines: Pero Señora Bigotes, este bebé está muy deteriorado… Parece de ochenta años…
Mariano: Si, 76.
Señora Calmasines: No, claro, no… el Wendi no tiene ni uno. De todas formas me lo voy a quedar a este bebé hasta que me traiga el mío.
De la oscuridad se enciende una tele. Vemos la imagen de la cocina de la señora Calmasines. José Luis vestido de bebé haciendo la claringrilla sentado a la mesa en la sillita alta, la señora Calmasines saca la leche del fuego, camina hacia la mesa llenando la mamadera, se sienta y se la deja al lado a José Luis que la agarra y toma.
- Perfecto para relajarnos en esta tarde soleada, ¿no lo cree Señor Bigotes?
- Llámeme Teo, Mariano, si estamos en confianza.
- Tiene razón Teo, y usted puede decirme María.
- María, un nombre adorable. María Marta, ¿puedo llamarlo María Marta?
- ¿Le sirvo otra medida, Teodolín?
- Todas las que quiera, María Marta.
Estimado Señor Bigotes:
Yo se que todos los bebés son iguales, pero estoy casi segura que este que me devolvió no es el mismo que yo le había dado el jueves, mi nene, el Wendi. Acá le adjunto el niño que me entregó usted para que observe, está justo bajo esta nota en una canasta, y también le adjunto una foto del Wendi. Notará que el crío de la canasta tiene un dientecito adelante y otro abajo a la derecha, un lunar raro en la manito y medias de nylon, mientras que el Wendi carece de todo esto y, peor aun, es completamente alérgico al material sintético.
No quisiera entrar en conflictos mayores con usted, solamente le sugiero que ubique a mi chiquito y me lo entregue. Así como también sería una acto de buen cristiano devolver al bebé dientón y regordete a su respectivo hábitat.
Que quede en claro que hasta ahora no había tenido ningún inconveniente con sus tareas como niñero, pero que de todas formas voy a prescindir de sus servicios a partir de la entrega del Wendi bebé.
Estimada Señora Calmasines:
Le ruego me disculpe el inconveniente pero lo que realmente sucedió fue que en un momento de ebriedad se me dio vuelta el moisés y volqué a su Wendi al piso. En un principio pensé en arreglarlo y devolvérselo, tenía la carita hinchada y algunos magullones. Pero unas horas más tarde me entregaron ese otro niño, cuyo nombre casualmente era Chén Ching y que también se parecía sorprendentemente a su Wendi en el aspecto (Chén Ching, Wendi, ¿no nota la similar resonancia?) y pensé que sería una buena idea darle el chinito a nuevo y no a su Wendi todo depiltrafado. El asunto, señora Calmasines, es que sí era una buena idea porque el pequeño Wendi falleció al instante en el momento en que su cunita volcó dando 3 vueltas.
Si no se queda con ese, no tengo otro ya para darle.
Atte. Señor Teodoro Bigotes.
Creyendo que estaba muerto entregué el cuerpecito a la Congregación de Carmelitas Descalzas de Las Cañitas. En una de sus rondas de descalzismo dominical pasaron, como es usual los domingos, a hacerse de todos mis zapatos. Las atendí de buena gana entregándoles una bolsa con mis 3 pares de calzado y el cadáver del Wendi. Me bendijeron y les sonreí descalzo, con el toallón extendido sobre la cabeza.
Sor María Teresa (inspira violentamente por su nariz que está dentro de un zapato):
Acá tengo 152 pares.
Sor María Lontana:
Ponelos de ese lado de la mesa, Sor Gracia está trayendo las cajas. Yo acá (termina de anotar un número), doscientos veintitrés.
Sor María Teresa:
¿Separaste 5 para los puntos nuevos?
Sor María Lontana:
Los tengo acá, lleváselos a Tomasino para que los cuelgue él que vive por la zona.
Sor María Teresa:
¿Qué pasó con Papelito?
Sor María Lontana:
Lo bajaron la semana pasada. En el Doque.
Sor María Teresa:
Éstos ignorantes… no tienen códigos.
Sor María Lontana:
Pero nos compran paco como locos.
Sor María Teresa:
Si, les voy a moler cianuro y vidrio en la próxima tanda.
Sor María Lontana:
(risueña)
¡Ay, no digás!
Ríen. De repente Sor María Lontana grita espantada. Se aleja dando dos grandes pasos rechazando el aire con sus manos hacia todos lados.
Sor María Teresa:
(asustadísima)
¿Qué pasa? ¿¡Qué pasa?!
Sor María Lontana:
¡En esa bolsa hay un chico!
Sor María Teresa:
(hincándose de rodillas)
¡Alá, protéjenos! (se persigna dos veces)
Sor María Lontana:
(saca una cuchara larga de bajo su hábito y toca el bulto con ella, la bolsa se mueve)
¡Está vivo!
Sor María Teresa:
¿Qué hacemos?
Sor María Lontana:
Metelo en la caja y se lo mandamos a la Organización (Sor María Teresa agarra una caja y la pone sobre la mesa. La caja reza: Organización Hípica de Beneficencia. Bien bien grande, se lee inevitablemente. Si se observa bien, también hay, a un costado, un simpático dibujito de un caballo vestido abrazado a un negrito subalimentado) ¡No! No. No podemos cometer errores, el Señor Pérez Arriaga es el que mejor nos paga los zapatos, si se entera que le mandamos un bebé moribundo en el paquete a la Fundación nos va a cortar el chorro.
Sor María Teresa:
Tenés razón (se queda pensativa y huele un zapato con mucha fuerza).
Sor María Lontana levanta un poquito la bolsa con la cuchara y mira al bebé. Sonríe en un gesto de ternura y le hace una cara de monigote (por ahí dice algo como Ajó ajó).
- Empleada pública: ¡Pantaloto José Luis!
- Me toca a mi ¿a dónde me llevás? ¿qué hacés acá?
- No preguntes y vení conmigo.
- No, no, pero me toca a mi. Estoy haciendo la cola hace dos días y nueve horas.
- Empleada pública: ¡Pantaloto José Luis!
- ¡Soy yo!
- No, no sos vos. Te quedaste dormido y estás soñando.
- Ah, bueno. No, pero me tengo que despertar, mirá si me llaman.
- No te van a llamar, porque estás en tu casa, en tu cama, no estás haciendo ninguna cola.
- Ah, que pena. Realmente quería hacerme ese examen del hígado. Creo que tengo cirrosis.
- Si, tenés cirrosis hace cuarenta años.
- Ah. Con razón.
Pasamos de la sala de espera del Tribunal de Faltas Automotrices de nuevo al primer living del Señor Bigotes. José Luis está sentado en una silla entre Mariano y Teodoro, también en sillas. Todos de frente, alineados. Delante de ellos una mesa con un traje de bebé gigante y un paquete de pañales para adultos. José Luis niega con la cabeza. En un pestañeo la imagen cambió levemente, José Luis está vestido de bebé y sigue negando con la cabeza. En ambos momentos María(no) Marta siempre ojea una revista y el señor Bigotes mira fijo a la mesa.
Mariano: Yo me voy a disfrazar de mujer, me hago pasar por tu madre y le entrego su bebé a la señora Calmasines.
José Luis: En todos los planes te terminás vistiendo de mujer. Nunca veo la necesidad.
Mariano: La necesidad, la necesidad, ¿qué sabrás vos de la necesidad?
José Luis: ¿Y el bebé de verdad?
Mariano: Nos emborrachamos y Teodolín lo volcó.
José Luis: Qué picardía…
Bigotes: Yo soy muy viril.
Mariano: Haceme el favor…
Los tres caminan por la calle. Mariano va vestido de señora y lleva a José Luis en un chango de supermercado disfrazado de moisés. El señor Bigotes lleva anteojos oscuros, un gorro y una gabardina.
En la oscuridad absoluta suena un timbre.
En la misma oscuridad:
Señora Calmasines: Pero Señora Bigotes, este bebé está muy deteriorado… Parece de ochenta años…
Mariano: Si, 76.
Señora Calmasines: No, claro, no… el Wendi no tiene ni uno. De todas formas me lo voy a quedar a este bebé hasta que me traiga el mío.
De la oscuridad se enciende una tele. Vemos la imagen de la cocina de la señora Calmasines. José Luis vestido de bebé haciendo la claringrilla sentado a la mesa en la sillita alta, la señora Calmasines saca la leche del fuego, camina hacia la mesa llenando la mamadera, se sienta y se la deja al lado a José Luis que la agarra y toma.
domingo, 13 de mayo de 2007
Una de orquídeas
Raimunda María Saragossa Doménech salió agitada al patiecito del fondo. Retorciendo con dos dedos fuertes la falda de su vestido floreado, respiraba profundo. Necesitaba alejarse un momento de aquella ventana que la estaba asfixiando. Su boca sangrando brillaba como una niña comiendo chupetines, feliz, destellos de vidrios se enciendían y eran lucecitas en sus labios, laxos, lívidos, lascivia.
1
Cuando llegó el primer día a la estancia, cruzó caminando apurada y su valijita redonda el extenso parquét del salón. Sin mirar nada, ansiosa por conocer el cuarto que sería su habitación. Después de acomodarse recorrió satisfecha la casa, desde la cocina hasta el lavadero, tranquila, pensando en otras cosas, y al final el salón. No, sí, ahí empezó todo. Miró con ojos inmensos la ventana principal del salón de la estancia aleteando las pestañas que todos pensamos que iba a volar. Raimunda María Saragossa Doménech quedó encandilada. No había caso, no había forma, no podía dejar de mirarla, no quería moverse nunca más de ese lugar, ni estar con nadie mas. Otra vez.
Pero no, no es fácil enamorarse de una ventana, tan cambiantes e indecisas. Raimunda trató el asunto con mucho respeto, no era la primera vez que le pasaba, pero esta vez era distinto. Sabía del peligro, de aquel desconocido peligro de sufrir amor por una de aquellas; rectangulares, transparentes, abiertas, siempre abiertas aunque cerradas, todos los segundos algo nuevo para ella solo para ella, todos los minutos posada en esa pared, tranquila, cuidando de Raimunda, diciendo lo mismo que ella pensaba, mostrando lo mismo pero distinto, señalando esas cosas que pasan, y que hay que ver. La ventana no era ella, y eso la afligía. Ella no era una ventana, ¿Cómo podría? ¿Cómo se separarían ahora?
Raimunda se sentía obscenamente excedida por la hermosura de la ventana, sabía que no la merecía, la ventana se abría a ella cada vez más y ella ya no podía mirar. No podía mudarse de nuevo de casa, no, pero ¿Quién diablos iba a pensar que en esta estancia derruida encontraría la ventana perfecta? Esa, la que le avisaba que las perspectivas que estaba dando eran solo una forma de ver las cosas, la que le daba el privilegio de la mirada total y que atraviesa, la que se deja traspasar con los ojos y que si Raimunda se acercaba con el cuerpo le devolvía un frío tan tierno; y se empaña el vidrio con la respiración y el calor pasa y vuelve y la respiración se torna más agitada y más calentita, y los materiales de los que están hechas, madera, vidrio, carne, huesos, hierro, un blanco invernal y sus labios trasparentes contra los dedos de vidrio, se vuelven aire espeso que va y viene ondulando respiraciones que ya no se sabe de donde nacen, que son la ventana, y es Raimunda y son lo que se ve para ambos lados del vidrio, mas los reflejos, mas los reflejos de los reflejos, más la entrega profunda que Raimunda no puede más y sale al patio. Retuerce su vestido y no se lamenta nunca, sólo intenta despejarse para encontrar el punto justo donde el aire tibio pueda hacer de su ventana y ella, un solo, un solo algo, un solo si, un solo no, el empañado y la frase escrita con un dedo suave sobre la frente frágil entre dos lados de un marco, una fusión de vistas compartidas, de fundiciones de manos y manijas, de manos y manijas acariciando vidrios y marcos besando piernas. De ojos mirando rayos y no diciendo nada porque ya los dos saben, ventana con vista al mar, con vista al mar, con vista al mundo, con vista muda, ventana con su Raimunda, con vista María, Saragossa, Doménech.
2
Raimunda frente a su ventana, la mira fijo en silencio por horas. Repentinamente estallan en una unión de abrazos, vidrios y sangre. No se sabe aún qué es el amor, pero por ahí sea esto.
2bis
Raimunda frente a su ventana, se miran fijo en silencio por horas. Repentinamente estallan en un ataque de risa. No se sabe aún qué es el amor, pero por ahí sea esto.
3
La ventana espera que Raimunda vuelva. Ella regula las horas canónicas, las epifanías y las insignificancias. Las reglas monásticas y el tema de la moral les resulta totalmente ajeno.
4
Durante el asedio de Zaragoza, la ventana llevó a cabo la acción heroica que la hizo célebre. Habiendo caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas externas se aprestaron a tomarla al asalto. Siendo la situación desesperada Raimunda, que formaba parte de un grupo de mujeres que atendía a los numerosos heridos, consiguió disparar un cañón sobre las tropas extrañas que corrían sobre la entrada aparentemente indefensa. La ventana se abrió a pesar de los bombardeos y barajando algunas municiones consiguió evadir los ataques. Los asaltantes exiguos, temiendo una emboscada, se batieron en retirada y Raimunda y su ventana acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la estancia una vez más.
4bis
Miran una película. Raimunda teme celos. La abre lo suficiente como para que se sienta mas segura, y lo suficientemente poco para que no pierda el ángulo de visión de la pantalla.
5
Su hermana telefoneaba a Raimunda una vez a la semana. Era para recordarle lo valiosos que eran sus oídos, sus ojos, sus manos, su piel, su habilidad para tocar el violoncelo y su gracia para contar cuentos. Raimunda olvidaba, al menos una vez a la semana, que el paraíso no era tener dos piezas verticales que enmarquen lateralmente, un alféizar o vierteaguas que la rematen horizontalmente sobre el antepecho, un dintel que cierre por la parte superior, hojas generalmente acristaladas, un hermoso mecanismo de cierre de hierro macizo. Raimunda se olvidaba de todo y creía ser ventana. Olvidaba que el paraíso no era de las ventanas y odiaba no ser ventana como su ventana. Dormía en la carpintería, esperando un milagro. Defenestrando cualquier fenestra que no fuera la suya, acción definitivamente anulatoria. Tirar una ventana por la ventana. Tirar todas las ventanas por La Ventana.
6
Alguien camina y decide pararse y descansar. Alguien escribe algo sin saber qué es. Alguien prepara lo más rico del mundo y se le quema en el horno. Se ríe porque quedó feísimo. Alguien escucha el radioteatro y sueña con ser la heroína. Alguien viaja en tren creyendo que el amor de su vida siempre viaja a dos vagones de diferencia, nunca la va a encontrar, piensa. Alguien estornuda y se pone a llorar, todavía no había aceptado el duelo y ya era hora. Alguien inventa el paralelo olfativo de lo audiovisual, dicta así la sentencia a muerte del cine como lo conocemos. Alguien extraña a su ventana porque ya no es lo mismo mirar así, inventa una canción para cantarle mañana a primera hora.
1
Cuando llegó el primer día a la estancia, cruzó caminando apurada y su valijita redonda el extenso parquét del salón. Sin mirar nada, ansiosa por conocer el cuarto que sería su habitación. Después de acomodarse recorrió satisfecha la casa, desde la cocina hasta el lavadero, tranquila, pensando en otras cosas, y al final el salón. No, sí, ahí empezó todo. Miró con ojos inmensos la ventana principal del salón de la estancia aleteando las pestañas que todos pensamos que iba a volar. Raimunda María Saragossa Doménech quedó encandilada. No había caso, no había forma, no podía dejar de mirarla, no quería moverse nunca más de ese lugar, ni estar con nadie mas. Otra vez.
Pero no, no es fácil enamorarse de una ventana, tan cambiantes e indecisas. Raimunda trató el asunto con mucho respeto, no era la primera vez que le pasaba, pero esta vez era distinto. Sabía del peligro, de aquel desconocido peligro de sufrir amor por una de aquellas; rectangulares, transparentes, abiertas, siempre abiertas aunque cerradas, todos los segundos algo nuevo para ella solo para ella, todos los minutos posada en esa pared, tranquila, cuidando de Raimunda, diciendo lo mismo que ella pensaba, mostrando lo mismo pero distinto, señalando esas cosas que pasan, y que hay que ver. La ventana no era ella, y eso la afligía. Ella no era una ventana, ¿Cómo podría? ¿Cómo se separarían ahora?
Raimunda se sentía obscenamente excedida por la hermosura de la ventana, sabía que no la merecía, la ventana se abría a ella cada vez más y ella ya no podía mirar. No podía mudarse de nuevo de casa, no, pero ¿Quién diablos iba a pensar que en esta estancia derruida encontraría la ventana perfecta? Esa, la que le avisaba que las perspectivas que estaba dando eran solo una forma de ver las cosas, la que le daba el privilegio de la mirada total y que atraviesa, la que se deja traspasar con los ojos y que si Raimunda se acercaba con el cuerpo le devolvía un frío tan tierno; y se empaña el vidrio con la respiración y el calor pasa y vuelve y la respiración se torna más agitada y más calentita, y los materiales de los que están hechas, madera, vidrio, carne, huesos, hierro, un blanco invernal y sus labios trasparentes contra los dedos de vidrio, se vuelven aire espeso que va y viene ondulando respiraciones que ya no se sabe de donde nacen, que son la ventana, y es Raimunda y son lo que se ve para ambos lados del vidrio, mas los reflejos, mas los reflejos de los reflejos, más la entrega profunda que Raimunda no puede más y sale al patio. Retuerce su vestido y no se lamenta nunca, sólo intenta despejarse para encontrar el punto justo donde el aire tibio pueda hacer de su ventana y ella, un solo, un solo algo, un solo si, un solo no, el empañado y la frase escrita con un dedo suave sobre la frente frágil entre dos lados de un marco, una fusión de vistas compartidas, de fundiciones de manos y manijas, de manos y manijas acariciando vidrios y marcos besando piernas. De ojos mirando rayos y no diciendo nada porque ya los dos saben, ventana con vista al mar, con vista al mar, con vista al mundo, con vista muda, ventana con su Raimunda, con vista María, Saragossa, Doménech.
2
Raimunda frente a su ventana, la mira fijo en silencio por horas. Repentinamente estallan en una unión de abrazos, vidrios y sangre. No se sabe aún qué es el amor, pero por ahí sea esto.
2bis
Raimunda frente a su ventana, se miran fijo en silencio por horas. Repentinamente estallan en un ataque de risa. No se sabe aún qué es el amor, pero por ahí sea esto.
3
La ventana espera que Raimunda vuelva. Ella regula las horas canónicas, las epifanías y las insignificancias. Las reglas monásticas y el tema de la moral les resulta totalmente ajeno.
4
Durante el asedio de Zaragoza, la ventana llevó a cabo la acción heroica que la hizo célebre. Habiendo caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas externas se aprestaron a tomarla al asalto. Siendo la situación desesperada Raimunda, que formaba parte de un grupo de mujeres que atendía a los numerosos heridos, consiguió disparar un cañón sobre las tropas extrañas que corrían sobre la entrada aparentemente indefensa. La ventana se abrió a pesar de los bombardeos y barajando algunas municiones consiguió evadir los ataques. Los asaltantes exiguos, temiendo una emboscada, se batieron en retirada y Raimunda y su ventana acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la estancia una vez más.
4bis
Miran una película. Raimunda teme celos. La abre lo suficiente como para que se sienta mas segura, y lo suficientemente poco para que no pierda el ángulo de visión de la pantalla.
5
Su hermana telefoneaba a Raimunda una vez a la semana. Era para recordarle lo valiosos que eran sus oídos, sus ojos, sus manos, su piel, su habilidad para tocar el violoncelo y su gracia para contar cuentos. Raimunda olvidaba, al menos una vez a la semana, que el paraíso no era tener dos piezas verticales que enmarquen lateralmente, un alféizar o vierteaguas que la rematen horizontalmente sobre el antepecho, un dintel que cierre por la parte superior, hojas generalmente acristaladas, un hermoso mecanismo de cierre de hierro macizo. Raimunda se olvidaba de todo y creía ser ventana. Olvidaba que el paraíso no era de las ventanas y odiaba no ser ventana como su ventana. Dormía en la carpintería, esperando un milagro. Defenestrando cualquier fenestra que no fuera la suya, acción definitivamente anulatoria. Tirar una ventana por la ventana. Tirar todas las ventanas por La Ventana.
6
Alguien camina y decide pararse y descansar. Alguien escribe algo sin saber qué es. Alguien prepara lo más rico del mundo y se le quema en el horno. Se ríe porque quedó feísimo. Alguien escucha el radioteatro y sueña con ser la heroína. Alguien viaja en tren creyendo que el amor de su vida siempre viaja a dos vagones de diferencia, nunca la va a encontrar, piensa. Alguien estornuda y se pone a llorar, todavía no había aceptado el duelo y ya era hora. Alguien inventa el paralelo olfativo de lo audiovisual, dicta así la sentencia a muerte del cine como lo conocemos. Alguien extraña a su ventana porque ya no es lo mismo mirar así, inventa una canción para cantarle mañana a primera hora.
sábado, 28 de abril de 2007
y por esto mis razones son, a saber: Iba Marfi caminando por la calle cuando dudó de la distancia lunar. Sus rodillas se aflojaron, compró para compensar la malasangre una birome como un fémur y un palito luminoso, tan centelleante. Moviendo algunas vértebras, mas bien de arriba, inclinó la cabeza a estribor dejando sus ojos al cielo, “panza arriba la cabeza” como quien diría. Observó el satélite aunque era de día, o el cielo es celeste, o las nubes andan chistosas y se hacen la luna, la estrella, el sol, el paloma, el plato volador. Miraba Marfi, miraba y dudaba, miraba y dudaba, miraba una vez, dudaba una vez, miraba el redondel selenita, dudaba la sélene ésfera. ¿Por qué tengo que creer en la distancia de la luna? En otras épocas bien creían que la tierra era plana, o que nos había creado un Dios. En algunas aldeas, donde viven los filósofos, creen que nada es real. ¿por qué, entonces, me pregunto, tengo que creer que la luna está ahí donde me dice la maqueta?, unida a la tierra como un alfiler con cabecita. Eso dijo Marfi en voz alta y para si mismo, mientras miraba a un lugar donde nunca estaría el horizonte. Jugueteó con el palillo de luz para calmar lo posible ese dolor, ese como vacío que le provocaba la incertidumbre, cuando se hacía presente en las formas mas crueles de la razón humana, esa que te permite dudar de tus propias manos y hasta temerle a la muerte. Se apuró en volver a caminar, porque este temor hace que uno se empeñe en la literalmente ridícula idea de ganar tiempo, verbo que claramente no coincide con el sustantivo, a nivel significado, ya que al nivel signo poco le importan estos asuntos. A saber, iba Marfi a pasito apretado por la calle Vilardebó, cuando frenó y anotó con su fémur en la palma de su mano lo siguiente: rescate, cinturón, alabados los que dicen que no saben que decir, por qué los ojos, por qué la conciencia, ¿es todo eléctrico? Desconocimientos de toda clase, a considerar sección 1 sección 2 y sección 3, se le informa al público que el local va a estar cerrado por mantenimiento espiritual, pueden sin embargo depositar el dinero que iban a gastar aquí en la urna que dejamos a su disposición en mesa de entrada. Pregunta esencial ¿por qué no me compro un cohete? ¿En que clase de economía vivimos que teniendo las posibilidades científicas y tecnológicas, el saber, para construir cohetes no invertimos los recursos necesarios en eso? Porque es caro, pero todos deberíamos tener un cohete. Recordar!! Averiguar precios de insumos para naves espaciales. Así anotó Marfi en la izquierda corrompiendo la linea de la vida con tinta azul birome bic, dejándonos la enseñanza por fin de que no hay que quedarse en el molde, como quien dice, sino construirse un cohete en caso de dudas lunares. ¿Si no consentimos a las dudas a quien vamos a consentir? Comprale un chupetín a tu duda, llevala al Ital Park, dale un finísimo masaje de pies. Construyóle a su duda Marfi con una botella y cinco más ingredientes un cohete infalible, por si alguien se lo preguntaba aún, señor ministro. No se sorprendan, los alcances de la plastilina son insondables, señores de la junta.
Así es que espero que mi decisión sea comprendida, aunque conociéndolos, no me cabe la menor duda que así será.
Fuertes Cariños.
Escribano Lisandro Alcaucil.
Así es que espero que mi decisión sea comprendida, aunque conociéndolos, no me cabe la menor duda que así será.
Fuertes Cariños.
Escribano Lisandro Alcaucil.
lunes, 23 de abril de 2007
domingo, 15 de abril de 2007
Mujer con violoncello (o No es lo mismo un tipo sentado tomándose un whisky antes de irse a su casa que…)
Sentado con whisky cigarros y jazz. Sentado sintiéndolo tanto… por como se dieron los hechos, fuera de todo deseo propio. Fuera de todo posible control. Ay el control, aquella palabra, aquel contenido. Su cuerpo anestesia que ya no quiere nada mas, sentencia un dolor abrupto y descomunal. Él, qué triste, de solo mirarlo me brotan las lágrimas, qué triste, así tan quieto e inerte, elegante frente a su copa, sus ojos reafirman que ya no quiere más. Hay una mujer en todo esto, pero ella no es la causa; el tono trágico con que sus ojos lo ven todo ya no tiene vuelta atrás. Nieva adentro de las pupilas, no nieva de verdad, pero a esta vida ya solo le caben metáforas, lo siento. Se desdibuja sin explicarse, se va desvaneciendo aunque está ahí, firme, sentado, con su whisky cigarros y ya no quiere mas.
Que contrariedad este hombre, estar perdido en su propia vida. No puedo dejar de mirar sus ojos, desde mi mesa del rincón oscuro, y veo cosas que no puedo contar. Danzando la danza de la quietud plena, al ritmo de alguna trompeta llorona. Yo y él. Él y él. Lo pienso “él” y no le cabe, es un hombre allá, de traje, elegante, y yo que lo pienso “Él”.
Todo puede ser la soledad, y todo puede no serlo. Desprendí el pensamiento de las palabras y en un segundo me convertí en ese hombre. Tomé así un trago de whisky introspectivo, como el humo del cigarro, todo dentro nuestro; o yo era el humo. Inspirado y nunca liberado. Yo era el whisky, el humo y la música amarga que se le quedó enredada en el nudo del pecho. No lo soportó. Se levantó y se fue, y yo me quedé flotando en su último aliento, descansando en el cenicero sucio, con su nudo borgoña en mi pelo y su pecho pegado en mis dedos, reverberando un acorde apagado y una séptima menor en el solaz de mi nuca.
Así tomé mi bolso y subiendo en un soplo al pequeño escenario me mudé al violoncello para quedar girando en el abrazo sofocado del músico de turno.
Que contrariedad este hombre, estar perdido en su propia vida. No puedo dejar de mirar sus ojos, desde mi mesa del rincón oscuro, y veo cosas que no puedo contar. Danzando la danza de la quietud plena, al ritmo de alguna trompeta llorona. Yo y él. Él y él. Lo pienso “él” y no le cabe, es un hombre allá, de traje, elegante, y yo que lo pienso “Él”.
Todo puede ser la soledad, y todo puede no serlo. Desprendí el pensamiento de las palabras y en un segundo me convertí en ese hombre. Tomé así un trago de whisky introspectivo, como el humo del cigarro, todo dentro nuestro; o yo era el humo. Inspirado y nunca liberado. Yo era el whisky, el humo y la música amarga que se le quedó enredada en el nudo del pecho. No lo soportó. Se levantó y se fue, y yo me quedé flotando en su último aliento, descansando en el cenicero sucio, con su nudo borgoña en mi pelo y su pecho pegado en mis dedos, reverberando un acorde apagado y una séptima menor en el solaz de mi nuca.
Así tomé mi bolso y subiendo en un soplo al pequeño escenario me mudé al violoncello para quedar girando en el abrazo sofocado del músico de turno.
lunes, 9 de abril de 2007
que flash
http://www.albinoblacksheep.com/flash/animator
fuerte identificación con stickman.
flashcoso vs. yo.
dudo de mi victoria.
punzante dolor cervical (ubicado en lo que sería la parte superior del palito troncal).
(dudo tambien de qué es la cervical)
fuerte identificación con stickman.
flashcoso vs. yo.
dudo de mi victoria.
punzante dolor cervical (ubicado en lo que sería la parte superior del palito troncal).
(dudo tambien de qué es la cervical)
ufa
Pegarle a un maestro
Por Mex Urtizberea
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
Por Mex Urtizberea
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
miércoles, 4 de abril de 2007
Yo conozco un juego que se juega así:
Cuando yo digo monstruo, ustedes dicen: ¡madre! Cuando yo digo madre, ustedes dicen: ¡monstruo!
Este juego va a empezar, ¡no se vayan a equivocar!
- Doctor, le ruego me sepa entender. Yo no quiero que nuestra relación se vea afectada de ningún modo, pero me veo en la obligación de comentarle lo que acaba de sucederme.
- Lo escucho, Licenciado.
- Estaba preparándome para salir hace pocos minutos en mi habitación, y me apena mucho informarle que… su madre está debajo de mi cama.
- ¿Mi madre?
- Exacto.
- ¿está seguro Licenciado?
- Segurísimo. Con solo decirle que me preguntó por usted.
- ¿Por mi? Lo dudo…
- No sea tan duro consigo mismo.
- Es que mi relación con mi madre no es la mejor ¿sabe?
- Pero le aseguro que me preguntó, ¿cómo está Horacio? me dijo.
- ¿Ve? Ni mi nombre se acuerda, de mis hermanos sí. El mío nunca.
- ¿Usted insinúa que siempre lo quiso menos que a sus hermanos?
- ¡De ningún modo! ¿Cómo se atreve a decir eso de mi santa madre?
- Lo siento, no quise…
- No, está bien. Creo que después de la muerte de mi padre todo se volvió más complicado.
- Oh… usted, quizás… ¿no querría venir a verla, y hablar con ella? Quizás logremos que salga de debajo de mi ca//
- Mis hermanos trabajaban todo el día y yo Licenciado, me quedaba en casa haciéndole compañía. Hasta que un día comenzó a llamarme Horacio.
- Como su padre.
- Exacto.
- Que vil.
- Apabullante. Ella me tejía pulóveres con enormes letras hache al frente, sánguches con letras hache de mayonesa, tortas en forma de hache, y escribía corazones que decían M y H por doquier.
- Doctor, yo lo lamento, pero he de retirarme y necesitaría que recupere a su madre. Le paso con ella.
- ¿Mabel? ¿Está ahí? Soy yo, Horacio. ¿Me está engañando otra vez Mabel? Le ordeno que salga de debajo del somier del Licenciado. Ya no voy a tolerar ni una infidelidad más. Yo la amo Mabel, pero así no tiene sentido ser su esposo. A partir de ahora me llamo de nuevo Maraldo, como en los viejos tiempo. Yo también soy M, mamá, Mabel, ¡salga ya mismo de allí abajo!
- ¿Hola? ¿Doctor?
- …
- …
- ¿Licenciado?
- Es que su madre ya se fue se ve, hará unos minutos. Vine a darle el teléfono y no la encontré.
- Oh, ¿Qué escuchó?
- ¿Yo? Nada, Doctor, nada.
- Bueno, en ese caso. Hasta el martes Licenciado.
- Si, desde luego. Hasta el martes Doctor.
Este juego va a empezar, ¡no se vayan a equivocar!
- Doctor, le ruego me sepa entender. Yo no quiero que nuestra relación se vea afectada de ningún modo, pero me veo en la obligación de comentarle lo que acaba de sucederme.
- Lo escucho, Licenciado.
- Estaba preparándome para salir hace pocos minutos en mi habitación, y me apena mucho informarle que… su madre está debajo de mi cama.
- ¿Mi madre?
- Exacto.
- ¿está seguro Licenciado?
- Segurísimo. Con solo decirle que me preguntó por usted.
- ¿Por mi? Lo dudo…
- No sea tan duro consigo mismo.
- Es que mi relación con mi madre no es la mejor ¿sabe?
- Pero le aseguro que me preguntó, ¿cómo está Horacio? me dijo.
- ¿Ve? Ni mi nombre se acuerda, de mis hermanos sí. El mío nunca.
- ¿Usted insinúa que siempre lo quiso menos que a sus hermanos?
- ¡De ningún modo! ¿Cómo se atreve a decir eso de mi santa madre?
- Lo siento, no quise…
- No, está bien. Creo que después de la muerte de mi padre todo se volvió más complicado.
- Oh… usted, quizás… ¿no querría venir a verla, y hablar con ella? Quizás logremos que salga de debajo de mi ca//
- Mis hermanos trabajaban todo el día y yo Licenciado, me quedaba en casa haciéndole compañía. Hasta que un día comenzó a llamarme Horacio.
- Como su padre.
- Exacto.
- Que vil.
- Apabullante. Ella me tejía pulóveres con enormes letras hache al frente, sánguches con letras hache de mayonesa, tortas en forma de hache, y escribía corazones que decían M y H por doquier.
- Doctor, yo lo lamento, pero he de retirarme y necesitaría que recupere a su madre. Le paso con ella.
- ¿Mabel? ¿Está ahí? Soy yo, Horacio. ¿Me está engañando otra vez Mabel? Le ordeno que salga de debajo del somier del Licenciado. Ya no voy a tolerar ni una infidelidad más. Yo la amo Mabel, pero así no tiene sentido ser su esposo. A partir de ahora me llamo de nuevo Maraldo, como en los viejos tiempo. Yo también soy M, mamá, Mabel, ¡salga ya mismo de allí abajo!
- ¿Hola? ¿Doctor?
- …
- …
- ¿Licenciado?
- Es que su madre ya se fue se ve, hará unos minutos. Vine a darle el teléfono y no la encontré.
- Oh, ¿Qué escuchó?
- ¿Yo? Nada, Doctor, nada.
- Bueno, en ese caso. Hasta el martes Licenciado.
- Si, desde luego. Hasta el martes Doctor.
lunes, 19 de marzo de 2007
Sobre las bondades cientríficas
Paradigma Cientrífico: el más mejor amigo del alma
En aquellos días en que los cientríficos nos levantamos poéticos, profundos y de cabecitas ligeras (y continuamos de tal modo toda la jornada), la cientrífica (o cientrificencia) aprovecha este estado del alma, se nutre de él, se retroalimenta, no lo niega ni lo reprime, muy por el contrario formulamos informes como el siguiente, al puro sol, con nuestras batas blancas puestas en la cabeza y un mechero de Bunsen calentando el agua para el mate:
Observaciones matutinas:
En la ventana de aquel edificio esa señora se levantó, se vistió y prende el fuego para poner el agua. Son las 8. En otra parte el horizonte.
Desayunan junto a la ventana y cierran la cortinita "para que no entre el sol". En otra parte El Sol; en otra parte el cielo, el horizonte.
Y al "mismo tiempo" dos barcos se cruzan, otro arremete, un pájaro pasa, alguien va a la escuela.
Claridad ipso facto:
Únicamente yo percibo este sistema infinito y único en este momento y lugar únicos, entiendo ahora así todo lo que no veo...
que al mismo tiempo pasa (¿) el universo (?)
Señores, Señoras, nos estamos moviendo (yogur) en el sólido terreno de la verdad.
En aquellos días en que los cientríficos nos levantamos poéticos, profundos y de cabecitas ligeras (y continuamos de tal modo toda la jornada), la cientrífica (o cientrificencia) aprovecha este estado del alma, se nutre de él, se retroalimenta, no lo niega ni lo reprime, muy por el contrario formulamos informes como el siguiente, al puro sol, con nuestras batas blancas puestas en la cabeza y un mechero de Bunsen calentando el agua para el mate:
Observaciones matutinas:
En la ventana de aquel edificio esa señora se levantó, se vistió y prende el fuego para poner el agua. Son las 8. En otra parte el horizonte.
Desayunan junto a la ventana y cierran la cortinita "para que no entre el sol". En otra parte El Sol; en otra parte el cielo, el horizonte.
Y al "mismo tiempo" dos barcos se cruzan, otro arremete, un pájaro pasa, alguien va a la escuela.
Claridad ipso facto:
Únicamente yo percibo este sistema infinito y único en este momento y lugar únicos, entiendo ahora así todo lo que no veo...
que al mismo tiempo pasa (¿) el universo (?)
Señores, Señoras, nos estamos moviendo (yogur) en el sólido terreno de la verdad.
sábado, 24 de febrero de 2007
sí que fue un buen día con Bambolín Bombín
Sentimos anunciar que esta mañana falleció nuestro querido Teodoro. Estuvo muy enfermo y dolorido los últimos dos meses y al final no quería y no podía más. Nos pidió hace bastante que lo dejáramos ir con dignidad y nos pusimos de acuerdo que lo trataríamos solo nada mas para quitarle el dolor y el sufrimiento. Aunque hubiéramos querido tenerlo con nosotros muchos años mas, fue la decisión correcta y se fue tranquilo con su familia alrededor. Este ultimo ano que estuvo cerca fue para nosotros y para el una corta pero gran satisfacción. Haremos el entierro en California y luego haremos un servicio en Chicago donde quedan muchos de sus amigos. Favor enviar este mensaje a quien no tenga email y debe enterarse.
Gracias por su afección por nuestro querido padre.
Lo que acaban de presenciar es lo que usualmente se conoce con la expresión “la gota que rebalsó el vaso”. Que las compañías funerarias armen tremendo complot, que todos actuemos como si esto no sucediera, que la gente se siga muriendo en febrero, que todo vaya y que todo pase, pero.
El lavado de cerebro es lo que no tolero. Familias enteras justificando, atajando, razonando, lamentando, ¡sin darse cuenta!
Aquella vez el adorado abuelo con un cáncer sorpresivo, después Pedro y su corazón, enfermedades varias y vejez, Teodoro y la desconexión, y ahora el tío y el maldito accidente. Sí claro, vénganme a mi con accidente. Accidente les voy a dar.
Empezando por el final, truquito que suele servirme bastante para mis tretas, volví a la sala velatoria donde se organizó la última reunión postmortem. Me proponía desmantelar toda la charada, aunque sabía que me enfrentaba a un monstruo macabramente bien organizado.
Oficina sepia, olor a viejo (personas viejas + cosas viejas) y a cigarrillos apagados. Ningún cenicero a la vista. Todo pulcro 2 viejos en escritorios. Parecían muy ocupados, uno de ellos insisitía en las teclas de una máquina de escribir de a un dedo por vez. Realmente irritante. Había dejado su cigarrillo parado de filtro sobre el escritorio, se apagaba lento con ese olor… El otro viejo me miró.
Buenos días, quisiera hablar con el encargado. Dije.
Un momento. Me dijo, y se retiró por una puertita al fondo. El viejo número uno me miró, hizo así con la cabeza y siguió en su tarea de matar a la máquina.
El número dos apareció cerrando la puerta rápido con todo su cuerpo (como para ocultarme el otro lado) y sin esperar me dijo con seriedad absoluta pero amable.
Usted no me va a creer, señorita, pero el encargado soy yo, asique dígame.
Mantuvimos una mirada mutua a los ojos por un momento bastante largo y silencioso. Mi ceja derecha se subió sola, reprobando sutilmente la confusión. Acto seguido, como si me encontrara en medio de una turba enfurecida y empujando el mismísimo mostrador con mi torso prepotente, saqué de la cartera y empecé a sacudir mi set de actas de fallecimiento por el aire al grito de ¡No voy a tolerar que todos se sigan muriendo en febrero! ¡no lo voy a tolerar un segundo más! ¡esto se va a terminar acá! ¡se va a terminar, cachuso viejo infame!
Frené agitada, volviendo en mi del ataque de ira y, cuando pude, miré al tipo con ojos suplicantes.
Yo se, don, que todo está preparado para que sea así, los intereses económicos, temporada alta en muchos lugares, inesperados viajes de vuelta cobrados a la medida de las circunstancias. Hoteles, micros, trenes, kioscos, telecom, metrogas, al mismísimo gobierno, a todos les conviene que la gente se muera en febrero. Las petroleras, Bill Gates, los finales de temporada en Fox, Bill Clinton, la sociedad patriarcal, San Valentín, el carnaval, Bill Murray y la muerte. El carnaval y la muerte.
Solo quiero que anote mi nombre, ¡tome nota carancho!: chic chic chic chic chic chic chic chic chic. El viejo de la máquina anotó letra por letra. El otro me pedía que me tranquilice ¡que se yo! Le di un susto de aquellos cuando salté el mostrador, arranqué el papel de la maquinola y lo pegué en la pared.
¿ven ese nombre? Acuérdense de ese nombre, me ponen un muerto más en febrero y van a saber de mi. Asique cuídense. ¿está claro?
To to to, to to to to to…
No esperé a que el viejo dos devele la palabra que venía tartamudeando, salté el bambolino girtando ¡Mi nombre en la pared, mi nombre en la pared! y me fui, con mis actas de defunción, mi cartera y un corbatín de moño que arranqué desquiciada en algún momento.
No se, señor Bombín, si esto va a funcionar para ser sincera. Tengo que esperar un año y ver, es que febrero ya está por terminar. El próximo febrero es en un año, y los años a veces se hacen largos… el último febrero me fui de vacaciones y me pegó un delfín en la cara, horrendo, me subí al colectivo y le dije ¡siga a ese delfín! ¡átese bien las zapatillas cheaufer, vamos a tener que correr! ¡80 por favor!, otro febrero fue que descubrí el D.O.S. y el tiempo siendo una entidad… inaceptable… ¿vio?
¿Señor Bombín?
¿Señor Bombín? Despiértese. ¡Queridísimo Bambolín Bombín! ¡Mi dios! No usted ¡¡¡no usted!!! Uoooo oc oc oc oc, uooo (llanto) noooo Señor Bombín. ¡Ya estábamos por terminar febrero! ¡Uuooooo, que tristeza! Malditos, esto se terminó. Uuoc oc oc uuuu, sf sf sf. Señores del capitalismo, ya van a saber de mi.
¡Esto que tengo en mis manos es una bomba de plutonio y la voy a poner en la NASA, ¡¡y la voy a poner en Abril!!!
¡Uooc oooouuuc ujjju oc, noooaaaa, nooooc, el bueno de Bambolín!
Gracias por su afección por nuestro querido padre.
Lo que acaban de presenciar es lo que usualmente se conoce con la expresión “la gota que rebalsó el vaso”. Que las compañías funerarias armen tremendo complot, que todos actuemos como si esto no sucediera, que la gente se siga muriendo en febrero, que todo vaya y que todo pase, pero.
El lavado de cerebro es lo que no tolero. Familias enteras justificando, atajando, razonando, lamentando, ¡sin darse cuenta!
Aquella vez el adorado abuelo con un cáncer sorpresivo, después Pedro y su corazón, enfermedades varias y vejez, Teodoro y la desconexión, y ahora el tío y el maldito accidente. Sí claro, vénganme a mi con accidente. Accidente les voy a dar.
Empezando por el final, truquito que suele servirme bastante para mis tretas, volví a la sala velatoria donde se organizó la última reunión postmortem. Me proponía desmantelar toda la charada, aunque sabía que me enfrentaba a un monstruo macabramente bien organizado.
Oficina sepia, olor a viejo (personas viejas + cosas viejas) y a cigarrillos apagados. Ningún cenicero a la vista. Todo pulcro 2 viejos en escritorios. Parecían muy ocupados, uno de ellos insisitía en las teclas de una máquina de escribir de a un dedo por vez. Realmente irritante. Había dejado su cigarrillo parado de filtro sobre el escritorio, se apagaba lento con ese olor… El otro viejo me miró.
Buenos días, quisiera hablar con el encargado. Dije.
Un momento. Me dijo, y se retiró por una puertita al fondo. El viejo número uno me miró, hizo así con la cabeza y siguió en su tarea de matar a la máquina.
El número dos apareció cerrando la puerta rápido con todo su cuerpo (como para ocultarme el otro lado) y sin esperar me dijo con seriedad absoluta pero amable.
Usted no me va a creer, señorita, pero el encargado soy yo, asique dígame.
Mantuvimos una mirada mutua a los ojos por un momento bastante largo y silencioso. Mi ceja derecha se subió sola, reprobando sutilmente la confusión. Acto seguido, como si me encontrara en medio de una turba enfurecida y empujando el mismísimo mostrador con mi torso prepotente, saqué de la cartera y empecé a sacudir mi set de actas de fallecimiento por el aire al grito de ¡No voy a tolerar que todos se sigan muriendo en febrero! ¡no lo voy a tolerar un segundo más! ¡esto se va a terminar acá! ¡se va a terminar, cachuso viejo infame!
Frené agitada, volviendo en mi del ataque de ira y, cuando pude, miré al tipo con ojos suplicantes.
Yo se, don, que todo está preparado para que sea así, los intereses económicos, temporada alta en muchos lugares, inesperados viajes de vuelta cobrados a la medida de las circunstancias. Hoteles, micros, trenes, kioscos, telecom, metrogas, al mismísimo gobierno, a todos les conviene que la gente se muera en febrero. Las petroleras, Bill Gates, los finales de temporada en Fox, Bill Clinton, la sociedad patriarcal, San Valentín, el carnaval, Bill Murray y la muerte. El carnaval y la muerte.
Solo quiero que anote mi nombre, ¡tome nota carancho!: chic chic chic chic chic chic chic chic chic. El viejo de la máquina anotó letra por letra. El otro me pedía que me tranquilice ¡que se yo! Le di un susto de aquellos cuando salté el mostrador, arranqué el papel de la maquinola y lo pegué en la pared.
¿ven ese nombre? Acuérdense de ese nombre, me ponen un muerto más en febrero y van a saber de mi. Asique cuídense. ¿está claro?
To to to, to to to to to…
No esperé a que el viejo dos devele la palabra que venía tartamudeando, salté el bambolino girtando ¡Mi nombre en la pared, mi nombre en la pared! y me fui, con mis actas de defunción, mi cartera y un corbatín de moño que arranqué desquiciada en algún momento.
No se, señor Bombín, si esto va a funcionar para ser sincera. Tengo que esperar un año y ver, es que febrero ya está por terminar. El próximo febrero es en un año, y los años a veces se hacen largos… el último febrero me fui de vacaciones y me pegó un delfín en la cara, horrendo, me subí al colectivo y le dije ¡siga a ese delfín! ¡átese bien las zapatillas cheaufer, vamos a tener que correr! ¡80 por favor!, otro febrero fue que descubrí el D.O.S. y el tiempo siendo una entidad… inaceptable… ¿vio?
¿Señor Bombín?
¿Señor Bombín? Despiértese. ¡Queridísimo Bambolín Bombín! ¡Mi dios! No usted ¡¡¡no usted!!! Uoooo oc oc oc oc, uooo (llanto) noooo Señor Bombín. ¡Ya estábamos por terminar febrero! ¡Uuooooo, que tristeza! Malditos, esto se terminó. Uuoc oc oc uuuu, sf sf sf. Señores del capitalismo, ya van a saber de mi.
¡Esto que tengo en mis manos es una bomba de plutonio y la voy a poner en la NASA, ¡¡y la voy a poner en Abril!!!
¡Uooc oooouuuc ujjju oc, noooaaaa, nooooc, el bueno de Bambolín!
miércoles, 17 de enero de 2007
Cosas que pasan: puedo dejarlo cuando quiera
http://www.youtube.com/watch?v=D1p1D0pwv5A
http://www.addictinggames.com/southparklemmiwinks.html
y ah, todos una colita para atrás...
http://www.youtube.com/watch?v=QxUDPEA9bpM
MR. GARRISON: Who can tell me what happens when water is heated up by the bunsen burner?
BUTTERS: It evaporates.
MR. GARRISON: Good, Butters. Now if we take the tube of the bunsen burner we can see how other things react. Evaporation is an ectothermic reaction, so let's look at an endothermic one. Mr. Slave, position 7 please.
*Mr. Slave Moons Mr. Garrison*
MR. GARRISON: Now I will put the tube in Mr. Slave's tight ass. The heat from Mr. Slaves ass will act as a new conducter of energy.
MR. SLAVE: Ooh. Oh! Jesuth Chrith! Oh!
MR. GARRINSON: Ok, now Butters, could you bring Lemmiwinks over for me, please?
BUTTERS: Sure!
*Gets Lemmiwinks*
STAN: Oh, No! Nononono no!
MR. GARRINSON: Newton first discovered that for every action, there is a REaction. Now what do you think will happen when I introduce the element of the gerbil to the endothermic heat of Mr. Slave's ass?
*Class is in awe*
MR. GARRISON: Well, let's see!
*put's lemmiwinks into Mr. Slaves ass*
MR. SLAVE: Ahh! --- Oh Jesuth! Jesuth Chrith!
BUTTERS: Lemmiwinks!?! No!
MR. SLAVE: Ooh! Jesuth! Jesuth Chrith!
*Lemmiwinks tries to escape, magic frog king appears*
FROG KING: Lemmiwinks, you must find your way out of this place, or you will surely die. This way has been closed off by the great sphinctor. To escape, you must journey up to the dark reaches of the intestine and pass the stomach! Who am I? Just a friend. Heed my words, Lemmiwinks. Your time is running out. Make for the large intestine. Start straight ahead.
SONG: A great adventure is waiting for you ahead. Hurry onward Lemmiwinks, for you will soon be dead. The journey before you may be long and filled with woe. But you must escape the gay man's ass, or your tale can't be told. Lemmiwinks, Lemmiwinks, Lemmiwinks, Lemmiwinks! Lemmiwink's journey is distant, far and fast! To find his way out of a gay man's ass! The road ahead is filled with danger and fright! But push onward Lemmiwinks with all of your might!
FROG KING: Lemmiwinks, you are coming to the enterance off the small intestine! There you must seek out The Sparrow Prince! SONG: The Sparrow Prince lies somewhere way up ahead! Don't look back lemmiwinks, or you will soon be dead! Lemmiwinks, Lemmiwinks, the time is growing late. Slow down now, and seal your fate.
*Sparrow Prince Appears*
SPARROW PRINCE: I am The Sparrow Prince! Long has my spirit been trapped within this place! Before you lies the maze of the small intestine. One path leads to the stomach, the other to certain doom. Take with you this helmet and torch. Let them be your guide!
*Gives Lemmiwinks a helmet with a torch*
SONG: Take the magic helmet-torch to help you light the way, there's still alot of ground to cross inside the man so gay! Ahead of you lies adventure, and your stregnth still lies within! Freedom from the ass of doom is the treasure you will win!
Meanwhile...
MR. GARRISON: What's the matter?
MR. SLAVE: Just an upset stomach, I gueth.
MR. GARRISON: Well, here, take a pepto pill, I can't have a teacher that's under the weather.
MR. SLAVE: Jesuth Chrith!
*takes the pill*
DEEP SONG: Lemmiwinks came to the stomach now. 'neath the dance of the lungs and heart.
*Catata Fish appears*
CATATA FISH: You have chosen your path wisely Lemmiwinks! I am the Catata Fish!
DEEP SONG: Catata fish of the stomach's cove!
CATATA FISH: If you answer this riddle, the esophogus will let you pass.
DEEP SONG: Catata fish's riddle will soon be told!
Later...
FROG KING: Hang on Lemmiwinks! You solved the Catata Fish's riddle, your trials are nearly through!
MR. SLAVE: *coughs out lemmiwinks*
SONG: Lemmiwinks has made it out, his tale is nearly through!
CATATA FISH: Great job, lemmiwinks!
SPARROW PRINCE: Thanks to you we are all free!
FROG KING: But your adventures are just beginning!
*Takes off Lemmiwinks' helmet*
You are no ordinary gerbil Lemmiwinks, you are the Gerbil King!
*Puts crown on Lemmiwinks' head*
ALL ANIMAL GHOSTS: All hail the gerbil king!
SONG: Now that you're the Gerbil king has more adventures to go on! Fly away to faraway lands and to the setting sun! So many enemies and battles yet to fight! For Lemmiwinks the Gerbil King's tale is told throughout the night!
Le-Le-Lemmiwinks Lemmiwinks Lemmi-Lemmiwinks Lemmiwinks, Lemm-Le-Lemmiwinks Gerbil King!
http://www.addictinggames.com/southparklemmiwinks.html
y ah, todos una colita para atrás...
http://www.youtube.com/watch?v=QxUDPEA9bpM
MR. GARRISON: Who can tell me what happens when water is heated up by the bunsen burner?
BUTTERS: It evaporates.
MR. GARRISON: Good, Butters. Now if we take the tube of the bunsen burner we can see how other things react. Evaporation is an ectothermic reaction, so let's look at an endothermic one. Mr. Slave, position 7 please.
*Mr. Slave Moons Mr. Garrison*
MR. GARRISON: Now I will put the tube in Mr. Slave's tight ass. The heat from Mr. Slaves ass will act as a new conducter of energy.
MR. SLAVE: Ooh. Oh! Jesuth Chrith! Oh!
MR. GARRINSON: Ok, now Butters, could you bring Lemmiwinks over for me, please?
BUTTERS: Sure!
*Gets Lemmiwinks*
STAN: Oh, No! Nononono no!
MR. GARRINSON: Newton first discovered that for every action, there is a REaction. Now what do you think will happen when I introduce the element of the gerbil to the endothermic heat of Mr. Slave's ass?
*Class is in awe*
MR. GARRISON: Well, let's see!
*put's lemmiwinks into Mr. Slaves ass*
MR. SLAVE: Ahh! --- Oh Jesuth! Jesuth Chrith!
BUTTERS: Lemmiwinks!?! No!
MR. SLAVE: Ooh! Jesuth! Jesuth Chrith!
*Lemmiwinks tries to escape, magic frog king appears*
FROG KING: Lemmiwinks, you must find your way out of this place, or you will surely die. This way has been closed off by the great sphinctor. To escape, you must journey up to the dark reaches of the intestine and pass the stomach! Who am I? Just a friend. Heed my words, Lemmiwinks. Your time is running out. Make for the large intestine. Start straight ahead.
SONG: A great adventure is waiting for you ahead. Hurry onward Lemmiwinks, for you will soon be dead. The journey before you may be long and filled with woe. But you must escape the gay man's ass, or your tale can't be told. Lemmiwinks, Lemmiwinks, Lemmiwinks, Lemmiwinks! Lemmiwink's journey is distant, far and fast! To find his way out of a gay man's ass! The road ahead is filled with danger and fright! But push onward Lemmiwinks with all of your might!
FROG KING: Lemmiwinks, you are coming to the enterance off the small intestine! There you must seek out The Sparrow Prince! SONG: The Sparrow Prince lies somewhere way up ahead! Don't look back lemmiwinks, or you will soon be dead! Lemmiwinks, Lemmiwinks, the time is growing late. Slow down now, and seal your fate.
*Sparrow Prince Appears*
SPARROW PRINCE: I am The Sparrow Prince! Long has my spirit been trapped within this place! Before you lies the maze of the small intestine. One path leads to the stomach, the other to certain doom. Take with you this helmet and torch. Let them be your guide!
*Gives Lemmiwinks a helmet with a torch*
SONG: Take the magic helmet-torch to help you light the way, there's still alot of ground to cross inside the man so gay! Ahead of you lies adventure, and your stregnth still lies within! Freedom from the ass of doom is the treasure you will win!
Meanwhile...
MR. GARRISON: What's the matter?
MR. SLAVE: Just an upset stomach, I gueth.
MR. GARRISON: Well, here, take a pepto pill, I can't have a teacher that's under the weather.
MR. SLAVE: Jesuth Chrith!
*takes the pill*
DEEP SONG: Lemmiwinks came to the stomach now. 'neath the dance of the lungs and heart.
*Catata Fish appears*
CATATA FISH: You have chosen your path wisely Lemmiwinks! I am the Catata Fish!
DEEP SONG: Catata fish of the stomach's cove!
CATATA FISH: If you answer this riddle, the esophogus will let you pass.
DEEP SONG: Catata fish's riddle will soon be told!
Later...
FROG KING: Hang on Lemmiwinks! You solved the Catata Fish's riddle, your trials are nearly through!
MR. SLAVE: *coughs out lemmiwinks*
SONG: Lemmiwinks has made it out, his tale is nearly through!
CATATA FISH: Great job, lemmiwinks!
SPARROW PRINCE: Thanks to you we are all free!
FROG KING: But your adventures are just beginning!
*Takes off Lemmiwinks' helmet*
You are no ordinary gerbil Lemmiwinks, you are the Gerbil King!
*Puts crown on Lemmiwinks' head*
ALL ANIMAL GHOSTS: All hail the gerbil king!
SONG: Now that you're the Gerbil king has more adventures to go on! Fly away to faraway lands and to the setting sun! So many enemies and battles yet to fight! For Lemmiwinks the Gerbil King's tale is told throughout the night!
Le-Le-Lemmiwinks Lemmiwinks Lemmi-Lemmiwinks Lemmiwinks, Lemm-Le-Lemmiwinks Gerbil King!
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